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A propósito del día del amor y la amistad.

10 minutes ago
7 min read
Fabio Becerra Ruiz.
Fabio Becerra Ruiz.



Después de leer la estupenda novela "Tizones de Viernes Santo”, del periodista, compositor, escritor y novelista Fernando Calderón España, quedé impactado del desenlace final, donde el personaje central de dicha novela, por una venganza descontrolada, mata a su yerno, a su propia hija, y a su nieto.

Con ese peligroso personaje, quien profesaba un desaforado odio hacia su yerno Pastor, y que terminó afectando también a su propia hija la indígena Lucía e incluso a su nieto Pastorcito, me doy por bien servido con mi suegro Josué Díaz Puerto (q.e.p.d.), un hombre bueno pero godo atravesado de esos de antaño, que amenazaba con matarme, pues al enterarse que yo estaba tras una de sus hijas, decía que prefería verla con un embolador, y no con ese desgraciado del Fabio Becerra Ruiz.


Ocurre que una hija suya, es casada con un hermano mío, y por lo tanto nos conocimos desde años atrás, y cuando yo me separé de la paisa madre de mis dos hijas mayores, el suegro Josué me acompañaba ocasionalmente en algunas actividades etílicas, y hasta “me hacía cuarto”  bebiendo con un amigo de él, que era  abogado, mientras yo me veía  con la esposa de ése abogado para "ir a rezar", y a quien algunos años después de terminar nuestra relación, me enteré que ella lo mató de un tiro en la frente, lo cual causó consternación en Duitama.


Menos mal que no continué esa relación, pues hubiera podido ser yo el muerto, y no estaría contando esta historia.


Otras veces  mi suegro Josué, me acompañaba a Facatativá a verme con una novia con la cual sólo nos faltaron los hijos, y cuando se enteró que yo le "caminaba" a su hija, se molestó tanto, que  no quería verme ni pintado, pues me convirtió en su peor enemigo.Con la aprobación de mi santa madrecita que le daba tristeza verme solo y muy desjuiciado, llevé  a una semana de descanso, reflexión y decisión,  a quien es hoy mi esposa y madre de mis dos hijas menores,  y le dije que le contara a su familia la historia de un supuesto matrimonio nuestro en el exterior, y  en efecto me  fui con ella  para San Andrés Islas, y regresamos a vivir sin casarnos, pues en esa época en Colombia no  existía el  divorcio, y la bigamia era un delito con  cárcel, y  después de vivir sin matrimonio los primeros dos años, ella me manifestó que quería visitar a su familia y saludar a sus padres, en razón a que quedó embarazada,  situación por la que muy nerviosa, y sintiéndose  sola en ese difícil  trance, optó por volver a ver a su familia y en especial a sus padres, y aunque  yo  no entré,  la esperé cerca,  porque temía  tener un  serio problema con el papá de ella,   Pero al salir me contó que el hombre al verla con casi ocho meses de embarazo, se le salieron las lágrimas de padre, la abrazó,   y le dijeron junto con su esposa, que volviera a su casa paterna, a  la misma pieza que abandonó por irse con el desgraciado ese del Fabio Becerra, a efecto que estuviera con ellos y con sus hermanos y hermana, que la apoyarían y la acompañarían en el  difícil trance del nacimiento de la niña que ambos  ya esperábamos.


Yo venciendo mi temor, entré  con ella como una semana después a casa de sus padres,  y  mientras la suegra que fue conmigo una adorable persona,  me atendía, el suegro Josué Díaz ni  siquiera me determinó, pero yo no era tan pendejo de quedarme sólo, y  como al tercer día cuando vi que sus hermanos le arreglaron su  habitación en casa de sus padres,   pues   ni corto ni perezoso  yo también me  acomodé al lado de ella , calladito y como quien no quiere la cosa,  y  un mes después al nacer nuestra   hija Diana Mariela, mi suegro  miraba a la niña de medio lado y desde lejitos, al tercer día ya gritaba que la niña estaba llorando,  y a la semana  aunque poco me trataba, se le olvidó la molestia conmigo, y terminé  acomodándome en casa de los suegros como año y medio, mientras nuestro  apartamento permanecía vacío, pues apenas íbamos a veces a barrerlo, y  a pesar de todo, con los años terminé siendo yo  su yerno preferido, y hasta tuve la intención que otra hija de él, y hermana de mi esposa, se ennoviara con un hermano mío que es  soltero,  pero no se concretó mi iniciativa, con lo cual hubiéramos quedado tres hermanos con tres hermanas.


Así vivimos con mi actual esposa como unos 25 años sin casarnos legalmente, y después cuando ya se aprobó el divorcio en Colombia, me costó un trabajo largo y muy difícil, convencerla que se casara conmigo, pues ella se negaba a hacerlo, porque no le daba ninguna importancia al matrimonio, y la tenía sin cuidado seguir viviendo, así como estábamos, ya con nuestras dos hijas adultas.


Hoy día después de  más de y más de 45 años de vivir con mi esposa, le dije en alguna ocasión que si algún día ella  se conseguía a otro, me tendría que llevar a mí, porque yo no me le despego ni por el “chiras”pues es la madre de mis dos hijas menores,  la mujer que amo y ha sido solidaria conmigo soportándome, es quien me cuida, me atiende, y está pendiente de mí, y a quien en alguna ocasión le dije que yo quería irme a vivir a Medellín dónde está mi segunda hija con su esposo y mi  querido y nieto Lucas, y que si no se iba conmigo  me iría  yo solo, y me conseguiría una madrastra para mis cuatro hijas, pero ante mi seria  "amenaza", me respondió que eso le parecía bien, pero que me la consiguiera con plata, para que le diera también a ella. (no, no, no…así no se puede.)

Mi hija menor, que vive en Londres y ha sido desde pequeña muy bromista y "mamagallista" , y ya  en esa época era una mujer adulta,  no sabía que sus padres  no éramos casados, y le decía a sus tíos maternos, que estaba sorprendida que sus taitas vivieran "arrejuntados", y a la mamá le aconsejaba que no se casara conmigo si no le cambiaba el carro,  y  entonces para yo tratar de convencerla,  de regalo anticipado de bodas le compré un Mercedes Benz muy elegante, y la verdad que ni se inmutó, pues seguía negándose a casarse conmigo, pero sin embargo con mucho esfuerzo, logré finalmente convencerla de casarse, aclarándole como abogado, que si me pasaba algo, pues nadie tiene la vida comprada ni asegurada, mi pensión a la que ella  tendría derecho,  sería un grave problema para ella reclamarla, pues debería contratar abogado, adelantar un proceso judicial, comprobar que vivía conmigo, que tenía dos hijas conmigo etc, y para colmo ella no sabía si yo seguía casado con mi exesposa, ya que me separé de ella que es la madre de mis dos hijas mayores y hoy día una buena amiga nuestra,  pero seguimos casados  legalmente muchos años, porque  no había divorcio en  Colombia en esa época, y la bigamia  era un delito que daba cárcel,  y solamente legalizamos nuestro divorcio algún tiempo antes de casarme nuevamente, lo cual ocurrió en la Notaría de un  buen amigo mío  en  el bello  y colonial municipio de Tabio, Cundinamarca, con mi compañero de RCN  David Cañón y su esposa Cecilia Granados como nuestros  padrinos de matrimonio, en ceremonia privada a la que asistieron solamente unos hermanos míos y algunos  hermanos de ella, y al ser el salón del despacho del Notario muy pequeño, “mi padrinito” David, descomplicado como yo,  propuso  cuando estábamos acomodándonos para  comenzar  la ceremonia, que mejor nos fuéramos  todos a su casa,  y al salir, en la cigarrería más cercana compró unas canastas de cerveza, luego en un restaurante compró comida  para todos, y arrancamos  de manera improvisada junto con el Notario para la casa de mi padrinito David  y su esposa  mi madrinita Cecilia, ahí mismo en Tabio, donde pasamos en una  tarde soleada y al aire libre, mi segundo matrimonio hace como unos 30 años, de los más de 45 calendarios que mi esposa lleva soportándome, ya que ella también es  como yo, de Duitama,  donde vivió toda su vida mi suegro, quien murió  a sus   95 años,  que los vivió muy lúcido,  y disfrutó la vida,  pero al que no le gustó  "nara nara"  como dice Robert mi yerno australiano,  que me metiera con su hija, que fue Reina de la Feria del Oriente en Duitama, y tenía un novio médico que yo le espanté, diciéndole que ese novio no tenía cara  ni de médico,  sino más bien de  puro   matarife, pues debía haber estudiado en alguna carnicería,  además de tener  aspecto de malo, de malvado,  de solapado, y que  hasta debía estar reclamado en algún juzgado por falsedad al falsificar su diploma de médico, si es que lo tenía, además de que tenía cara de amargado, o sea que debía ser hasta casado, mientras la intentaba convencer partiéndole el corazón al decirle que pobrecito yo,  sólo en la vida,   con dos chinitas   hermosas que  ya tenía,  y que necesitaban una madrastra linda como ella, y cuando le consulté a mi hija mayor Karen  si aprobaba que me uniera a ella,  al contestarme que sí, comenzó otra película de mi vida, que sigo protagonizando, pero ya  a esta edad yendo para 83 abriles,  en que juego los minutos finales de partido de la vida.


Pero lo más chistoso es que cuando me casé  por segunda vez, ni siquiera me acordé de pagar los derechos notariales, de lo cual  nos reímos con el Notario, un muy buen  amigo  mío y excompañero de trabajo ya retirado, y quien  jocosamente me “echó en cara”, algunos años después, que no solo “lo  tumbé ” al no pagarle los derechos notariales de mi  matrimonio, sino que lo puse a pagar de su bolsillo a la Superintendencia de Notariado, los derechos que todo Notario debe girar a dicha Superintendencia, por cada divorcio, matrimonio o escritura que celebre, aunque nunca me dijo nada por ser muy buen amigo mío, y yo vine a enterarme  fue mucho después  cuando en encuentro casual,  y riéndose, me recordó mi " tumbada".


Lo tierno para mí de esta historia, es que, a su muerte, entre los efectos personales de mi suegro Josué Díaz Puerto, encontraron sus hijos, que las únicas fotos de sus yernos, nueras y nietos que conservaba en su cartera, era una foto nuestra con mi esposa, y dos fotos pequeñas de mis hijas menores y nietas suyas. 


(Esta columna es de estricta responsabilidad del autor y no representa la opinión de este portal)     


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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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