Alirio Parra: “La radio ha sido la recordación eterna de mi padre”

Updated: Apr 4, 2021

Como todo en la vida, cada ser va tomando en algún instante un camino a seguir y de acuerdo a sus circunstancias va trazando su destino, pero en algunos casos, las situaciones cambian tanto al punto que lo se creía en un momento dado iba a ser el derrotero de su vida, no era realmente para lo que ese estaba destinado.


En la vida de Alirio Parra, aquellos signos que lo condujeron hasta lo que hoy lo hace reconocido como un hombre de medios, se evidenciaron desde temprana edad, tanto así que su progenitor percibió en él la capacidad y el talento para ser un hombre elocuente y vivaz, pero sobre todo para amar la radio.

Para algunas generaciones en Colombia el reconocimiento hacia Alirio Parra podría abreviarse como el de un destacable humorista ya que su protagonismo como uno de los pioneros en el célebre programa de radio La Luciérnaga y su relevancia con sus personajes en el show Los Reencauchados, podrían seguramente encasillarlo en esta modalidad. Pero su carrera va mucho más allá, resulta que sus estudios que además incluyen especializaciones lo han llevado a ocupar funciones públicas de relativa importancia y que poco o nada, tienen que ver con el mundo del espectáculo.

Pese a todo esto hay algo muy claro, la radio es el origen de la celebridad que él ha creado por más de tres décadas de actividad en los medios de Colombia. Y aunque su presencia en ella ya no es la misma como en años anteriores, la radio, como él lo dice, si estará pegada a la vida de Alirio Parra.


Alirio Parra.



Por: Germán Posada



¿Cuántos años dedicados a los medios?

Llegué a los 18 años a Bogotá desde mi tierra Cajamarca, Tolima. Ingresé a lo que fueron casi los dos o tres últimos años de lo que fue grabar radionovelas en el Circuito Todelar de Colombia. Creo que junto a Deisy Lemus éramos los más jóvenes del elenco que incluía en Todelar nombres como el de Gaspar Ospina, Gonzalo Zuluaga, Erika Krum, Gilberto Puentes, Ester Sarmiento de Correa y Carlos Piedraita, entre otros.

Esto ocurrió cuando estaba estudiando periodismo en la Universidad de La Sabana. Estando en la mitad de mi carrera, algún día le pregunté a Antonio Pardo García, nuestro profesor de radio, si era válido hacer mis prácticas grabando radio novelas y me contestó que sí y me dio su autorización. Además me ganaba siete mil quinientos pesos por capítulo. Recuerdo que en aquel entonces era difícil porque en Todelar la gente que estaba de planta siempre lo estaban poniendo a uno de lado, seguramente por aquello de ser novato.

En la serie de Kalimán interpreté a uno de sus enemigos, el Profesor Kiro”. En Solución a su Problema, participé mucho debido a mi facilidad con la interpretación de regionalismos. Finalmente esta etapa en mi carrera terminó cuando Antonio Pardo García decidió terminar con las radionovelas en Todelar.



¿Y por qué esta determinación del señor Antonio Pardo García?

Antonio Pardo García era el gerente nacional de Todelar en esos años ochentas y acabó las radionovelas pensando, quizás, de que era mejor prestarle más importancia a un noticiero muy fuerte que se estaba conformando y que era El Noticiero Todelar de Colombia dirigido por el periodista Jorge Enrique Pulido con la producción y construcción de Arturo Abella. El visionaba que Yamid Amat en Caracol estaba haciendo más noticias y otras cosas que pregrabados y además era en directo.

Y fue precisamente Yamid Amat quien llamó posteriormente a Antonio Pardo García, Julio Nieto Bernal, Javier Ayala y Alberto Giraldo para crear 6AM-9AM.


¿Supongo que debe sentirse muy orgulloso por haber sido uno de los cofundadores del emblemático programa La Luciérnaga al lado de personajes de lujo como Juan Harvey Caycedo y Guillermo Días Salamaca?

Claro que sí, y no solamente con ellos. Me siento muy complacido, fue muy grato y muy bonito. La historia se la resumo así:

Cuando Antonio Pardo García acabó las radionovelas en Todelar, me llevó a RCN junto a Juan Manuel Ruiz, Álvaro Vásquez y Fernando Rivas, para hacer Hoy y Mañana, un programa pregrabado los domingos en la noche pero a mí no me gustaba mucho porque su estilo era muy cultural y muy científico. En RCN resultamos haciendo Rimuleros para Antena 2, pasando información sobre el estado del tiempo. Siempre con la inquietud de hacer algo distinto, tuve la oportunidad de que Jairo Alonso Vargas que hacía para RCN el programa Las Cosas de Colombia, me ofreciera trabajo pagándome 50 mil pesos por mes y nos inventamos diversas corresponsalías desde varias ciudades de Colombia imitando diferentes acentos. Esto fue toda una innovación con estos personajes imaginarios. Mientras hacía todo esto en RCN, un día recibí una llamada de Gloria Vezina la eterna secretaria de Yamid Amat, para decirme que él me había citado para conversar conmigo.

Me reuní con Yamid y me propuso acompañarlo en un programa a las 6:30 p.m, los viernes con Juan Harvey Caycedo, Benjamín Cuello y Marco Aurelio Álvarez y que me pagaba 350 mil pesos. Me dijo que imitara los personajes que más pudiera y que improvisara porque no estaban haciendo libretos. Cuando yo llegué aún no estaba Guillermo Díaz Salamanca. El elenco lo conformábamos Judith Sarmiento, Marco Aurelio Álvarez, Juan Harvey Caycedo, Benjamín Cuello y Juan Manuel Rodríguez, lo especial con Juan Manuel era su risa tan particular y esto a Yamid Amat le encantaba.

En el año 89, cuando Guillermo Díaz Salamanca ya hacía parte del equipo, Yamid Amat se vio obligado a partir de Caracol por haber dicho que el presidente Virgilio Barco le había dado un cargo diplomático en Estados Unidos, a la esposa de Julio Mario Santo Domingo sin estar en la carrera diplomática. Con su salida el programa que hacíamos los viernes se acabó. Antes de su partida Yamid pidió que a Guillermo Díaz Salamanca y a mí nos hicieran un contrato porque nosotros figurábamos como provisionales. Incluso muchas veces Yamid a mi me pagó de su propio bolsillo. Recuerdo que Alonso Villareal, Jefe de personal, quiso interponerse pero finalmente por insistencia de Yamid Amat, entramos a la nómina de Caracol, yo terminé en el Archivo Histórico de Caracol y Guillermo Díaz Salamanca, pasó a Radio Deportes.

El 1 de marzo del 91, el presidente Cesar Gaviria determinó el racionamiento de la luz, y fue cuando Ricardo Alarcón, Presidente de Caracol, le dijo a Marco Aurelio Álvarez que reuniera a todos los que hacíamos el elenco con Yamid para que a partir de las cinco de la tarde de lunes a viernes, siguiéramos haciendo el mismo programa pero bajo la coordinación de Darío Arismedi quién venía de dirigir en Medellín el periódico El Mundo. Finalmente Darío Arismendi no se adaptó y Ricardo Alarcón nombró a Hernán Peláez en su reemplazo quién se posicionó magistralmente a dirigir la orquesta de los que estábamos allí presentes.

A mediados de ese año el programa tomó oficialmente el nombre de La Luciérnaga.


¿Cuánto tiempo trabajó en La Luciérnaga y cómo la recuerda?

Yo fui parte del elenco de La Luciérnaga por 12 años.

Yo creo que existía un gran ingrediente cultural. Los aportes de Juan Harvey Caycedo fueron fenomenales. El aporte de Guillermo Díaz Salamanca fue esencial por sus personajes, por su creatividad y capacidad de improvisación sin nada de libretos. El aporte de Marco Aurelio Álvarez en materia musical era una colcha de retazos muy bien elaborada. Creo que la actual Luciérnaga se aleja mucho de ese esquema original en donde la gente sabía que era una mamadera de gallopero que detrás de esto existía una cantidad de noticias que impactaban y que formaban parte de la vida diaria de los colombianos.

Creo que queda muy poco de lo original. Me parece que ahora hay una cantidad de payasos que están narrando noticias serias.


Otro proyecto en el cual participó fue la emisora Colorín Coloradio ¿Nos cuenta al respecto?

Mario Ruiz, Adriana Giraldo y María Isabel Murillo Samper conocida como “Misi”, fueron los creadores. A mí me invitó a participar Mario Ruiz y grabamos más de 500 cuentos infantiles universales. El objetivo era crear la primera emisora infantil y llenar los contenidos de una emisora en AM que me parece era 1010, en donde se escuchaban baladas. De esta manera la convierten en Colorín Coloradio con programación mañana, tarde y noche, con diferentes franjas e historias. Ganamos Premio Ondas de España 1993. En Colorín Coloradio estuve unos 8 años.

Definitivamente su voz en la Lora Mamola del programa Quiere Cacao es tema que no puede faltar en sus entrevistas. ¿Qué tanto le permitió esta experiencia conocer a Pacheco a través de su personaje?

Fue un gran halago que yo ganara ese casting que hizo Aurelio Valcárcel quién era el director de Quiere Cacao. Inicialmente no me metió como la voz de la lora sino como productor junto a Liliana Eusse.

Cuando supe que necesitaban la voz de una lora me ofrecí y Aurelio me dio luz verde y Pacheco la aprobó y me dio la responsabilidad de hacer los chistes con la condición de que se los enseñara antes de su emisión. Algo curioso es que Pacheco jamás se refirió a mí por mi nombre, siempre me llamaba Lora y yo le decía a él Pacho. Esa confianza que comenzó entre los dos, hizo que pudiera compartir muchas cosas de su vida fuera de los estudios de RTI.

Con el tiempo vine a saber que gracias a un show de La Luciérnaga que hicimos en Cali con Guillermo Díaz Salamanca, que ese día, Pacheco estaba en la última mesa y él me lo contó después que fue ahí en donde él me conoció y quiso que yo hiciera la voz de la lora.

Estando en RTI conocí a Jaime Garzón y mientras yo grababa a Quiere Cacao, él grababa Quac El Noticiero.



Al parecer Pacheco era bastante tímido a pesar de ser todo lo contrario como animador y entrevistador. ¿Tengo entendido que no le gustaba conceder entrevistas?

El era muy mesurado en su vida privada. Fuera de los estudios y de su vida profesional, era un tanto difícil. A él por ejemplo no le gustaba que le hicieran homenajes. Era algo huraño y trataba un poco displicente a la gente.

La gente le regalaba muchos obsequios pero él los rechazaba. Alguna vez en Choachi reuní todo lo que le dieron y lo vendí en una tienda por 300 mil pesos, con eso le compré un par de botellas de whisky, una gaseosa litro de Coca Cola, aspirinas y una botella de Baileys para doña Liliana su esposa.

Sorprendido y agradecido por lo que había hecho, recuerdo que en tono de broma, me dijo que me debería haber mejor puesto a estudiar administración.


Usted imitó a muchos personajes de Los Reencauchados en Cenpro, una de las personalidades de los medios en Colombia que parece ser por petición propia no puede ser imitado es Yamid Amat. ¿Cuénteme se llegó a ganar problemas con personalidades a los cuales imitó?

Yo no creo que hayamos ganado enemigos imitándolos.

Yo llevaba varios años trabajando en Caracol colaborando en La Luciérnaga, en Colorín Coloradio, era editor de noticias y de sobremesa Juan Darío Lara, Jefe de Redacción, me colocaba turno de fin de semana, pero tenía un sueldo muy bajo. Pablo Laserna apareció y me ofreció un mejor salario para hacer Los Reencauchados en Cenpro TV. Allí me presentó a Juana Uribe la directora creativa de Cenpro. Ellos ya estaban procesando unos muñecos que habían sido hechos en Francia que eran Gossain y Arismendi y los otros muñecos los estaban elaborando en Bogotá.

Hay tres o cuatro versiones que no fueron imitaciones y se lo digo francamente me llegaron de sopetón. Por ejemplo, con el personaje de Horacio Serpa, Juana me lanzó prácticamente a quemarropa al aire y mi única solución fue haber visto un discurso de Horacio Serpa a través de un VHS, si mal no estoy. De hecho esa versión en tono de discurso luego la tomaron Guillermo Díaz Salamanca y Jaime Garzón. Lo que pasa es que un imitador aprende más de otro imitador que del mismo personaje. Lo mismo me pasó con la versión de Yamid Amat la cual me inventé en un tono un tanto como de borracho. En realidad esas imitaciones no tuvieron ningún lío, se dieron así, simplemente.

Yamid nunca se enojó con nosotros, al contrario, a Guillermo Díaz Salamanca y a mí, nos dijo que habíamos nacido para ser imitadores y humoristas. Incluso hasta Antonio Navarro Wolf nos llamaba a La Luciérnaga y nos decía que no nos olvidaremos de él y que lo siguiéramos remedando.

En lo que si hubo problema de cierto modo por el programa Los Reencauchados fue por la crítica,