Carlos Posada Uribe: “Todo absolutamente se lo debo a Caracol”

Updated: Feb 7

Al locutor Carlos Posada Uribe, lo conocí a través de una videoconferencia en la que uno de los animadores, por cierto, alguien que goza de notable reconocimiento como narrador de futbol, mencionó la gran admiración que siempre ha profesado por el timbre de la voz de este hombre de radio. Y en realidad no se equivoca.

A partir de ese instante supe que era menester conversar con este carismático locutor antioqueño, dueño de una impresionante voz, de aquella que caracterizó el estilo sobrio, elocuente y pausado, de los locutores de la época dorada de la locución colombiana.

Carlos Posada Uribe llegó a la radio sin proponérselo pero estaba destinado a ser una gran figura dentro de ella. Su carrera la comenzó sin cumplir la mayoría de edad y fue tan fructífera que superó las cinco décadas de actividades profesionales frente al micrófono, la mayor parte del tiempo unido a Caracol Radio.


Su trabajo no solamente se baso como talento al aire, también exploró en otras áreas distintas obteniendo un notable éxito.


Por su protagonismo, su consagración abnegada y su inmenso recorrido en nuestra radio, Carlos Posada Uribe, es sin lugar a dudas un personaje digno de ser parte de cualquier tratado o incluso libro, que pretenda condensar los hechos y los personajes que han protagonizado la historia de la radiodifusión en Colombia.


Carlos Posada Uribe.




Por: Germán Posada



¿Hace cuanto se pensionó?

Hace 21 años cuando cumplí los sesenta pero seguí trabajando hasta los 70 años.



¿Tuvo alguna señal en su vida de querer ser locutor? ¿Alguien en algún momento quizás por su voz le sugirió ser locutor?

No. Lo único que tenía relación con la radio era ver a mi papá con un radio antiguo de marca PILOT escuchando emisoras de onda corta. No sé si esto subliminalmente indujo a Carlos Posada Uribe a que le gustara la radio. Mi padre gozaba cuando escuchaba emisoras como La Voz de América y Radio Nederland, entre otras y entre más lejos y más raro le hablaban más le gustaba. Mi mamá era muy aficionada a la música. Dentro de mi ambiente hogareño había mucha predisposición. No sabíamos que era la radio pero había predisposición. Mi mamá cantaba, tocaba el tiple, recitaba delicioso, eran una cantidad de cosas que lo llevaban a uno a lo que hoy es la farándula.


¿Cómo comenzó en radio?

Tenemos que irnos a 1955. En esta época la radio en Medellín como todos lo saben no tenía el FM sino emisoras en AM. Yo tenía un compañero de estudio que trabajaba en La Voz de las Américas y por alguna circunstancia fui a la emisora a hablar con él, supongo por un trabajo de estudio. En un momento dado en el que él se ausentó yo hablé por el micrófono y el señor José Nicholls Valle, dueño de la emisora llamó a preguntar quién era el que había hablado, yo me disculpe por el hecho y para mi sorpresa al señor Nicholls le había gustado mi voz y muy animado me invitó a volver al día siguiente para proponerme trabajar con ellos. Fue así como comenzó mi célebre carrera radial que se extendió a lo largo de 55 años.

Fue un periplo por La Voz de las Américas, La Voz del Triunfo, Emisora Claridad y Radio Nutibara. Estando en Radio Nutibara en 1957, me llamó el señor Alberto Correa Fernández, gerente en ese momento de Radio Reloj en Medellín para invitarme a hacer parte de su nomina.

¿Por qué Radio Reloj fue el gran amor de su vida?

Porque en Radio Reloj yo vi lo que verdaderamente era la radio. Ahí fueron mis primeros pinitos, mis primeros contactos, mis primeras ilusiones.

Yo no había pensado nunca trabajar en la radio y menos comenzar tan joven, cuando comencé en Radio Reloj tenía 17 años. Era muy difícil en mis sueños y en mis expectativas tener una cuestión muy definida. Fue un abrir de perspectivas, de emociones, una radio completamente fantástica, una radio que daba ilusión, que daba sensación de vida. En Radio Reloj, de manera inquieta comencé a incursionar en el radio teatro de La Voz de Antioquia y ahí conocí ese mundo tan extraordinario al cual he llamado, casi mágico, de ver los artistas, las orquestas, los cantantes, de ver los mismos compañeros de esa época con esa calidad, actrices, actores y locutores de primer orden, esa fue una experiencia muy agradable para mí y me hizo dejar absolutamente de lado todo lo demás y me enfoqué directamente en la radio.

Radio Reloj en esa época era completamente de primer orden. Nosotros éramos los lanza discos de aquella época. Yo recuerdo que a mí me tocó lanzar un disco hasta de rock, el de Bill Haley y los Cometas con su canción Alrededor del reloj (Rock Around The Clock).

Radio Reloj tenía todo un tendido de música muy bien seleccionada y muy acorde con aquella época de 1957. La época de los boleristas grandes como Felipe Pirela, Roberto Ledesma, Lucho Gatica, Gregorio Barrios, Leo Marini, Fernando Torres, La Sonora Matancera. Es innegable todo el poderío que tenía la radio en esa época.

Cuando llegué a Radio Reloj pensé que había llegado al cielo.



Tuvo la oportunidad de vivir y ser protagonista de la llamada época dorada de la radio colombiana. ¿Para usted qué significó esta época de la radio en Colombia?

Fue una pauta en beneficio de los oyentes. Significa que en ese momento la radio era una comunicadora de cosas agradables, era una empresa que entretenía, que ilustraba. La radio de aquella época enriqueció totalmente el aspecto de las comunicaciones en Colombia.


Usted ha dicho que la imaginación es el valor primordial que tiene la radio y en su época ustedes trabajaron duro para que nosotros nos imagináramos lo que escuchábamos. Ahora se puede ver a los locutores haciendo radio. ¿Esa imaginación que usted menciona aún se conserva o se ha perdido?

Lo que pasa es que cada cosa en cada época. En este momento tenemos una tecnología muy diferente. Cuando nosotros hacíamos radio novelas, las mujeres por ejemplo, se imaginaban a los galanes altos, fornidos, poderosos, así el galán fuera todo lo contrario. La imaginación llegaba a tal punto que nos llamaban a preguntarnos como éramos porque la gente se creaba una imagen muy particular basada en aquellos personajes.

Yo considero que no es que se haya perdido sino que en aquella época había ese aliciente del oyente de imaginar lo que quisiera.


Digamos que antes a falta de tecnología no teníamos más opción que escuchar la radio como forma de entretenimiento. Ahora tenemos más opciones con el avance de la tecnología. ¿En pleno auge tecnológico qué le hace falta a la radio de hoy para que la gente se compenetre más con ella?

Cariño. No asustar al oyente. Creo que en este momento la gente que escucha radio se asusta. Es verdad que vivimos en medio de una gran cantidad de cosas anormales pero con la forma de dar la información no se está entreteniendo al oyente sino que lo asustan.

Me parece que muchos de los periodistas ya no preguntan sino que interrogan. Me parece que no están informando sino queriendo ser partícipes de lo que está sucediendo y como ellos quieren que esté pasando. El periodista se ha convertido en un inquisidor al punto de poner contra el paredón a quién entrevista. Antes lo que buscábamos era entretener, que la gente disfrutara.

Nosotros en nuestra época hacíamos en un día lo que hoy actualmente hace la televisión en una semana. Con un elenco de humor como el que tenía Caracol y los que tenía RCN como Montecristo, Los Chaparrines, Los Tolimenses, La Escuelita de Doña Rita, etc, eran cosas positivas, estoy seguro que si en este momento nosotros en la radio tuviéramos la oportunidad de brindar exactamente lo que se brindaba en aquel entonces, de acuerdo a la actualidad seríamos todavía los líderes número 1.



¿Cómo se sintió cuando le ofrecieron dirigir a Caracol en Medellín?

Mi primera época en Caracol Radio fue de 23 años hasta 1981. Luego pasé a gerenciar el Grupo Radial Colombiano, después dirigí 102.9 FM Radio Jupiter, y así terminé un espacio de 20 años de labores radiales. Recuerdo que de inmediato me sentí un Frank Sinatra de la radio por un ascenso tan grande de ir a ingresar a Caracol. Esto para mí fue un sueño que no había tenido pero que se realizó.

En un principio experimenté mucho susto porque yo estaba al lado de unas figuras muy grandes dentro de la radio y entrar a tratar de cooperar con ellas fue algo que me asustó al principio. Pero afortunadamente tuve muy buena acogida con todos los compañeros de La Voz de Antioquia y también de Radio Reloj, y gracias a esto pudimos desarrollar muchas cosas.

Con Jairo Restrepo, gerente en aquella época y quién me llevo a ser director tuve una amistad profesional muy fructífera. El me dejaba hacer y yo lo tenía en cuenta para ejecutar proyectos. Lo mismo me sucedió con la gerencia de José Manuel Restrepo, fue una relación profesional excelente. Alguien muy asequible.

Tuve la oportunidad de compartir con gente muy querida y muy inteligentes que conocían lo que hacían. Ver por ejemplo dirigir radionovelas a personajes como Jaime Trespalacios ó Carmencita Arriera fue maravilloso. Tener la oportunidad de ver actuar a personajes como Españita y Alberto Gonzales era lo máximo. Para mí siempre fue un ambiente mágico y maravilloso la radio. Hasta cuando salí yo disfruté de ella.


¿Qué es Caracol en su vida?

Caracol es mi vida. Como dice el eslogan: Caracol es la Gran Compañía. Toda mi vida laboré, tuve mis amigos, tuve mis primeros logros, todo absolutamente se lo debo a Caracol. Yo con Caracol tuve unos nexos importantes desde el comienzo hasta el final.

Tengo el placer de -tener dos Caracoles de Oro que creo fui merecedor a ganármelos- y eso me satisface mucho. Haber entrado de 17 años y salir con 70, claro, con un intervalo de unos 9 años, fue una cosa maravillosa.

Mi familia y la radio es todo para mí.

¿En algún momento de su carrera quiso abandonar la radio?

No señor. Cada día me enamoraba más. La radio es una cosa que le llega a uno y se le mete en el corazón y se mete en todas las partes del cuerpo. Todos los días es uno queriéndola más, uno goza con el contacto del público. Cuando a uno lo felicitan por lo bien que quedó grabada una cuña comercial o porque un programa salió bonito, eso equivale como a un premio Nobel.

A mí la radio todos los días me motivaba a seguirla realizando bien.



¿Algún desengaño durante su carrera?

No señor, nada absolutamente. El único desengaño lo tuve después de retirarme de la radio que me le cambiaron el nombre a la emisora que yo más quise en la vida que fue Radio Reloj y le pusieron Q' hubo Radio. Me sentí muy triste por así decirlo. De resto todo ha sido positivo.

Uno de los programas más populares de Radio Reloj fue el noticiero Como amaneció Medellín, luego le siguieron “Como va Medellín” y Como anocheció Medellín. A raíz de los cambios de los gustos de sintonía se fue recortando el de la mañana porque el raiting no era el mismo. Por el pasaron excelentes profesionales como Diego Vargas. Iván Zapata y Oswaldo González y lo terminó haciendo Jorge Carrasquilla González, ahora en lo que se conoce como Q' hubo Radio.



Mi familia y la radio es todo para mí.

Carlos Posada Uribe, su esposa Maria Stella y su nieto menor Carlos Alejandro.



Usted ha mencionado algo muy interesante y es que en su época hacían radio con mucha pasión y ambas manos en el corazón, luego hubo un momento en el que una de las manos entró a uno de los bolsillos y ahora en época actual ambas están en los bolsillos. ¿O sea qué esa pasión por hacer radio cambió de horizonte?

En este momento solamente es una industria. La parte lúdica de la radio se perdió. La emisora produce o no produce. Lamentablemente estamos en una época de malas noticias, pero fiel a mi filosofía creo con todo respeto que hace falta impregnar más positivismo de parte de los profesionales que ahora hacen radio.

En cuanto a la parte musical, yo poco sintonizo, a mi manera de ver a quienes llaman disjockeys hablan más en una radio musical que la música que pasan.

Antes teníamos un producto para vender, ahora existe un producto diferente, si no son cosas amarillistas no vendes. Es de reconocer que la mayoría de los consumidores en los medios de comunicación somos morbosos en todos los aspectos y los medios se aprovechan de esto. De una noticia en particular hacen el gran espectáculo por varios días.



¿Entonces no hay nada rescatable que se esté haciendo ahora en radio?

Repito, cada día trae su afán. Quiero ser muy claro en este aspecto, son las épocas. No quiero decir que esta radio de ahora esté mal hecha. La radio de hoy está haciendo la radio para la época. Esto es innegable. Que los periodistas están usando todo un sistema diferente al que nosotros usábamos es otra cosa. Pero no es nuestra época y eso hay que entenderlo. Ahora los periodistas creen que son capaces de poner y quitar presidentes.

De pronto hay ciertas tendencias que conservan el estilo de antes, pero a mi edad no soy quién para hablar porque ya no tengo argumentos para hablar con la gente joven, ni decirle que les va a gustar. Por ejemplo, yo me muero de la tristeza escuchando reggaetón pero hay gente que se mata de la dicha escuchándolo.

En este momento más o menos teniendo una relación exacta con la época anterior de nosotros, la única emisora que de pronto escucho es La Voz de Colombia aquí en Medellín.


A parecer la idea es que para ser más reconocido hay que hacer radio en la capital. ¿Usted tuvo opción de viajar a trabajar en Bogotá?

Bueno, para uno salir nacionalmente también lo podía hacer desde Medellín. Cuando se hizo el Triangulo de Oro Caracol o sea Nuevo Mundo en Bogotá, La Voz de Antioquia en Medellín y La Voz del Rio Cauca en Cali, comenzó a darse los primeros pinitos de la Cadena. Nosotros originábamos desde Medellín para toda Colombia unas ocho radionovelas, teníamos participación nacional en todos los noticieros y en los deportes, así es que quién participara en estos programas tenía imagen nacional.

Hice por muchos años los especiales musicales de Caracol Nacional, los 25 de diciembre y los 1 de enero. Caracol tenía como norma hacer un especial musical de las 6 am a 9am en estas dos fechas. Tuve la oportunidad de programarle a Caracol en todo el país esas tres horas en esos dos días tan importantes. Era lo que se llamaba la música para el desenguayabe.

Para resumir, le cuento que si estuve trabajando en Bogotá en unas tres ocasiones pero nunca pude ambientarme a esta ciudad. Soy un paisa muy arraigado a mi tierra, a mis costumbres. Además, algo que siempre debemos tener en cuenta es que tanto Caracol como RCN, nacieron en Medellín. La idea de la sigla CARACOL fue del publicista antioqueño, Arturo Puerta Lucena, conocido como “el mico Puerta.



¿Con su voz se consiguió muchas novias en la radio?

(Jajaja). ¡No hombre por Dios bendito! Como le parece Germán que yo soy muy duradero. En Caracol trabajé 43 años y llevo viviendo con mis esposa 63. Yo me casé con María Estela cuando recién ingresé a Radio Reloj. Tuvimos seis hijos, once nietos, dos bisnietos y dos bisnietas, de manera que dentro de ese aspecto ahora que usted me lo pregunta no sé si es que ella se sintió en algún momento atraída por mi voz. (Jajaja).



Dicho por José Manuel Restrepo usted tuvo la intuición de ser el primero en lanzar en Colombia las canciones La vida es un carnaval” interpretada por la desaparecida Celia Cruz y “El último adiós”, interpretada por Paulina Rubio. ¿Nos recuerda estos hechos tan especiales?

Uno debe darse cuenta de lo que le gusta a la gente y no tanto lo que le gusta a uno. Yo estaba viendo en televisión un especial sobre Celia Cruz y ahí estrenó su canción La Vida es un Carnaval. A mí me pareció muy buena y llamé a José Manuel Restrepo y le comenté de mi interés por promover esta canción a lo que él me dio luz verde y el resultado fue todo un éxito. Y situación similar me sucedió con El Ultimo Adiós de Paulina Rubio.

Y como estos también sucedió con otras canciones. Los promotores llegaban y nos sugerían los temas que podían ser éxitos y a través de un estudio íbamos mirando que lanzar. Radio Reloj fue una emisora muy buena en este sentido y le dio mucho gusto al oyente.

En la radio hay que tratar de hacer todo lo mejor posible y darle gusto al oyente no darse gusto uno mismo. Hay que tener la idea de lo que le gusta al oyente y dárselo para que el disfrute y al lograrse esto, el resultado en la sintonía es maravilloso.


De su época hay una anécdota muy graciosa que tiene que ver con la locutora Lola Ramírez. ¿Nos la recuerda?

Lola fue una locutora -de aquí a Paris- como decimos popularmente. Fue fenomenal. Una noche en una presentación se pronunció diciendo: Señoras y señores este es un momento muy especial. Con ustedes el tenor de las Américas, el Maestro Pedro Vargas, acompañado por la Orquesta del Maestro Manuel J. Bernal. Escucharemos una bella melodía: La guevona chiquinquireña”. (jajajaja) Ella no se inmutó y nadie dijo nada. Después nos reíamos de lo sucedido.

Lola nunca pudo explicarse el por qué dijo aquello. Lo que pasa es que dentro de la radio utilizamos muchas palabras o términos en cuestión de jovialidad entre los colegas y es muy común que alguna de ellas las digamos al aire inconscientemente. Eso tal vez fue lo que pudo haberle sucedido a ella. (jajaja).



¿Seguramente deben ser varias cosas pero podría compartirnos algo que en su carrera le haya dado mucho orgullo hacer?

Yo tuve un programa que hice por espacio de unos ocho ó diez años. BOLEROS EN FM. En las FM de aquellas épocas solo se estilizaba pasar música orquestada. Yo estaba en Radio Júpiter con Jairo Restrepo y me dijo un día de atrevernos a hacer un programa distinto a la orquestada, el comenzó con baladas y fue muy exitoso, a raíz de esto se me ocurrió a mi iniciar -BOLEROS EN FM- yo lo programaba, lo dirigía, hacía la locución y casi que lo grababa. Este programa tuvo un éxito rotundo.

Me gustó mucho. Para cada tema utilizaba frases cortas de poesías y hacía una corta introducción alusiva al título y luego sonaba la canción, esto gustó muchísimo. Traté de alimentar ese ego de amor interior que hay dentro de todos nosotros. Este programa es el que más ha tenido representación para mí.


¿Con su inmensa carrera qué considera le faltó por hacer en radio?

No fui locutor deportivo ni tampoco vendedor. No vendo un tamal en un derrumbe (jajaja).

Hice locución comercial, radio teatro, fui locutor de noticias, locutor-control, gerente, director. Tuve un recorrido por la radio que estuvo muy acorde a lo que siempre quise, a lo que siempre pensé y en los resultados que son sintonía e ingresos, siempre me fue muy bien.

Sabe que de acuerdo a su inquietud de si había querido ir a trabajar a la capital, ahora me pregunto qué hubiera pasado con Carlos Posada Uribe haciendo radio en Bogotá.


¿Algo más que quisiera agregar a esta entrevista?

Agradezco a toda la gente que habla tan bien de mí porque afortunadamente es más la que habla bien que la que habla mal.

A mí me condecoró el Ministerio de Comunicaciones y La Asamblea de Antioquia también me hizo reconocimiento. He tenido una vida plena en el campo profesional en donde muchas personas me ayudaron mucho, algunas de ellas como Alberto González Españita, Carmen Riera, Pastor Londoño, en la dirección Jairo Restrepo y José Manuel Restrepo. He sido muy afortunado en la radio.

Yo siempre les digo a mis nietos que antes iba por una autopista y que ahora voy por un camino empedrado dando tumbos, tumbos y más tumbos y al final solamente se ve un pueblito con todo el mundo acostado.


Muchas gracias Maestro.

A usted muchas gracias por llamarme.



Para mí siempre fue un ambiente mágico y maravilloso la radio.

Carlos Posada Uribe recibiendo la medalla al mérito del Ministerio de Comunicaciones, acompañado de Willian Jaramillo Ministro de Comunicaciones y del Periodista Gustavo Villamil.





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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280).