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Ernesto Diaz nos recuerda al inolvidable Otto Greiffenstein

Otto Greiffenstein
Otto Greiffenstein

En la historia de la locución en Colombia existe un inmenso caudal de magníficas voces que le han dado a esta actividad gran reconocimiento y notoriedad. Una de esas voces es sin duda alguna la de Otto Greiffenstein.

 

Ernesto Diaz, control y productor por excelencia, trabajó por espacio de 43 años en Caracol y 24 de ellos, estuvo al lado de Otto Greiffenstein, acompañándolo en la producción de los programas que este realizaba.

 

A Otto Greiffenstein muchos lo escuchamos en la radio y lo vimos en la televisión colombiana, pero muy seguramente muchos no nos enteramos nunca cómo era su personalidad, cómo era el actuar profesional de aquella inolvidable figura y magnética voz, que no pasaban desapercibidas.

 

Mas de dos décadas trabajando a su lado, le dan la plena autoridad a Ernesto Diaz para recordarlo. Su cercanía a Otto Greiffenstein pasó de ser la de un colega más de trabajo porque su amistad se acrecentó y estrechó vínculos tan fuertes que hasta el día de hoy son inolvidables e imborrables para Diaz, que así lo recuerda: "Otto Greiffenstein era un caballero totalmente. Su voz me marcó toda la vida y aún lo recuerdo y lo extraño mucho".

 

En esta charla con Ernesto Diaz, traeremos el recuerdo de aquel carismático locutor y presentador que con su voz cautivó y conquistó una enorme audiencia en Colombia que aun lo sigue recordando con cariño después de su partida.     

 

 


Por: German Posada

 

 

¿Cuándo conoció a Otto Greiffenstein?


En 1970, cuando yo inicié en la radio con don Enrique Paris. Lo mismo que les sucedió a Otto Greffestein y Enrique Paris me sucedió a mí. Prácticamente nosotros nos veíamos todos los días de lunes a sábado. El único día que no nos veíamos era los domingos. Después de haber comenzado, pasados unos seis meses ya había aprendido muchas cosas de la mano de don Enrique cuando me soltó los programas y comencé a hacer la producción y grabación de los programas de Otto Greiffenstein.

 


¿Qué le impresionó de Otto cuando lo conoció?

 

En el orden, lo caballero y lo decente que era. Era un caballero totalmente. Segundo, la voz. Su voz me marcó toda la vida y aún lo recuerdo y lo extraño mucho.      

 


¿Cuánto tiempo trabajo a su lado?

 

En total fueron 24 años desde 1970 hasta 1994 año en el cual falleció. Ya enfermo todavía asistía a los estudios de Caracol, pero luego iba a un estudio de grabación de un amigo y allí grababa las glosas (audios). A veces me las mandaba con uno de sus hijos, otras personalmente, y yo montaba los programas con la música y las promociones.

 


¿Cómo era para trabajar con él, cómo se comportaba, cuáles eran sus exigencias?

 

El conmigo fue supremamente respetuoso. En aquella época yo era un muchacho que apenas estaba comenzando. Trabajábamos juntos y me guiaba de manera ordenada y tranquila. Fue un maestro total, respetuoso a todo dar. Si había alguna equivocación no había ningún problema, pero la verdad es que por lo general él no se equivocaba. Cuando yo aprendí a manejar los hilos musicales de los programas y a conocer su gusto musical comenzamos a entendernos muy bien.     

 


¿Qué le incomodaba a Otto Greffenstein en el trabajo?

 

Nunca lo vi de malgenio. Una sola vez durante tantos años de haber trabajado con él tuvo un disgusto con alguien, pero él no se salía de casillas. Esa vez fue muy respetuoso, simplemente sentó su propuesta y se retiró del estudio.     

 


¿Qué lo hacía sentir muy bien?

 

Se sentía muy satisfecho cuando de pronto yo le sugería una canción nueva y a él le gustaba. Inmediatamente me preguntaba por los detalles de esa canción. A él le gustaba mucho la música, lo llenaba completamente. 

 


¿Le llegó a contar cómo fue qué él resultó en la radio?

 

No. En ciertas cosas era muy reservado. Nunca llegamos a tocar ese tema. Supe de él que don Enrique Paris lo conoció en La Voz de Bogotá cuando trabajaba con Julio Sánchez Vanegas. Después estuvo en lo que era Nueva Granada de RCN, para después regresar a Caracol Radio.   

 


¿Y él, siendo una figura de la radio, tenía admiración en especial por otras voces?

 

Si. Alguna vez me comentó de personas que se estaban proyectando muy bien en la locución, por ejemplo, le gustaba mucho en sus inicios el trabajo de Armando Plata Camacho. Admiraba mucho su voz y dicción y decía que era muy chiflado y loco. La verdad es que don Armando era muy díscolo (jajaja).  

 

Le gustaba mucho una voz femenina en Caracol que era la de Leslie Abadi. Decía que tenía la voz más preciosa que pudiera tener una mujer elegante comparada con la de él. Otto Grefenstein decía que su versión femenina era Leslie. La quería y la apreciaba mucho.

 


Otto Greiffenstein fue voz de campañas institucionales durante el gobierno de Rojas Pinilla. ¿Qué sabe de esto?

 

No mucho. Algo supe al respecto, pero no en profundidad. Inclusive fue maestro de ceremonias cuando inició la televisión en Colombia.  

 


¿Como hombre que entrevistaba a diferentes personalidades, entre ellas, a políticos, cómo se comportaba frente a los demás con sus inclinaciones políticas?

 

Era muy neutro con estas cosas. Una de las cosas que yo le aprendí, era que él pregonaba que no hablaba de política, de religión ni de fútbol con nadie porque esto se prestaba para malentendidos.

 

Con don Enrique Paris, tenían una cierta diferencia porque don Enrique era medio izquierdoso. Nombrándolo por su apodo que era "Turco" le preguntaba que porqué gustándole la izquierda le fascinaba vivir como rico razón por la cual no entendía su lema y le replicaba que a él si le gustaba el capitalismo. A veces discutían sobre eso, pero con mucho respeto y si la conversación se ponía tensa más bien la cortaban.   

 


¿Qué recuerda de aquellos programas tan famosos "La Hora del Regreso" y "La Noche Fantástica"?

 

"La Hora del Regreso" siempre era de las 6 de la tarde hasta faltando 5 minutos para las 7. Generalmente era después de los partidos de fútbol. Él se dirigía a la gente que venía en camino por carretera de su descanso. Los aconsejaba de conducir tranquilos y recomendaba música para el camino. "La Hora Fantástica", era dirigido a las personas que estaban al filo de la medianoche y los acompañaba a terminarla.

 

En Caracol Estéreo hacía el programa "El Invitado Especial" que siempre era patrocinado por Dinners Club. Otto normalmente no utilizaba libretos, pero ese programa si lo libreteaba. Quién escogía el invitado era Enrique Paris. A veces se ponían de acuerdo y lo elegían entre ambos.     

 

 

¿Cómo describía a sus dos grandes amigos que fueron Julio Sánchez Vanegas y Enrique Paris?

 

Esto se lo resumo en una anécdota. Ellos tres viajaban mucho en especial para las transmisiones de Miss Universo. Julio Sánchez Vanegas tenía los derechos de transmisión para Colombia.

 

Una vez fueron a Grecia y así me describió Otto Grefenstein su paso por ese país: "Julio Sánchez Vanegas es el clásico turista que va a un país a comprar. Enrique Paris es el hombre culto, el que quiere ir a los museos, a las galerías de arte y a ver las Acrópolis de la ciudad alta de Athenas, y yo soy el clásico turista que voy a conocer el país, a tomarse unos buenos tragos y a conocer lindas mujeres". Esa era la descripción que él hacía de sus dos amigos y la suya.

 


Usted ha dicho que Otto Greiffestein le enseñó a conocer la música. ¿Cuál es su música preferida?

 

Cuando yo ingresé a Caracol ya había comenzado a escuchar música americana por una emisora que se llamaba Monserrate. Allí pasaban música instrumental para consultorios y comenzaron a alternarla con música en inglés. Además, por aquel tiempo yo estaba estudiando inglés en el Instituto Meyer de Bogotá. A mí se me abrió un panorama musical impresionante que yo no conocía. Yo conocía artistas como Los Beatles, Tom Jones y Janis Joplin, entre otros, pero comencé a saber quiénes eran Nat King Cole, Frank Sinatra o Louis Armstrong. Otto Greiffenstein me inició en un nuevo universo de la música. Empecé a cultivar el gusto por la buena música. Cuando pasamos a Caracol Estéreo sonábamos música en francés, italiano y Bossa Nova.

 

Actualmente yo digo que a mí me gusta la buena música. Sea la que sea, pero buena música con buenas instrumentaciones, buenas voces, buenas letras. Obviamente me gusta mucho la música en inglés, el Jazz y la música brasilera.      

 


¿A Otto Greiffestein q género de música lo descrestaba?

 

A Otto le gustaba mucho Frank Sinatra. En realidad, le gustaba la música en general. Así como escuchaba a un Frank Sinatra si yo le colocaba un buen tema de Elton John, lo aceptaba con gusto. Con la única música que no podía era en francés. La sonábamos, pero no era de su gusto. Recuerdo que Enrique Paris le colocaba música de Edith Piaff y a él no le gustaba.   

 

 

"Siempre me impresionó lo caballero y lo decente que era. Su voz me marcó toda la vida y aún lo recuerdo y lo extraño mucho."       

Ernesto Diaz junto a Otto Greiffenstein (finales de los ochentas.) 

 


Esto se lo escuché a Otto Greiffenstein: "La radio es mágica, he pasado más de la mitad de mi vida frente a un micrófono, leyendo noticias, haciendo comerciales, o simplemente hablándole a la noche, haciéndola fantástica, sin nunca saber quién ni en dónde me escuchan." ¿Podemos decir que este párrafo lo describe cómo tal?

 

Si. Por ejemplo, con La Noche Fantástica, a nosotros nos llegaba cientos de comentarios por el programa. Después de haberme retirado de Caracol, he conocido gente que al enterarse de que yo era la persona que trabajaba con Otto Greiffenstein, me dicen que en la época en la que hacíamos radio, ellos estaban en la universidad estudiando y que nosotros los acompañábamos por una hora todos los días en las noches mientras hacían sus trabajos universitarios. Y justamente eso era a lo que Otto Greiffestein se refería. Que él hablaba con personas que no conocía, que no sabía en dónde estaban ni que estaban haciendo, pero que con su voz y su música los estaba acompañando.    

 


Esto dijo en su momento Juan Harvey Caycedo sobre Otto Greiffenstein: "Nos hará falta siempre, pero siempre quedará la imagen mental de su voz. La voz elegante de Otto Greiffenstein".

 

Así es. Eso queda. Ya las generaciones nuevas no saben quién fue él. Pero los que conocimos a Otto siempre coincidimos en afirmar que era todo un caballero como persona. El caballero de la voz. Para mí y para mucha gente, era de las mejores voces de Colombia en su tono suave, cálido y muy elegante.

 

Muchas veces hablan de Juan Harvey Caycedo y Otto Grefenstein. Eran dos voces muy buenas, pero de un género totalmente diferentes cada una.        

 

 

Pacheco dijo que era muy coqueto, muy gallinazo, pero con una clase tremenda. ¿Así era Otto Greiffenstein?

 

Él era un caballero a la hora de tratar con una mujer. Muchos coinciden en decir que era el único hombre que todavía le abría la puerta del carro a una dama para que se subiera y se la cerraba y luego daba la vuelta para subirse al volante. Por su forma de ser, por ser quien era, era como miel para las mujeres. Definitivamente era muy elegante para conquistar.

 

Con las palabras que él expresaba con tanta decencia y aprecio, las mujeres quedaban elevadas del piso. Nunca se pasaba con ellas y tampoco era que tuviera un sequito de mujeres detrás de él. Ese era Otto Grefenstein.    

 


¿Qué le decía de su faceta en televisión?

A él le fascinaba más la radio. Cuando estuvo de actor en programas y participó en películas, él decía que se divertía mucho en eso pero que lo de él definitivamente era la radio porque él había nacido en la radio.

 

 

La periodista Paula Morales, decía que su pasión frustrada era haber querido ser actor. ¿Le hablaba de eso?

 

Bueno, él se refería a ese tema diciendo que era una mamadera de gallo. Que en algún momento había aspirado a ser un actor serio, a realizar interpretaciones más sobrias pero que siempre lo invitaban para producciones y películas chistosas.

 


¿Supo si llegó a conocer personalidades de Hollywood?

 

A Frank Sinatra lo conoció junto con Enrique Paris una vez en Miami porque coincidieron en un evento, pero esa fue una de sus frustraciones porque Otto decía que hubiera querido haber hablado y tomarse una foto con él, pero no pudo.

 

Una cosa que recuerdo mucho es que en uno de sus tantos viajes que hicieron en una presentación de Miss Universo, Otto compartió mesa con el actor Anthony Quinn y me contaba que fue una de las cosas más maravillosas que él pudo experimentar estando a su lado hablando en español. La describió como una gran velada.

   


En aquella época quizás se cuidaban menos que ahora de habitudes poco sanas para el ejercicio de la locución entre ellas, consumo de cigarrillo y alcohol. A Otto Greiffenstein se le conoció como un gran fumador. ¿Él q decía sobre esto?

 

Eso es así. Ellos muy poco se cuidaban de esto. Hay una experiencia real que Otto Greiffenstein vivió. En algún momento estábamos en la sede de Caracol en Puente Aranda y Otto dijo que iba a dejar de fumar y efectivamente comenzó a hacerlo. Pasado un mes y estando en este proceso comenzó a notarse que su voz no funcionaba como antes. Un día estábamos grabando un comercial y esa fue la única vez que yo lo vi repitiendo varas veces. No lograba dar el tono y su voz le carraspeaba bastante, además tocía y le salían flemas. Luego de varias repeticiones me pidió disculpas y se salió del estudio de grabación para irse a fumar su Marlboro.

 

Luego volvió a entrar y grabó el comercial de manera impecable en la primera toma sin equivocarse. Después de esto, dijo que estaba comprobado que él no podía dejar de fumar porque se le dañaba la voz. Su costumbre antes de grabar La Noche Fantástica era tomarse un tinto y fumarse su cigarrillo.            

 

 

¿Sabe si le gustaba escalar mejores posiciones en su trabajo?

 

No. Él decía que se sentía muy feliz con lo que hacía que era la locución. Hasta donde él y yo conversábamos, nunca le escuché decir que aspirara a grandes cargos u otras funciones. Me decía que no se veía sentado detrás de un escritorio mandando a la gente. Que lo de él era estar siempre al frente de un micrófono o una cámara y rodeado de bellas damas. La locución era su pasión y me decía que iba a morirse detrás de un micrófono.        

 

¿Supo si llegó a recibir ofertas para trabajar en el exterior?

 

La verdad es que de esto nunca oí o me enteré. Es más, don Enrique Paris que lo conocía tan bien nunca me habló al respecto. Otto Greiffestein en sus cosas privadas era muy reservado.

 


¿Cómo fueron sus últimos días?


Su enfermedad apareció y en cuatro meses se lo llevó. Si mal no recuerdo el comenzó a sentirse mal en el mes de febrero del 94 y falleció en junio de ese año. Recuerdo que comenzó a sentirse fatigado y a disminuir su ritmo de trabajo. Su voz ya no era la misma y cuando ya no podía ir a grabar a Caracol, me llamaba y me decía que se sentía mal y que iba a grabar en un estudio de un amigo y que me mandaba los audios. Los dos últimos meses tuvo mucho dolor y no se volvió a dejar ver. Me decía que había hecho lo que podía y que yo le colaborara en las ediciones.    

 


¿Recuerda la que considere fue la última vez que usted habló con él?

 

Entre finales de mayo y junio del 94 en el último programa que él hizo de "El Invitado Especial Dinners Club". Me llamó y me dijo: "Ernestico, ahí te mano las glosas del programa. La verdad me siento mal, no creo que vaya a poder seguir, espero que me mejore. Hablé con 'El Turco' y vamos a hacer una especie de pausa para poder dedicarme a mi curación y después hablamos. Te agradezco en todo lo que me puedas ayudar". Esa fue la última conversación que por teléfono yo tuve con él. No más.              

 


¿Qué representó Otto Greiffenstein en la historia de la locución colombiana?

 

Otto para mi representó una de las voces más hermosas y elegantes que han podido existir en Colombia. Un excelente profesional, un gran ser humano, un gran amigo. El mejor. Otto Greiffestein fue "El Caballero de la Radio" como así se refirieron a él en alguna oportunidad.

 

Me gustaría cerrar esta entrevista con esto, porque me lo decía muchas veces, y colocaba el disco. Él me decía que había una canción que resumía todo su ser y su vida que era The Good Life de Tony Benet. Esa canción era su himno nacional.

 

La otra era My way de Frank Sinatra. Otto Greffestein vivió su vida a su manera, como él quiso.

 


Muchas gracias.

 

Muy amable a usted.       

 

 

"A él le fascinaba más la radio. Cuando estuvo de actor en programas y participó en películas, él decía que se divertía mucho en eso pero que lo de él definitivamente era la radio porque él había nacido en la radio." 

 

Julio E. Sanchez Vanegas, Bernardo Tobon Martinez y Otto Greiffenstein.
Julio E. Sanchez Vanegas, Bernardo Tobon Martinez y Otto Greiffenstein.

 

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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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