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La radio en la vida de Héctor Julio Arcila

Updated: 5 hours ago

Héctor Julio Arcila.
Héctor Julio Arcila.


Quizá el nombre de Héctor Julio Arcila no aparezca en las páginas de la historia de la locución colombiana como una de sus figuras más prominentes. A lo mejor ni siquiera aparezca. Pero si a alguien le da por escribir sobre la historia de la radio en Pereira, su nombre debería registrarse entre sus líneas.

 

Nombres tan reconocidos como los de Orlando Cataño Céspedes, Judith Sarmiento, Carlos Julio Guzman y Darío Arismendi, pero, además, empresas como RCN y CARACOL, hacen parte de esta historia en particular de un hombre que desde niño vivió y sintió la pasión por la radio.

 

"Definitivamente mi acercamiento con la radio fue como el de muchos niños de la década de los sesenta. Mi mamá fue muy 'caracolera' y con ella escuchaba varios programas.", comenta Héctor.

 

La licencia de locutor fue uno de sus objetivos más importantes en su vida. Prácticamente su sueño en época de juventud. Pero suele suceder, que a veces, las decisiones en esa etapa de la vida resultan erróneas, algo confusas, y Héctor Julio Arcila, tiene su propia historia.

 

"Tuve algunas oportunidades en la radio y llegué a ser pagado, pero también tenía que cumplir con mi trabajo real que era conducir", dice Arcila, quien actualmente disfruta su vida en uso de buen retiro de una pensión como conductor.

 

Esta es la historia de un apasionado por la radio que aunque no cumplió su sueño de hacer carrera como locutor, su pasión por la radio sigue intacta y su vida gira alrededor de ella. 

 

 

 

Por: Germán Posada

 

 

¿Cuántos años dedicados a la locución?

La locución la he ejercido en intervalos. Terminado el bachillerato me dediqué al oficio de la conducción. Maneje camión, taxi y autobuses en varias empresas de transporte masivo. Entre esos espacios presté mi voz para diferentes emisoras de Pereira en la década de los 80 y parte del 90. Fui parte de la nómina de la emisora Pereira al Aire que pertenece a la alcaldía de Pereira. En total trabajé en locución unos ocho años. Ahora que tengo más tiempo libre, desde hace unos dos años. he podido dedicarme más de lleno a ejercer la locución. Por mi trabajo estaba todo el tiempo viajando por lo cual se me dificultaba hacerlo. Yo me pensioné en el área de la conducción.

 


¿Cómo comenzó su gusto por la radio?

Aquí hay una historia bonita y es que cuando mi mamá y mi papá se casaron lo primero que se compraron fue un Radio Philips modelo 50. De manera que ese amor por la radio ya venía instaurado. Le cuento que todavía funciona. Se demora unos diez minutos para que encienda motores, pero funciona. Ya son 70 años de existencia. De estas radios antiguas nacieron los sueños de muchos de querer ser locutores y a muchos se les cumplió. 

 

Definitivamente mi acercamiento con la radio fue como el de muchos niños de la década de los sesenta. Mi mamá fue muy "caracolera" y con ella escuchaba a Ever Castro, Los Tolimenses, Los Chaparrines. Kaliman, en Todelar, La Ley contra el hampa, y siempre se me hacía curioso cómo era que de aquel radio Philips de aquella época se escuchaban esas voces.   

 

 

¿Recuerda alguna voz en especial que lo impactaba?

En los 60 escuchaba mucho las voces de Juan Harvey Caycedo y la de Alberto Piedraita Pacheco. Finalizando los 60 tuvimos el primer televisor en mi casa de cuatro patas cuando solo había dos canales. Comencé a ver a Pacheco en Animalandia. Aparecieron los noticieros, recuerdo como presentador a Hernán Castrillón Restrepo. Más adelante escuchaba a Gustavo Niño Mendoza que tiene una voz hermosa. Alberto Piedraita Pacheco me inspiraba mucho en las narraciones de ciclismo. Mi papá me sacaba por la Avenida del rio a ver los ciclistas y también cuando llegaban a la Plaza de Bolivar

 


¿Cómo comenzó a tener cercanía con un micrófono?

En mi secundaria me fui acercando mucho a los micrófonos. En el colegio donde terminé mi bachillerato yo era el locutor de los eventos culturales. En 1982 cuando termine mi bachillerato en el -Colegio Nocturno Gildardo Castaño-, a inicios del 83 no sabía qué hacer, si trabajar o seguir estudiando. Tenía un hermano muy preparado con una situación económica muy buena y me propuso comprar un taxi y estudiar. Y eso hice. Escuchaba radio en AM todo el día dentro del taxi. Recuerdo a Radio Reloj, Radio Centinela, Radio Matecaña de Todelar y Ecos de Risaralda. Manejando taxi, le preste un servicio a Orlando Cataño Céspedes que fue el gerente de la emisora Antena de los Andes propiedad de Jaime Salazar Robledo, un concejal muy bueno que prestaba un servicio desinteresado. Por mi oficio como taxista, recorriendo la ciudad, don Orlando me sugirió de pasarle informes vía telefónica en donde yo observara sitios peligros y comentara al aire problemas de los barrios como la oscuridad, la inseguridad, los huecos, las alcantarillas, etc. Fui como un corresponsal. También me dijo que cuando tuviera tiempo fuera a la emisora para que lo hiciera al aire en directo.

 

En alguna ocasión uno de los locutores se presentó alicorado y don Orlando lo sancionó por varios días y me ofreció cubrir el turno. Empezaba a las 10 de la noche hasta las seis de la madrugada. Esa fue mi primera experiencia en una cabina de radio, conocí lo que era una consola y un micrófono. Recuerdo que mi primera presentación fue a las 10:05 pm y la primera canción que anuncié fue "Existe una razón", de Sandro. Eso lo hice mientras el locutor sancionado regresó a su trabajo.

 

En Radio Cantinela, que quedaba cerca a Antena de los Andes, estaban necesitando un supernumerario y don Orlando me recomendó. El gerente me aceptó, pero como yo no tenía licencia no tuvo más remedio que ponerme a trasnochar, pero después de unas dos semanas me dijo que no podía seguir porque iba a venir una comisión desde el Ministerio de Comunicaciones a chequear que los locutores tuvieran licencia. Me puse en esas, hice la solicitud y después de unos meses recibí el telegrama anunciándome la fecha para presentarme al examen.                    

 

 

Se preocupó por tener su licencia de locutor, pero no se dieron las cosas.  ¿Qué pasó?

Primero que todo hay que comer, vestirse, pagar arriendo, ayudar en la casa y desde que salí del colegio empecé a trabajar en la conducción. Obviamente siempre fui un enamorado de la locución por todo esto que le conté y cuando me decidí a sacar la licencia de locución mi objetivo era trabajar en radio. En las décadas de los 80 y 90, la ciudad de Pereira se llenó de emisoras y me pareció que era el momento preciso para hacerlo. Creo que me faltó ese angelito que me apoyara. Yo creo que si hubiera obtenido mi licencia de locutor de primera clase como yo la quería, si me hubiera dedicado de plano a la radio.   

 


¿Y por qué no pudo tener su licencia como locutor?

Se presentó la oportunidad de ir al Ministerio de Comunicaciones con sueños y por un error que cometí el cual acepto, perdí esa oportunidad. Eso me lo he criticado toda mi vida. Yo estudié durante cinco meses y me preparé a conciencia. Leí mucho sobre cultura general, practicaba, vocalización y dicción, pronunciaba palabras en otros idiomas.

 

Recuerdo que abordé aquel autobús a las 10 de la noche de Pereira para Bogotá y a eso de las 11 estábamos entrando a Armenia cuando nos topamos con un operativo policial y la vía estaba cerrada y el tráfico estaba desviando la ruta para seguir hacia la terminal. El conductor que desconocía el recorrido pidió ayuda para llegar a la terminal y recoger más pasajeros y yo me ofrecí. Así lo guie y llegamos a la terminal de Armenia. Durante el recorrido, a eso de las 3 de la mañana en Cajamarca, con hambre y frío, paramos para comer, pero además yo me compré una botella de aguardiente y me la fui tomando hasta llegar a Bogotá. Cuando llegué a las instalaciones de Inravisión, mal contados había conmigo unos 200 participantes, a mí no me querían dejar pasar, era obvio que olía a licor y mi semblante era el de un trasnochado. Sin embargo, me dejaron entrar y presentar el examen. Las personas que estaban encargadas de revisar y calificar el examen eran Judith Sarmiento y Carlos Julio Guzman. Esa realmente fue una experiencia muy equivocada en mi vida. Fue un error total haberlo hecho. Tenía unos 25 años. Mi examen fue un desastre. Perdí esa oportunidad. Saqué una pésima calificación. A eso de las 6 pm sacaron la lista de los que habían obtenido licencia de primera categoría. Cuando salí del Ministerio a eso de las 7 pm, yo sabía que había perdido el examen y me vine por triste para Pereira. Tres años después en Pereira volvieron a hacer un examen en una sede de Caracol, yo postulé para licencia de segunda clase, pero saqué un puntaje muy bajito. Nunca tuve mi licencia. 

             


¿Volvió a saber de Judith Sarmiento y Carlos Julio Guzman?

Nunca en la vida hablé con la señora Judith Sarmiento. Hace unos tres años me encontré con Carlos Julio Guzman aquí en Pereira y lo saludé muy respetuosamente, me le presenté y le comenté que en los ochenta había estado presentando mi evaluación para la licencia de locutor. Hablamos unos cinco minutos. Fue muy grato haberlo saludado personalmente.

 

 

¿Qué tanto lo frustra el hecho de no haber tenido su licencia de locutor?

El no haber tenido mi licencia de locutor si me entristeció muchísimo y siempre lo he lamentado, pero no me he sentido frustrado por ello. Puedo contar que yo fui el primer locutor que tuvo la emisora Pereira Al Aire hace 25 años. Recuerdo que empezó en AM y luego pasó a FM. También fui el primer locutor que tuvo la emisora Dos Quebradas Estéreo en el Municipio de Dos Quebradas. Presté mi voz para muchos espacios musicales en la emisora cultural Remigio Antonio Cañarte. Fui locutor supernumerario de Radio Centinela en el año 87. De manera que me siento por bien servido. Lo que pasa es que yo me vi comprometido con una gran responsabilidad de trabajar y la conducción fue lo que se me presentó en la vida. Hasta el momento de sacar la licencia de locutor era mi sueño, pero al no lograrlo me dediqué de plano a la conducción. 

 

 

¿Y qué pasó con estas emisoras que usted no siguió en ellas?

La emisora Pereira al Aire es de interés público de la alcaldía de Pereira y cuando termina el periodo de un alcalde, comienza otro. En aquella época estaba la alcaldesa Marta Elena Bedoya, y mi puesto en la emisora terminó. Igualmente sucedió en Dos Quebradas Estéreo. Esos son cargos públicos que hay que entregar.   

 

 

¿Cómo se dio el hecho de haber sido corresponsal voluntario en RCN y en Caracol?

Cuando sucedió el terremoto de Armenia, ese 25 de enero de 1999, yo estaba trabajando en una empresa de seguridad y era muy amigo de Herney Ocampo Cardona director de noticias de Caracol Básica en aquella época. Armenia había quedado devastada y las empresas de seguridad de esta ciudad no daban abasto para cuidar la ciudad y tuvieron que solicitar vigilantes de Pereira y Manizales. En esas yo entré a prestar mis servicios y vía telefónica yo le decía a Herney mi ubicación y le informaba desde allí todo lo que acontecía como consecuencia al desastre. El me sacaba al aire por espacio de dos minutos. Eso para mi fue una gran experiencia de haber hecho un aporte en ese sentido.

 

Unos dos años después, lo mismo pasó en Pereira con Fabio Castaño Molina, él era el director del noticiero popular de RCN, en la Emisora La voz Amiga. Allí también fui voluntario pasando información sobre los líderes de juntas de acción comunal, funcionarios de la alcaldía o la gobernación  

 

 

¿Volvió a tener contacto con ellos, otras oportunidades similares?

No. Eso solo se dio en ese par de ocasiones. No seguí porque yo no estaba preparado. No había estudiado periodismo y fui un locutor empírico. Sigo insistiendo en que una persona que esté detrás de un micrófono debe estar preparada y ojalá para ejercer de nuevo la locución se exigiera la licencia de locutor. Eso sería genial. 

 

Las cosas de locución se me presentan en mi vida de una manera muy especial. En cierta ocasión estuve con un famoso locutor pereirano, Hugo Orozco Rios que narró un partido de baloncesto y yo fui su voz comercial. Esa fue una experiencia fantástica. Hace unos diez años, en alguna oportunidad que estuvieron de visita en Pereira varias personalidades de Caracol, tuve la oportunidad de conversar con algunos de ellos. Entre ellos se encontraba Darío Arismnedi a quien pude comentarle que a mí me gustaba mucho la parte noticiosa, él me iba a dar su correo electrónico para que le escribiera, pero alguien llegó en ese momento y partió con él y hasta ahí quedaron las cosas.          

 

 

"Siempre fui un admirador de la radio y mi sueño era ser locutor." 

Radio Philips. (Joya familiar). 

 

¿Cómo percibe la radio actual en Colombia?

Es una pregunta muy difícil. Yo creo que la radio ha evolucionado en los últimos diez años. Queda esa nostalgia de aquella radio educada, con locutores de voces hermosas, desafortunadamente entran nuevas generaciones que no se prepararon como era debido. Me parece que ahora prima la grosería, el maltrato al oyente que incluye un vocabulario que no tiene razón de ser. En las emisoras ya no hay pauta y los noticieros han perdido mucha credibilidad, especialmente en las cadenas más poderosas de Colombia. Poco les creen.

 

En realidad, yo no volví a escuchar las dos cadenas más conocidas de Colombia en donde hacían unos programas fantásticos. En Pase la tarde con Caracol escuchaba a Ley Martin a la medianoche hasta horas de la madrugada. También a la historiadora Diana Uribe, era fantástico. Lamentablemente fueron acabando con esos espacios.

 

Creo que quedan pocas emisoras en donde el que tenga rosca o que sea amigo del gerente o del dueño, hace radio, así no tenga la preparación ni idoneidad en este aspecto.  Decir en este momento cual programa o cual locutor me gusta, no tengo respuesta. Hace unos meses he estado escuchando RTVC, en donde están haciendo programas muy interesantes.      

 

 

¿Cuánto tiempo le dedica a su programa actualmente?

En Sonora Radio en Línea los miércoles de 8 a 9 de la noche hago un programa con referencia al tango. Desafortunadamente el tango es un género musical muy olvidado en las emisoras. Mis años de infancia y adolescencia fueron al lado de mi mamá que era una oyente muy asidua del tango. A veces cuando queda tiempo los viernes o sábados entre las 8 y 9 de la noche hago un programa con la música de la nueva ola, con los éxitos de los años sesenta y que marcaron toda una época con el rocanrol, el twist, el A go-go y el Ye-ye.     

 

 

¿Está aplicando de las nuevas tecnologías a lo que hace actualmente en radio? ¿Utiliza Instagram, Tik Tok, IA?

 

No. Y siendo muy sincero no tengo idea de cómo hacerlo. Ya son tres años que llevo en esta emisora y con la audiencia que hasta ahora tengo me siento contento. En tiempos actuales y gracias a lo virtual nos damos el lujo de que nos escuchen hasta en el exterior y así no sea la gran audiencia, yo me siento muy satisfecho en lo personal.     

 

 

Ya no podemos ser ajenos del uso y de las ventajas de la IA. ¿Cree que podrá suplantarnos de un todo y por todo en un futuro?

Yo creo que si lo puede hacer. La IA puede hacer leer un texto como un locutor, pero lo que no le va a poner es emoción. Quizás por ahí tenemos algo a nuestro favor. Esa emoción en el momento de grabar una cuña es lo que vende. Hacer ese énfasis en las palabras para atrapar al oyente es muy importante. Se va a demorar mucho para eso. 

 

 

¿Se atrevería a adivinar el futuro de la radio? ¿Se acaba, perdura?

La radio no puede morir. La radio tiene que continuar. Se está transformando y tiene que continuar. Es claro también que las cosas tienen su inicio y tienen su final. Me he dado cuenta de emisoras donde hay voces femeninas y masculinas creadas con IA y hasta hacen comentarios. No sé. Puede ser que estemos a las puertas de ver el final de la radio. Quizás hasta de la televisión. La tecnología y las redes sociales van ganando espacios con mucha fuerza.

 

 

¿Cuál es el resumen que usted hace con respecto a lo que ha sido la locución en su vida?

Creo que desde cuando comencé a tener uso de razón, a eso de los ocho años, por allá a finales de los sesenta y principios de los setenta, cuando escuchaba esas voces bonitas el gusto por la radio me atrapó. Crecí escuchando canciones como las de Oscar Golden, Vicky, Harold, Cristopher, Emilse y otros. Mi mamá que era una apasionada por la radio escuchaba boleros y tangos. De aquella radio antigua yo quería saber cómo era que salían esas voces y cómo llegar allá también. Siempre fui un admirador de la radio y mi sueño era ser locutor.

 

Tuve algunas oportunidades en la radio y llegué a ser pagado, pero también tenía que cumplir con mi trabajo real que era conducir. Hace año y medio desde que me pensioné con la emisora virtual Sonora Radio en Línea hago lo que no hice si hubiera sido un locutor de cabina. Creo que cada uno tenemos un destino trazado y no se puede luchar contra eso.

 

 

¿Qué es la radio para Héctor Julio Arcila?

Es uno de los inventos más importantes que la humanidad haya creado. El hecho de que un locutor a través de un micrófono y unas ondas hertzianas pueda llegar a centeneras de personas con un mensaje bonito eso marcó para siempre la humanidad. Los campesinos trabajando el campo y escuchando radio es una gran compañía. Y muy seguramente las personas que lograron trabajar en la radio por mucho tiempo salieron más enamoradas de ella.

 

 

Muchas gracias.

Agradezco este gesto tan bonito para conmigo. Gracias por haberme permitido contar esta experiencia tan bonita como fue haber hecho parte de la radio así haya sido por un corto tiempo.

 

             

"Sigo insistiendo en que una persona que esté detrás de un micrófono debe estar preparada y ojalá para ejercer de nuevo la locución se exigiera la licencia de locutor. Eso sería genial." 

Héctor Julio Arcila. 

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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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