Luis Fernando Múnera Eastman: “La radio es amabilidad, es amistad, es compañía.”


Luis Fernando Múnera Eastman



Esta, es otra de aquellas entrevistas, que se suma a la lista de aquellas que, en este recorrido, he esperado por largo tiempo sin poder concretar, pero que, al poderla realizar, se siente un regocijo y un gusto inigualable. Conversar con Luis Fernando Múnera Eastman, fue trasladar más de tres décadas atrás y recordar esa alegría y pasión que vivimos en Medellín, cuando el Atlético Nacional ganó la primera Copa Libertadores de América para la historia del fútbol colombiano.


Como personalidad de la narración deportiva en Colombia y figura sin igual en el estadio Atanasio Girardot, en Medellín, El Paisita de Oro, como popularmente se le reconoce, admite que no es monedita de oro para todos, pero se reconforta entre la gente que lo quiere y admira, porque finalmente es a ellos, a quién se debe con su talento y carisma.


Son muchas las historias, anécdotas y párrafos de vida, las que llenan la existencia de este hombre de radio y con las cuales ha ido acumulado una gran lista de enseñanzas que él las recopila como un canto a la vida, porque la música, también es parte fundamental en su vida.


Múnera Eastman, es un hombre de múltiples compromisos, pero a pesar de sus ocupaciones, se le siente tranquilo y sosegado. Compartir entre buenos amigos es parte esencial en su vida, quizás por este motivo, ya casi al finalizar esta breve charla, muy amablemente se despidió diciendo: “La mejor compañía es Dios, hay que querer para ser querido, amar para ser amado, dar para poder recibir, todo se devuelve en la vida. El universo te devuelve todo.




Por: Germán Posada



¿Por qué Luis Fernando Múnera Eastman es el vecino de todo el departamento de Antioquia?


El cariño de la gente es algo que yo agradezco profundamente. Cuando uno está comenzando generalmente no le dan oportunidades y quieren enviarlo a otras ciudades como para mejorar lo que uno está haciendo o para que se vaya puliendo, pero yo me propuse ser profeta en mi tierra desde muy jovencito, y creo que lo logré. Todo se debe a ese amor tan profundo que yo tengo por mi tierra porque pienso que todos debemos querer mucho la tierra en donde nacemos, donde vivimos, donde nos hacemos y si tenemos que ir a una ciudad prestada en donde se nos permita progresar quererla amablemente también.


Yo tuve la oportunidad de no tener que salir nunca de esta ciudad para nada lo cual es maravilloso porque sigo insistiendo que hay dos clases de paisas. Uno completamente desarraigado y otro demasiado apegado a la tierra. Yo soy muy citadino y necesito de Medellín. Para mi ha sido muy importante triunfar en mi tierra.



No tengo idea de donde salió su famoso remoquete El Paisita de Oro. ¿Cómo se dio esto?


Mis compañeros veían la pasión por mi tierra y la pasión por narrar los partidos de la Selección Antioquia. Me decían que narrar la Vuelta a Colombia y yo como condición pedía que me trajeran a narrar después de la etapa, los partidos de la selección Antioquia. No sé si es un amor muy extraño que tengo por mi ciudad.

Por ahí también me dicen El Sensacional y El Número Uno, pero El paisita de Oro es por el amor a mi tierra y me gusta realmente que me lo digan.



Se de su gusto por el cine hasta y hasta que las películas que ve en su casa son con alto volumen. ¿Qué clase de películas disfruta más?


Yo veo una película diaria. El cine me gusta muchísimo y como apasionado de la técnica tengo un buen sonido. Me gusta también la televisión, pero no solamente las películas, me gusta ver cosas interesantes, veo el Canal History y Discovery. En definitiva, soy un buen consumidor de televisión, no solamente de radio.



Usted como famoso narrador de fútbol, nadie creería que su fascinación por la radio comenzó fue por el ciclismo. ¿Nos habla al respecto?


Antes de cumplir 17 años yo no tenía ninguna pasión por la radio y debo confesarlo. Algún día me puse a escuchar la vuelta a Colombia con locutores como Alberto Piedrahíta Pacheco, Darío Álvarez Rodríguez, José Antonio Churio y Rubencho Arcila, y a mí me parecía absolutamente emocionante esto que escuchaba. Cuando fui a mirar la llegada no me concentré en ningún ciclista sino en los transmóviles y sentí que me cogió como una enfermedad, como un virus que se me metió porque desde ese instante, amé profundamente la radio y me propuse que tenía que estar en ella.


Yo guardaba la esperanza de estar algún día en un tras móvil, y justamente se me dio la oportunidad al lado de Julio Arrastía Bricca que era el gran monstruo de los comentarios en ciclismo, esto fue una moñona porque lo pude hacer al lado del más grande. Pero mi aspiración era narrar futbol que es el deporte que más nos identifica y representa.


Reconocido como un apasionado por la técnica y al parecer armó su primera radio cuando tenía 15 años. ¿Cómo lo hizo?


Así es, he sido muy curioso, de hecho, a los 6 años traté de desarmar un balín a ver que tenía por dentro. Prácticamente vendían todos los componentes para armar la radio y yo lo hice. Yo quise ser ingeniero electrónico, pero en la UPB no existía esa carrera y me fui a estudiar Ingeniería Eléctrica a la Universidad Nacional, y ya había empezado a trabajar en la radio.


Cuando tenía unos 18 años me nombraron gerente en Prodeportivo para reemplazar a Jorge Eliecer Campuzano en Sutatenza quien se había ido con su hermano Armando a formar empresa. Allí, yo tenía un ingeniero al que le gustaba mucho tocar las cosas e inventar, pero hacía muchos daños. En algún momento lo despedí y me propuse hacerlo yo. Estudié y aprendí mucho. Conozco bastante del tema.



Usted pregona que se aprende de los que saben y de los que no saben. ¿De manera qué a todos les da su valor como personas?


Yo digo que uno tiene que ser una esponja, pero es mi concepto personal. Pienso que, si uno pasa un día sin aprender algo, es un día perdido. Yo trato de aprenderle a muchísimas personas y le agradezco mucho a la vida ser un admirador. Yo admito todo. A la gente que hace de todo y en todos los órdenes.


Y siento mucha tristeza por las personas que no admiran, que no les gusta nada.

Recientemente lancé una canción que se llama Doña Amargada, y hablo de esto, de la amargura. Creo que parte de la felicidad es aprender y aprender de los que saben. A pesar de ser locutor, cuando estoy con gente no hablo mucho, prefiero que la gente hable para tratar de aprenderles.


Creo que no se aprende solamente de las experiencias propias sino también de las ajenas. Me gusta saber el porqué las personas triunfan y el porqué fracasan. Me gusta seguir los ejemplos de vida, me falta tanto por aprender que lo miro como un valor de mi vida.



La primera Copa Libertadores para Colombia con Nacional fue apoteósico y usted tuvo mucho que ver con su protagonismo animando como narrador. ¿Cómo se siente haber sido protagonista de este inolvidable triunfo deportivo para Colombia?


¡Es inolvidable! Fue como llegar a un punto muy alto y diría el más alto de mi carrera. En mi profesión me tocaba viajar por todo el mundo y veía que el público de la Bombonera, en Italia, en España, era algo absolutamente asombroso. Cantaban todo el tiempo y participaban del espectáculo.


Yo noté que esto aquí no sucedía y empecé a vender la idea de que teníamos que cantar, llevar las camisetas del equipo y serpentinas, hacer la ola, silbar, etc. Al principio puse a cantar la gente con la palabra verde y lo cantaron de a poquito y fue cogiendo mucha fuerza hasta cantarlo todo el estadio. La gente entendió de que el hincha tenía que ser el jugador número 12 y yo era quién iniciaba toda la animación.


Fue muy bonito porque Nacional quedó Campeón de la Copa Libertadores y Pacho Maturana en su libro escribió muy gentilmente que la mitad de la Copa era mía, cosa que no es cierta, los jugadores también me dedicaron la Copa y yo me sentí muy emocionado porque era la culminación de una meta, de un sueño y era el que la gente marcara diferencia en la tribuna, de no ser pasivos y se fueran a la casa diciendo: yo también gané el partido.



Recuerdo un gran concierto que usted organizo en el Estadio Metropolitano como despedida de la Selección al Mundial Italia 90. ¿Qué recuerdos le trae aquella inolvidable selección nacional?


Todos los recuerdos del mundo. Ellos tuvieron la gentileza prácticamente de adoptarme como un miembro más de la delegación. Viajábamos en el mismo avión, nos hospedábamos en el mismo hotel, jugábamos cartas y viajábamos juntos. Hasta me hacían cantar para distraerlos.


Se me ocurrió hacerles un concierto representando esas canciones en sus concentraciones y viajes. Yo cantaba a capela y ellos no se imaginaron que yo les iba a salir con orquesta, un trio de tangos, guitarristas, un mariachi, bailarines, fueron 70 personas en total trabajando y lo transmitió Teleantioquia en directo y me di el gusto.


Ahí, estaba la perfecta combinación: La pasión por el fútbol y la pasión por la música.



A propósito, le fascina cantar. ¿Qué encuentra en el canto qué lo apasiona tanto?


Todo comenzó alguna vez en México hace muchos años, cuando unos amigos me insistían para que fuera a ver cantar a Juan Gabriel. En aquella época yo lo había escuchado, pero no estaba realmente interesado para irlo a ver, pero ante la insistencia decidí ir. Escuchar a ese señor tres horas seguidas a esos tonos tan impresionantes sin descanso, yo que he sido un apasionado de la voz y que he tratado de estudiar todo sobre ella, quedé fascinado.


Después estuve en Madrid y fui a ver a Rafael, a Paloma San Basilio, la Opera Evita, Camilo Sexto y empecé a ver a artistas en concierto, porque además pienso que el valor de un artista está en el concierto. A raíz de tanta admiración por lo que vocalmente hacen y por todo lo que rodea el escenario de la música, también se me convirtió en una enfermedad. La música es una pasión que para mí representa demasiado y no podría vivir sin la música y creo que no ha pasado un día en mi vida en que yo no tenga varias canciones en la mente.


En pandemia me puse a componer y ya tengo 52 canciones compuestas y me daré el gusto de grabarlas. Yo creo que uno no puede cumplir todos sus sueños, pero si creo que uno si puede intentarlo. Compuse una canción Homenaje para Darío Gómez y hace poco lancé mi primera canción de la cual le hablé de que se llama Doña Amargada. Para ser mi primera canción y ya vista por cientos de miles es una sorpresa y alegría muy grandes porque es cumplir un sueño.


Siento mucha fascinación por el mariachi, creo que representa una alegría inmensa y por eso todas mis canciones tienen mariachi incluido.


Ya suma más de 25 años con su empresa Munera Eastman. ¿Qué piensa hoy en día de haber sacado adelante su sueño como empresario?


Una satisfacción muy grande porque yo quise hacer Múnera Eastman Radio con una preocupación muy grande.

Yo trabajé mucho tiempo en Caracol, en Súper, Todelar, y comencé a notar que a medida en la que iban cambiando los dueños de las empresas, cambiaban las políticas. Las cadenas radiales colombianas estaban trasladando prácticamente toda la programación para hacerla desde Bogotá.


Yo sentía que esto no podía pasar porque Antioquia es una tierra muy grande y nuestra gente se merecían una emisora 24 horas dedicadas a lo que nosotros somos. A hablar nuestro lenguaje, costumbres, comidas, turismo, problemas, deportes, montañas, himno, nuestra gente, y me lo propuse hacer empresa en un país que parece estar construido para acabar las empresas.


Es muy duro y competir contra semejantes monstruos, pero afortunadamente se dio y se dio con éxito y es muy satisfactorio. Para mi la vida es de retos, sueños, realizaciones, de metas para tratar de cumplirlas poniendo el alma, corazón, disciplina, entrega, amor y pasión. Parece mentira que ya cumplimos 25 años. Que hayan pasado por Munera Radio la gran mayoría de estrellas de la radio y de la televisión antioqueña que yo tanto admiro. Es una satisfacción y un honor para mi que Dios me dé la oportunidad de trabajar al lado de ellos.



El poder hacer cosas que a uno le gusten colman la vida.

Luis Fernando Múnera Eastman en una de sus acostumbradas grabaciones.



¿Su familia ha sido un bastión clave para su empresa?


La familia debería ser para todas las personas lo más importante que uno tiene. Mis hermanas Patricia y Marina, mis hermanos Jaime y Mauricio, mi sobrino que es el gerente de la parte digital, han sido clave para el desarrollo de esta empresa. Maravilloso uno poder tener gente que quiere y en la que confía.

Para una empresa como esta que ya suma 60 empleados y está abierta las 24 horas, se necesita mucho tiempo y esto es algo de lo que poco dispongo.



Lo suyo es realmente fenomenal. Mientras que ya prácticamente no se le apuesta a la banda del AM, es ahí en donde precisamente usted ha tenido tanto éxito. ¿Por qué?


Es que en Medellín la cosa es muy distinta. El FM se ha popularizado muchísimo por ejemplo en Bogotá y en otras partes.

En Antioquia somos costumbristas y estamos pegados al radio en AM en sus casas, en el campo, en la calle. Evidentemente también estamos en la era digital y en Múnera Eastman Radio participamos activamente en las diferentes plataformas y redes sociales.


Todo esto es muy bonito porque cuando se viaja por el mundo y te encuentras gente que te está escuchando y que se conectan con la tierra a través de nosotros es bonito. Cuando hablo con colombianos de todo el mundo, por ejemplo, cuando sus equipos quedan campeones, esto da sentido a lo que hacemos. Todo esto me da la razón de haber luchado tanto para tener una emisora que le hable al pueblo paisa 24 horas, pero que también así no sean paisas, también les sirve porque finalmente es Colombia y es nuestra radio.



Sé por personas cercanas a usted que no lo ven como un patrón sino como un colega, un amigo más. ¿Ese quizás ha sido uno de los secretos del éxito con su empresa?


La gente puede tratarme a mí como quiera, pero esa es su decisión. En mi programa Entre Amigos que comencé hace mucho tiempo en Caracol, terminé trabajando con la gente que hacía la técnica. Yo les daba la confianza suficiente para que hicieran locución, lo que yo quería era voces naturales.

A mí no me gusta ese título de patrón, yo soy un compañero de ellos y los disfruto y trabajo para ellos porque tengo que pagarles. Lo que yo siempre he querido es que la gente acá se sienta en familia. Si la gente se siente feliz y trabaja con responsabilidad, disciplina y profesionalismo, es lo más bonito que pueda pasarle a nuestra emisora.



¿Quién es en la carrera de Munera Eastman don Bernardo Tobón Martínez?


El Benny como en la lista de muchísimas personas que han pasado por mi vida artística y profesional tienen un gran valor y Bernardo por supuesto también porque estuve un año maravilloso en Todelar y fui cuando cogí el primer lugar de sintonía. La radio dependía mucho del raiting y en ese momento nadie lo podía creer que yo hubiera desbancado a quién tenía la sintonía y luego convertirme en lo que soy en Antioquia con una sintonía que después de tantos años sigue siendo un primerísimo lugar.


Definitivamente fue un año maravilloso en Todelar y poder disfrutarlo a él, porque los conocimientos que Bernardo Tobón Martínez tiene de radio son impresionantes.



¿Cómo le resultó esa experiencia de hacer radio desde casa a causa de La Pandemia?


Muy bonita porque se aprende. Yo creo que nosotros tenemos que ser personas realistas. No hay mayor felicidad que estar vivo. Siempre le digo a las personas que miren el universo donde tenemos 100 mil millones de galaxias cada una con 200 o 300 mil millones de planetas. Nacer es un milagro, un privilegio.


Tenemos el privilegio de nacer en medio de miles y miles de millones de planetas, de años luz. Si tenemos que encerramos dos años, pero estamos vivos, hay que encerrarse. La pandemia permitió a muchísimas empresas digitalizarse, reinventarse.


Desde la casa tratamos de hacer las cosas lo mejor posible y ya esto es historia patria y si vuelve a pasar, Dios no lo quiera, hay que afrontarlo. La vida hay que tomarla como viene y dar las gracias siempre porque todo lo que hacemos es una bendición. La gente tiene que tomar siempre dos determinaciones. O si la pasa mal y se vuelve Doña Amargada o la pasa bien y se vuelve feliz.



¿Qué sinónimos le pondría a la palabra radio?


Para mí radio es comunicación, felicidad, información, recreación, familia. Es interactuar y es recibir una bendición permanente porque la radio nos comunica con nuestra razón de ser que es la gente.

Yo he comprobado algo. No puedo hablar por los demás y espero que les pase lo mismo, pero yo tengo un privilegio muy grande en la vida y es que los oyentes también son mis amigos. Aún sin conocerlos son personas que te dan buena energía, que se preocupan por ti, que te quieren y aprecian y que hacen que aquellas personas que no te quieren pasen desapercibidas para uno.


Cuando uno concentra toda su energía y todo su tiempo en los seres que te quieren no queda el tiempo para ocuparse de aquellos que no te quieren. Se debe respetar. Yo soy un artista y un artista es aquel que trabaja por un público y para el público. Lo primero que uno tiene que aprender en la vida es que no va a ser monedita de oro para todo el mundo, porque si Jesús hubiera sido esto, no lo hubieran matado en una cruz. Yo trabajo para las personas que gustan de mi trabajo.


La radio es amabilidad, es amistad, es compañía. Se habla mucho del futuro de las comunicaciones y yo no tengo ninguna duda de que este, es exactamente su propósito. Acompañar, informar y servirle a la gente. Hay mucha soledad y hay mucha gente que necesita compañía y eso es lo que nosotros queremos ser.


¿Para todo ese público al cual usted se ha dirigido, acompañado y alegrado, qué les dice en esta entrevista?


Son muchos mensajes y el primero de ellos es de vida. Repito, venimos a este mundo a aprender, luego hay que estudiar. Venimos a ser felices pero la felicidad no viene incluida, no viene en el paquete, tenemos que ir por ella, procurarla, tenemos que hacer de nuestra vida un sueño a perseguir.


Tenemos que entender que somos lo que somos, que no podemos depender del concepto de las personas porque la gente se viste para ver como los otros los juzgan, actúan para lo mismo, estamos muy pendientes de lo que la gente piensa y la única gente importante en la vida de uno es la gente que lo ama de verdad, que te acepta como eres y se va a preocupar por ti.


Hay que escoger las personas que te aman y crear una comunidad y olvidarse de los que no te quieren. En la vida siempre habrá envidia, egoísmo, celos y si les abrimos las puertas a estas personas entraran derecho y te dañaran la vida. La mejor compañía es Dios, hay que querer para ser querido, amar para ser amado, dar para poder recibir, todo se devuelve en la vida. El universo te devuelve todo. Dios no castiga, es uno mismo quien se castiga. Y no les habla un cura, pero si tratamos de ser buenas personas, vamos a tener más cerca el triunfo y el amor.



Muchas gracias por su amabilidad en aceptar esta entrevista.


A vos muchísimas gracias. A veces nos metemos en unos ritmos muy complicados, hoy por ejemplo no he almorzado, pero hay que hacerle a todo. Yo digo que mientras uno en el trabajo sea feliz deja de ser trabajo y yo soy feliz. El poder hacer cosas que a uno le gusten colman la vida. Un abrazote.




El cariño de la gente es algo que yo agradezco profundamente.

Entre Amigos, con El Paisita Múnera Eastman, John Jairo Peréz (Don Evelio) «El Sensacional», Alex Gil, El Negro Máximo, el Elefante, Carlos Montoya y Carlos Sierra.

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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280).