El legado de Monseñor José Salcedo con Radio Sutatenza


Monseñor José Joaquín Salcedo Guarín.



Dos fechas en cada diciembre son de gran trascendencia para la historia de la radiodifusión en Colombia porque se recuerda el nacimiento y el fallecimiento de Monseñor José Joaquín Salcedo Guarín.


El 8 de diciembre de 1921 fue su nacimiento en Corrales (Boyacá), y el 2 de diciembre de 1994, fue la fecha de su fallecimiento. Monseñor Salcedo fue un hombre inteligente y visionario que fundó y dirigió Radio Sutatenza, una emisora que le dio un viraje cultural de enormes proporciones al campesinado en Colombia.


En vísperas de rememorar estas dos fechas y muy especialmente de cumplirse un siglo de su natalicio, es más que digno traer a la memoria las realizaciones que este apóstol de la educación y la radiodifusión, cimentó en nuestro país para bien del sector agrícola a través de la Fundación ACPO (Acción Cultural Popular).


Ernesto Rojas, figura de la locución colombiana y Salvador Pantoja, experimentado operador de audio, son dos personajes que vivieron de cerca aquellas experiencias únicas en la historia de Radio Sutatenza, y hoy nos comparten sus opiniones acerca de la personalidad y del legado que Monseñor Salcedo construyó y edificó en pro de la educación no solo en Colombia, sino en el exterior.



Por: Germán Posada.



Ernesto Rojas:



Un legado inestimable. Lástima que haya desaparecido porque en ese momento Colombia fue pionera mundial en utilizar la radio como vía de la educación que es lo que tanto le hace falta a estos países. Gracias a la inspiración de Monseñor Salcedo, la radio, la programación y los servicios que se hicieron fue algo maravilloso. Fue el transmitir y difundir el lema que tenía y que era la dignidad del pueblo colombiano, cosa por la que todavía tenemos que luchar.


Fue la orientación y la educación de campesinos que no dormían en una cama, que no cocinaban en una estufa y que todo lo hacían en el suelo. Que no hacían sus necesidades fisiológicas en un baño ó en una letrina, sino en un maizal a riesgo de que fueran mordidos por las culebras o los alacranes. Además en un momento determinado Sutatenza fue tecnológicamente una de las emisoras más poderosas del mundo equiparada con la BBC de Londres, con La Voz de América, y Radio Vaticana.

En Sutatenza se crearon gran cantidad de programas de enorme calidad y una cifra considerable de personajes, de grandes locutores, libretistas y músicos pasaron por esta empresa. Sutatenza fue la sede de la naciente Orquesta Filarmónica de Bogotá, una de las orquestas que más nos enorgullece en el exterior porque está catalogada como una de las mejores del mundo.

Fui locutor, libretista, actor, presentador, director artístico. Fue una labor intensa que hice en dos oportunidades. La primera con la vieja Sutatenza cuando todavía vivía Monseñor antes de su partida a Miami y terminara infortunadamente esa obra. Y luego años más tarde hace unos 10 años antes de que Sutatenza terminara por malos manejos administrativos, fui su director artístico y tal vez la última persona que dirigió la programación de esta famosa Cadena de radio que tenía frecuencias en Bogotá, Maguangue, Medellín y Cali, con esas cuatro se cubría toda América, esto era impresionante.


Monseñor Salcedo era una persona supremamente ocupada que vivía trazando planes y tenía muchas ambiciones y todas la cumplió. No podemos decir que era un gran orador sagrado porque nunca lo fue. Pero si un gran orador político y académico. Fue una persona con un inmenso grado de capacidad para persuadir, como él con ese talento no habrá en Colombia. Tal vez otro de esa calidad fue Jorge Eliecer Gaitán. De una oratoria impresionante y la visión de haber sido el primero en realmente ir al meollo del gran problema colombiano y latinoamericano, la falta de educación. Lo que nos tienel postrados en este miserable subdesarrollo.

Había un Congreso Eucarístico cuya sede iba a ser la ciudad de Buenos Aires pero por esas calendas, la poderosa Sutatenza con sus estudios en Bogotá acabados de fundar sabía de este viaje Papal. Monseñor tenía muy buenas influencias en todas partes y desde luego en el Vaticano y logró torcer esa visita del Papa y la trajo a Colombia y fue aquí en donde se hizo el Congreso Eucarístico y de paso el Papa vino y bendijo los transmisores de Sutatenza que quedaban en la vecina localidad de Mosquera.

Colombia perdió todo con haber dejado desaparecer el legado de Monseñor Salcedo con Radio Sutatenza. Más adelante en el gobierno de Misael Pastrana Borrero se intentó hacer el famoso bachillerato por radio que también fue como un merengue en la puerta de una escuela, no duró nada, fue efímero.

Para mí, en materia de comunicación y de educación, ha sido el golpe más bárbaro que se le haya asestado al desarrollo colombiano, porque el desarrollo de Colombia o de cualquier país del mundo, tiene una base primordial que es la educación y mataron ese gran pilar, lo dejaron desfallecer lentamente. Monseñor infortunadamente había muerto cuando eso ocurrió, si él hubiera vivido Sutatenza todavía existiría.



Salvador Pantoja:



Cuando Monseñor Salcedo llegó a Sutatenza, era comparativamente a una vereda con muy pocas casas y lo más grande era la iglesia. Con la emisora, Sutatenza se dio a conocer a nivel nacional e internacional. Se hicieron muchas construcciones nuevas, entre ellas hoteles de mucha clase en donde se hospedaban muchos turistas y personajes del exterior para conocer Radio Sutatenza, ya que era algo novedoso en el mundo.


El turismo sigue hoy en día. Todas aquellas instalaciones las tienen muy bien adecuadas para otras cosas que ya tiene el municipio en compañía del clero. Con Radio Sutatenza, Monseñor Salcedo le dio vida y dejó proyectado el pueblo hacia el futuro.


Monseñor Salcedo fundó una editorial muy grande llamada Editorial Andes, que era lo máximo en el momento. Esta Editorial terminó trabajándole a muchas compañías y se editaron muchos libros. También se editaba el periódico El Campesino que se distribuía a todo el país.


También tenía una prensadora de discos muy moderna para la época para grabarle a los campesinos programas de radio y música. Recuerdo a Emeterio y Felipe que hacían unos programas especiales de mucho éxito en aquella época dedicados a los campesinos con chistes adaptados a todas las regiones.


Le prensaba discos a compañías como Discos Bambuco, Discos Philips, Discos Polydor y Discos Daro. Quizá se me escapa alguna otra. Con Philips había una conexión muy fuerte con los holandeses ya que ellos fueron quienes donaron a través de Radio Sutatenza, los radios a todas las veredas para escuchar la emisora.


Los radios tenían una característica especial ya que eran con las frecuencias fijas y el campesino no podía cambiar la frecuencia para escuchar algo distinto y se veía obligado a sintonizar la programación de la emisora, esto fue algo que en la época tuvo mucho comentario.

Monseñor Salcedo tuvo mucha presión política que ocasionó que se acabara la emisora. Se echó encima los mismos curas, él iba por un lado y la iglesia iba por otro. El era de un pensamiento moderno y la iglesia no lo aceptaba y los políticos menos. Lo tenían como un enemigo por el poder que tenía con las comunicaciones. Radio Sutatenza era pilar de desarrollo en Colombia en el mundo.


Yo viví los últimos años antes de acabarse esta empresa. Monseñor Salcedo ya vivía en Miami y por esta razón se mantenía viajando entre Estados Unidos y Colombia.

Indudablemente fue una buena persona muy cercana a los campesinos más que todo. Con el tiempo adquirió renombre y poco determinaba al clero y se dirigió a la clase política influyente. Finalmente de allí partían los recursos y licencias para trabajar. Empezó a volverse muy elitista y miraba por encima del hombro. Siempre saludaba con un Ala pisco’, Cómo te va pisco’, Qué hay de nuevo pisco’, pero de una manera muy despectiva, Monseñor Salcedo cambió mucho en los últimos años.


Era muy difícil contactarlo, en lo personal me atendió muy bien cuando le hablé de mi proyecto para ir a trabajar a Radio Vaticana. Fue un gran hombre, humanista, un gran quijote muy cercano a la gente al comienzo pero ya en los últimos años miraba para otro lado, luego se fue y nunca más volví a saber de él hasta cuando me enteré de su muerte.