top of page

Félix David Zuluaga: "Mi estilo es muy distinto al de mi papá."

Félix David Zuluaga.



Creo que para una gran mayoría de nosotros es bien conocida la popular frase que dice: "Hijo de tigre sale pintado". Y con esta frase precisamente quiero abrir esta introducción, haciendo referencia al humorista y hombre de radio, Félix Davis Zuluaga, uno de los hijos del recordado humorista, Guillermo Zuluaga 'Montecristo', leyenda de la historia de la radio y la televisión colombiana.


A Félix David Zuluaga se le siente el ímpetu y la animosidad a través de su voz. Su energía es contagiosa y rememorar a su progenitor, es sencillamente jubiloso. Escucharle algunos de los recuerdos vividos junto a su padre, hace traer a la memoria aquellos divertidos espacios de tiempo, que, a través de la radio y la televisión en Colombia, gozamos y vivimos generaciones enteras, hace ya varias décadas atrás.


Guillermo Zuluaga Montecristo, no quería que sus hijos siguieran sus pasos en el mundo del espectáculo. Pero contrario al pensamiento de su padre, ese fue el camino que su hijo Félix eligió. Las tarimas, el teatro, la radio, la actuación, la televisión y la locución son el motor de su vida, y así, le ha dado continuación al gran legado que su papá cimentó con creces en Colombia y en el exterior.


Mi estilo es muy distinto al de mi papá. El no improvisaba mucho, se basaba en el libreto, ahora improvisamos más. Utilizamos más el repentismo.


"Mi estilo es muy distinto al de mi papá. El no improvisaba mucho, se basaba en el libreto, ahora improvisamos más. Utilizamos más el repentismo.", aclara Félix, quién lejos de querer emular a su padre, vive dichoso con lo que hace y con su propio estilo, porque para él, es muy claro que son otros tiempos, otras épocas.


Félix, se mantienen activo en radio, en televisión, animando en tarimas y en eventos, hace buen uso de las redes sociales y de las variadas plataformas que la tecnología ofrece como herramientas del mundo actual en el que él como su padre, en otra época, entendieron que su vocación era aportar con su talento, a hacer de esta, una sociedad más alegre y divertida.     

 



Por: Germán Posada        

 


¿Desde cuándo comenzó a acompañar a su papá en sus presentaciones?


Desde peladito lo comencé a acompañar. Mi papá había sufrido una parálisis a finales de los setenta, pero luego volvió a caminar porque hizo mucha fisioterapia. Mi mamá se dedicó mucho a él. Luego de esto, ya no viajaba solo, siempre viajaba acompañado especialmente con mi mamá a salidas internacionales y conmigo aquí en Colombia, a nivel local y nacional. Recuerdo mucho que la primera vez que lo acompañé fue al municipio de Aguadas Caldas.

 


¿Y qué era lo que usted más disfrutaba de estas salidas?


Yo siempre me paraba detrás de él. Estaba pendiente para pasarle su soda y las pelucas.

Esa parte histriónica de mi papá me fascinaba. Dependiendo del público que tuviera al frente, desarrollaba su espectáculo, su rutina. Recuerdo en Aguadas, en su segunda presentación un domingo en un parque, con entrada gratuita para todos, mi papá se cansó de contar chistes y nadie se reía. Yo estaba muy asustado por ello y más que era mi primera salida con él.


En un momento cuando le di una soda para que tomara, me dijo que el público estaba muy difícil, pero al mismo tiempo me tranquilizó diciéndome que las cosas iban a cambiar. Luego continuó su espectáculo con un número que se llamaba Los cojos, que era una actuación de mucha mímica y esto cambió completamente la postura de la gente y se reían mucho. Mi papá terminó aplaudido. Lo que había pasado era que la gente de la región no lograba entender los chistes de mi papá. De esta manera yo pude entender como era el manejo de un público.


Yo lo acompañé a muchas presentaciones y nunca repetía. Mi papá era un fenómeno para improvisar. Siempre lo digo y lo sostendré el resto de mi vida que mi papá era una cosa de locos.


Mi papá en su vida normal era muy serio, pero cuando se montaba a un escenario el hombre se transformaba.

 


¿Su papá ensayaba los personajes o era improvisación pura?


Si los ensayaba. De hecho, antes se trabajaba con más libreto. Él se preparaba mucho antes de sus presentaciones y en la finca en donde vivíamos en Robledo que él llamó Aquí no es, se sentaba a escribir a máquina a elaborar sus libretos. Las Aventuras de Montecristo, un programa que duró más de 40 años, fue todo el tiempo libreteado. Yo me encargaba de llevar los libretos a los estudios de Caracol Radio en el barrio Laureles.

 


¿Es cierto que tenía libros de historietas de donde él se inspiraba?


No. Lo que si sucedió fue que publicaron una revista con Las Historietas de Montrecristo, y alcanzaron a salir unos 20 ejemplares. Entre otras cosas fue un mal negocio para mi papá y salió perdiendo.

Lo que mi papá leía mucho y de hecho se trasnochaba leyendo, eran aquellas famosas novelas de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía. También leía completo el periódico El Colombiano y las revistas Selecciones y cada que viajaba a España compraba libros de chistes.

 


Por favor, acláreme si cuando su papá se presentó en México, alternó con los comediantes Cantinflas y Bob Hope. Algunos todavía piensan que Cantinflas estaba observando dentro del público.  ¿Cómo es este pasaje en la carrera de su papá?


No. Todos ellos eran parte de la nómina. De esto le cuento que hay un afiche gigante de aquella presentación en México en un museo en El Santuario dedicado a toda la historia de la carrera de mi papá.


El afiche está lleno de estrellas, en la primera está la foto de Libertad Lamarque y así sucesivamente con las personalidades que ese día allí se presentaron. La última estrella, la más pequeña, está sin foto y solamente dice Montecristo. La verdad, es que mi papá no tenía plata para la foto, él se había ido con un cantante y un torero a probar suerte, en busca de fortuna. Por aquella época México era un destino muy prometedor.

  

Cuando mi papá salió lo silbaban y pedían a Cantinflas. Mi papá no se dejó intimidar y mientras hacía su papel de borracho, accidentalmente se tropezó en la arena en donde estaba actuando. Su caída se vio tan natural que la gente comenzó a reírse y él inteligentemente aprovechó este incidente para seguir su presentación hasta el punto de que se los echó al bolsillo. Mi papá era prácticamente el telonero de semejantes monstruos como eran Cantinflas y Bob Hope. Finalmente, se robó el espectáculo y le fue tan bien, al punto que el mismo Cantinflas lo felicitó y opinó que Montecristo era el mejor humorista de América.

 


¿De todos sus personajes había alguno en particular que lo identificara o qué a él le gustaba más interpretar?


Todos sus personajes sumaron unos 16. Los cuatro más fuertes eran 'Montoñoel bobo del pueblo, 'Montecristote', el afeminado, el 'Borracho', el 'Mariguanero' y podemos incluir el 'niño' también.

Yo me atrevería a decir que, en Colombia, de todos los que hacemos humor, no existe todavía alguien que haya sido capaz de igualar o superar a mi papá en la interpretación del borracho. Toda la mímica que mi papá hacía con este personaje, sumado a la vestimenta, era algo fuera de serie.

 


A partir del momento en el que su papá descubrió que usted tenía talento para la animación, para la locución, ¿lo apadrinó?


Bueno, en realidad, yo ya estaba metido en esto. Yo hice teatro toda mi juventud. Hacíamos la Semana Santa en vivo en el barrio Robledo, teníamos nuestro grupo teatral con el que íbamos a diferentes acciones comunales a presentar las obras. En la representación de la Semana Santa teníamos un vestuario magnífico, al punto que nuestras representaciones eran catalogadas después de las de Popayán, una de las mejores en Colombia. Beto Restrepo era nuestro director.


El día que yo le hice la presentación a mi papá fue porque no tenía quien lo presentara y él no salía a ningún espectáculo sin tener quién lo presentara. No recuerdo la razón por la cual no había presentador y yo me ofrecí, a lo que él en un principio se negó rotundamente, pero en vista de la necesidad, me dio las indicaciones y finalmente yo lo presenté en medio de un gran susto.


En ese entonces yo tenía unos 15 años. Mi papá no me dijo nada y yo comencé a preocuparme porque no sabía si a él no le había gustado o no la presentación que le había hecho. Al día siguiente en Pereira, en otra presentación, apareció un locutor para hacerle le presentación y él no lo aceptó diciéndole que quien lo iba a presentar era yo. Y partir de ese momento viajamos mucho siendo yo su presentador oficial.

 


Usted hizo parte de Veracruz Estéreo. ¿Cómo fue su experiencia allí? 


Mi historia en los medios es así. En el 79 comencé el teatro, en el 89 radio y en el 93 televisión. Trabajando en Colmundo Radio, Hernán Darío Usquiano, animador de la Viojoteca, me propuso irme a trabajar con él como promotor en Discos Fuentes en el 94. Allí conocí la gente de Veracruz. Yo ya hacía humor en las otras emisoras en donde había estado y participaba con mi papá en el programa La Matraca de Diego Fernando Londoño.

Tuve muy buena empatía con la gente de Veracruz al punto que me invitaron a trabajar con ellos. Me retiré de Discos Fuentes y trabajé en Veracruz hasta el año 2000. En Veracruz nació La Grúa, La Escalera, y otros programas de humor y muchos personajes.

 


¿Qué es lo que hace en la actualidad en la emisora de Múnera Eastman?


Hace 15 años vengo haciendo un programa los festivos que se llama Feliz Retorno y es dedicado a la gente que viene de regreso a casa después de las festividades de los puentes festivos. Hacemos un programa de humor con personajes invitados y me acompaña el locutor Juan Caro Ángel.


También tengo mi programa de lunes a viernes entre 4 pm y 5 pm que se llama En Sintonía es un estilo más serio, también con invitados y temas variados.

 


En el año 2007 Jorge Melguizo hizo unos comentarios despectivos a propósito de su papá porque consideró que el humor que él hacía en su época era para burlarse de las mujeres, de los homosexuales y de las discapacidades humanas. ¿17 años después, cómo analiza estas opiniones de Jorge Melguizo?


Para esa época en Medellín había un Festival que se llamaba Humor City y Jorge Melguizo oficiaba como secretario de Cultura e invitó al festival al periodista David Sánchez Juliao para que leyera una de sus obras que se llama El Flecha. El público no estaba conforme y comenzó a silbar y pedían chistes.


Antes de él se había presentado un español que fue un desastre. David Sánchez Juliao se tuvo que retirar y en ese momento Melguizo muy enojado subió al escenario, pronunciando lo que usted citó sobre mi papá.


Por un amigo yo me enteré del asunto al día siguiente y me fui por la grabación a Todelar porque allí tenían el registro ya que ellos estaban transmitiendo el festival. Esa grabación la repartí a diferentes emisoras, de hecho, lo tuvo Donnie Miranda que estaba en ese momento trabajando en La W.


Ambos, Melguizo y yo, estuvimos cara a cara en una entrevista confrontando lo dicho y este tema fue debate nacional. De varios medios me solicitaron para que diera declaraciones. Con aquella experiencia que se suscitó, entendí el amor y el cariño que en Colombia tenían por mi papá.


Esta anécdota hundió prácticamente la carrera como político de Jorge Melguizo porque para esa época, supuestamente estaba perfilado a ser el próximo alcalde de Medellín.



"Mi papá en su vida normal era muy serio, pero cuando se montaba a un escenario el hombre se transformaba."

Guillermo Zuluaga 'Montecristo'. Foto Archivo El Colombiano.

 



Y justamente a usted de hecho lo contratan de comunidades LGBT para que interprete a su personaje 'Taffi'. ¿Nos habla al respecto?     


Así es. Mi presentación del personaje 'Taffi' es su vida cotidiana, Lo que le acontece.

'Taffi' se burla de ella misma. Muchas veces me contratan para que interprete este personaje. Uno se imaginaría que de sitios así les pudiera molestar y es todo lo contrario. Les gusta.

 

El humor es ficción, exageración, retahíla, puro cuento. No hace mucho a mí me contrataron para una empresa muy popular aquí en Medellín y la persona que me contrató me decía y me repetía que nada de groserías, yo estaba un poco incómodo y nervioso con esto. Cuando terminé mi presentación, para mi sorpresa, el dueño de la empresa me dijo que la próxima vez que fuera que contara los chistes más picantes.

 


En época de pandemia usted se inventó un show que se llama Upa pues. ¿Lo sigue haciendo?


Claro que sí. Se lama Se embobó upa pues y aparecemos en Instagram y en Facebook.

Haciendo ejercicios con mi esposa la invité para que hiciéramos un chiste y lo compartiéramos y su respuesta fue esa: Se embobó upa pues y ya llevamos cuatro años divirtiéndonos y divirtiendo a la gente con esto. Mi hija también nos ayuda.

 


¿Es verdad que su papá lloraba muy fácil?


No sé. En familia siempre nos preguntamos eso. Él era muy llorón. De pronto era por su edad y quizás porque lo invadían muchos recuerdos de una carrera de 54 años de vida artística.

 


¿Y cómo era la vida social de su papá?


Nosotros desde muy niños nos acostumbramos a ver a personalidades como Pacheco, Gloria Valencia de Castaño, los payasos, Bebé, Tuerquita y Pernito, a Héctor Mora, Magda Egas, Otto Grefenstein, etc. Mi papá hacía asados e la finca y allá iban todos.

Una vez estaban reunidos todos los humoristas en un festival del humor, recuerdo a Hugo Patiño, Lucho Navarro, muy amigo de mi papá, Carlos Donosso, y otros. Yo me tiraba al piso y los analizaba a todos. Como manejaban el escenario, el micrófono.


En el 90 empecé a independizarme lo que no le gustó mucho a mi papá porque no podía acompañarlo a sus presentaciones. Alguna vez nos entrevistó Pacheco en el 98 en RCN.

 


¿Su papá se sentía celoso por su trabajo?


Él nunca quiso que nosotros siguiéramos el humor como carrera. Sus inicios fueron muy difíciles y mi papá no quería que sus hijos pasaran por lo mismo. La verdad sea dicha subirse al escenario no es fácil. Romper ese hielo como humorista cuesta mucho.


Una vez después de grabar el programa de Veracruz en televisión llegué en la noche a casa y mi papá estaba viendo un programa en el que yo participaba y se llamaba Los Nerds y me regañó porque le parecía muy malo. Luego me vio en otro formato que se llamaba Los chiflados que era contando chistes, y ese si le gustaba.


Mi estilo es muy distinto al de mi papá. El no improvisaba mucho, se basaba en el libreto, ahora improvisamos más. Utilizamos más el repentismo.

 


Voy a ser atrevido. ¿Cómo se considera usted como humorista a lo que fue su papá?     


Son épocas diferentes. Esa discusión la he tenido mucho con amigos mientras conversamos. Mi papá en esta época no hubiera funcionado. Yo creo que todos tenemos nuestro espacio, nuestro momento. Por ejemplo, imagínese a Chaplin haciendo humor mudo en esta época. Yo creo que cada cosa en su época.


Todos los humoristas son buenos y cada quién con su estilo.


En los años 50, 60 y 70, mi papá era genial. Luego llegó Vargasvil en los 80, después Los Marinillos, Tola y Maruja, y los nombres no paran.


Cuando nosotros hacíamos La Grúa en Veracruz, tuvimos mucho éxito, todavía en mis viajes me saludan haciendo alusión a aquel programa.

 


Su papá describía el humor como una cosa seria y delicada. ¿Usted cómo lo define?


Nosotros estamos a un pelito de hacer el ridículo. Mientras estamos actuando podemos decir cosas fuera de sitio y luego recapacitamos en ello.  Lo mío ha sido más televisión y mi papá fue radio.


Ahora muchos se dedican hacen el stand comedy y unos son supremamente groseros. A veces no hay comparación a lo que uno hace y no entiendo por qué estas personas que dicen de todo no les dicen nada. Yo por ejemplo utilizo mucho el doble sentido, pero palabras salidas de tono no las utilizo.


Si mi papá era grosero en su época, que nunca decía palabras, ahora si es cierto que son groseros. Mire la novela de Rigo para que escuche de todo. Pero nosotros somos los groseros contando chistes. Cuando Juanes dijo 'una chimba' a la gente le pareció muy hermoso.


Mi papá en su vida normal era muy serio, pero cuando se montaba a un escenario el hombre se transformaba.

 


¿Qué significa el legado que dejó su papá?


Me siento muy contento. Primero que todo, esto me gusta. Yo me preparo, leo, escucho noticias, me mantengo actualizado. Le hemos hecho unos 15 festivales en honor mi papá para que la gente lo siga recordando como el mejor humorista de su época en Colombia. Seguimos trabajando sin envidias y en la lucha por el humor.

 


Muchas gracias.


A usted por la invitación.

 


"Mi estilo es muy distinto al de mi papá. El no improvisaba mucho, se basaba en el libreto, ahora improvisamos más. Utilizamos más el repentismo." 

Félix David Zuluaga interpretando dos de sus personajes: 'Alguaroron' y 'Taffi'.

196 views

Comments


DSC_0086.JPG

Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

bottom of page