Una mirada hacia Montreal Norte con Brunilda Reyes

La Pandemia del Coronavirus sigue presente en todo el mundo. Canadá no ha sido la excepción frente a esta dificultad mundial y su Provincia francófona de Quebéc ha resultado la más afectada en todo el territorio nacional.

De acuerdo a las estadísticas actuales de los más de 50.000 casos confirmados en Canadá, en la Provincia de Quebéc se registran más de 27 mil afectados y en Montreal, ciudad localizada dentro de esta Provincia, se calculan más de 13.000 infectados y los muertos superan los 1.000.

Montreal Norte, Ahuntsic -Cartierville y Cote-des-Neiges-Notre-Dame-de-Grace, son las municipalidades que han resultado más afectadas superando entre las tres, los 3.000 infectados.

Brunilda Reyes es la Directora General y cofundadora de fourchettes de l'espoir un organismo creado en 2001 y basado en economía social en Montreal Norte.. Su misión es dar accesibilidad a todos los vecinos de esta localidad una buena alimentación. Tienen proyectos y actividades enfocados en la educación, aprender a cocinar, reintegración al trabajo y la perseverancia escolar para adolescentes.

Brunilda Reyes es de origen chileno y se estableció con su familia en Montreal en el año 95. De acuerdo a su experiencia dentro de la comunidad de Montreal Norte, ella nos hace un balance de lo que acontece en materia del COVID-19 en su municipalidad, de lo que ella considera ha sido el desarrollo que se ha tenido para controlarlo y de las medidas que próximamente van a tomarse por orden gubernamental.


Brunilda Reyes. Foto Archivo Personal.


Por Germán Posada

G.P.: ¿Por qué Montreal Norte ha sufrido tanto las consecuencias del COVID-19?

B.R.: Tenemos un virus que no es conocido. Sabíamos que los primeros que fueron infectados es gente que viajaba y que se contaminaron al exterior del país. Sabíamos también que después de este grupo iba a venir una contaminación que se conoce como ‘contaminación en la comunidad’. Es normal que en lugares en donde hay mucha densidad de población como en Montreal Norte viviendo en un pequeño espacio, donde las condiciones de pobreza existen, en donde la gente tiene que tomar los autobuses para ir al exterior, están en más riesgo de contaminarse. Lo mismo en Cote de Neiges y en otros lugares que tienen la misma característica que Montreal Norte. Nuestra situación es conocida por las autoridades porque trabajamos desde hace bastante años para mejorarla.

Cuando llega un problema de esta magnitud las autoridades están en reacción porque existe un enemigo que no conocemos. No se ha encontrado como atacarlo. Creo que el gran error es que no hubo gente que analizara la situación antes de que las cosas sucedieran y empeoraran como es el caso actualmente. Es por esto que ahora nuestra comunidad es una de las más afectadas en la ciudad de Montreal. Esta semana registramos más de 1.200 personas infectadas y esto inquieta mucho.

Igual si el decir es que las cosas están bajo control, hay que ser honestos y reconocer que hay cosas que no están controladas. Otras en las que no se les trabaja y vienen los resultados que tenemos en estos momentos.

G.P.: La población más afectada ha sido los adultos mayores. ¿Qué ha ocasionado esta tragedia en las residencias en donde viven o centros de atención conocidos como CHSLD?

B.R.: Con los ancianos estaba todo bajo control, llegaron cosas que no se conocían o cosas que no querían reconocerse como la falta de personal y que no pensamos que la situación iban a desencadenar consecuencias como las que estamos viviendo, pero cuando llegan epidemias como estas nos damos cuenta que las cosas son graves y que no hay los recursos necesarios para contrarrestar la situación.

G.P.: Al parecer no solamente los afectados son los ancianos, también los trabajadores de estos centros. ¿Qué nos dice al respecto?

B.R.: Tenemos una cantidad considerable de personas sobre todo de mujeres que trabajan atendiendo todo tipo de actividad de servicio básicos que tienen que seguir funcionando y que están con más riesgos que el resto de personas que están en sus casas.

G.P.: ¿Cuantos habitantes viven en Montreal Norte?

B.R.: Consideramos que la cantidad oscila entre 80.000 y 85.000 ciudadanos.


G.P.: ¿Qué comunidades de inmigrantes conforman la mayoría de sus habitantes?

B.R.: Existe una inmensa diversidad de muchas culturas que viven juntas pero la Comunidad Haitiana, centroamericana y árabe, predominan.

G.P.: El reconocido documentalista y militante, Will Prosper, ha dicho que la comunidad tiene falencias con el servicio de internet y que esto ha contribuido a la situación actual que hoy se vive. ¿Cuál es su opinión al respecto?

B.R.: Cuando se tienen todos estos problemas de pobreza no podemos contar que todos sus pobladores tienen los sistemas tecnológicos para poder estar conectada con el exterior. Cuando hablamos de que los niños de la escuela de secundaria tienen que seguir las clases en la casa, el problema es que no en todas las casas existe un computador o una tableta para ponerse al día con sus estudios.

Cuando se pide a las familias de no visitarse por permanecer en cuarentena y si tienes un computador te puedes comunicar con tu familia y la espera o el miedo es más controlable pero si no existe esa tecnología estás totalmente aislado del mundo en un barrio en donde hay hacinamiento en los apartamentos.

Todo esto nos indica que vamos a enfrentar problemas de salud mental, violencia conyugal, infantil, que ya existen y que se van a agravar con este problema actual. Creo que no tenemos que ser magos para deducir que estas características ayudan a empeorar el problema.

G.P.: La directora de Salud Pública de Montreal, Mylene Drouin, dijo que se harán esfuerzos para que la comunidad en general pueda tener acceso a las pruebas para detectar el virus. ¿Sabe cómo van con este objetivo?

B.R.: Estamos pidiendo a los organismos de salud pública información detallada en Montreal Norte. Tenemos datos en los CHSLD pero queremos saber en donde están los focos de contaminación porque no están solamente en estos lugares.

Los trabajadores que estamos diariamente con la comunidad necesitamos tener más detalles. Es lo que queremos. Pedimos que haya un programa y una planificación más fuerte. Que haya exámenes para mirar quien está infectado y cuáles son los sitios de contaminación.


G.P.: ¿De acuerdo a su experiencia dentro de la comunidad y en vista de lo sucedido en otras partes del mundo como Italia y España, la administración local fue negligente frente al trato con el virus en Montreal?

B.R.: Me parece que no son momentos para buscar culpables. No pienso que se haya tomado medidas a propósito. Pienso más bien que nos confiamos porque al principio cuando esto comenzó fue lento. Nos confiamos que estábamos lejos de Europa. Nunca nos imaginamos lo que iba a pasar en los Estados Unidos y cuando realmente se quiso reaccionar para proteger el mundo fue tarde. Creo que nos tomamos tiempo para hacerlo.

Todos los días escuchábamos las autoridades a nivel de Provincia que nos daban las instrucciones y la información diciendo que iban a cerrar todos los hogares de las personas de edad. En el tiempo en que lo escuchamos, que las ordenes llegaron y que se ejecutaron, pasó mucho tiempo.

Ahora, es obvio que esto hay que comprenderlo porque no estaban acostumbrados. Nosotros que venimos del exterior tenemos algo que nos favorece y es que estamos más acostumbrados a los problemas. Venimos de guerras, dictaduras, enfermedades, pobreza. Para nosotros un estado de urgencia es urgente. Las soluciones tienen que ser rápidas.

En los países desarrollados como Canadá, en nuestro caso en la Provincia de Quebéc, que no están acostumbrados a este tipo de problema, las decisiones son más lentas. Se habla y se estudia mucho pero la burocracia es muy fuerte todavía. En el sistema de urgencias no puede existir tanta burocracia.

Hubo demasiado espacio en el que salió una orden desde el más alto funcionario de la Salud Pública para que llegara al lugar de ancianos y ahí se generó el gran problema. A lo mejor yo pase por inocente o a lo mejor soy muy optimista, pero no pienso que haya existido una decisión que se tomó a sabiendas de lo que se avecinaba pero si considero que tienen que acostumbrarse a que una urgencia sea tratada rápida sin tanta burocracia.

Y esto es a todo nivel. Cuando sale una orden desde la alcaldía y llega a los administradores de las municipalidades tienen que esperar a que la primera autoridad de el visto bueno para su ejecución. Nosotros que estamos en el terreno día a día con los ciudadanos viviendo sus problemas nos desesperamos porque encontramos que todo es lento.


“Tomamos las decisiones lentas en un principio para protegernos y ahora si es cierto que tenemos que ser lentos y no apresurarnos porque estamos hablando de vidas humanas.

PHOTO: PATRICK SANFAÇON, LA PRESSE


G.P.: Según palabras de Nomes Najac, representante del organismo Parole des exclus al parecer mucha gente que trabaja en el sector son habitantes de otras partes y pudieron haber estado infectados del virus. ¿Qué tan cierto puede ser esto?

B.R.: Bueno esto no pasa solamente dentro de nuestra comunidad. Pasaría con nuestros pobladores que salen a trabajar al exterior de Montreal Norte. Es por esto que las autoridades restringieron la entrada a ciertos lugares porque justamente no querían el desplazamiento que pudiera traer más foco de contaminación. Entonces esto no es exclusivo de Montreal Norte si no de todos en general. Aquí hay más gente que sale a trabajar que gente que viene.

G.P.: La alcaldesa de Montreal Norte, Christine Black, admite que muchos de los apartamentos son pequeños y que viven familias numerosas y que esto conlleva para que el grado de insalubridad sea más fuerte. ¿Qué piensa usted?

B.R.: Tenemos que estar en reacción frente a este enemigo del virus y seguir trabajando cuando esto pase y esperemos que pase.

Cuando esto suceda no podemos pretender que el trabajo se terminó. Hay que seguir. Ahora tenemos un ejemplo y es algo que nunca habíamos vivido. Yo me imagino, todavía con mi esperanza un poco ingenua que al vivir esta experiencia vamos a tener que trabajar de manera diferente. Ahora no estamos trabajando por si acaso sucede algo. Ya sucedió. Ahora estamos buscando soluciones para cuando venga otro, estemos mejor preparados de lo que estamos ahora.


G.P.: ¿Desde su organismo cómo están contribuyendo para resolver este gran problema?

B.R.: Sabemos que el hospital Riviere des Praires que está muy cerca a nuestro sector van a instalar un centro de pruebas sin necesidad de citas. A nivel local estamos trabajando en reducir espacio en las calles para que la gente pueda caminar y respetar los dos metros de distancia. Se está haciendo una campaña de sensibilización con el uso de las máscaras que igual si los organismos de salud pública dicen que no es obligación, yo pienso que tenemos que ser más responsables y utilizarlas.

La máscara no nos va a proteger del todo pero creo que si evita mucho el riesgo de contagiarnos rápidamente. Tenemos que protegernos el más tiempo posible para darle tiempo a los científicos y a los organismos de salud pública de poder encontrar medicamentos y soluciones y evitar así resultados fatales con más muertes.

En particular nosotros nos estamos dedicando exclusivamente al apoyo que podemos dar en alimentación. Preparamos comidas para llevarles a domicilio a las personas y ahora lo hemos incrementado más. Tenemos el sistema de alimentación de preparar y empacar alimentos para que las personas vengan a buscarlos o les sea suministrado a domicilio.

G.P.: Usted ha sido enfática en la mejora de los espacios públicos en Montreal Norte. ¿Cómo mejorar esta situación?

B.R.: Por supuesto que soluciones como estas toman tiempo porque lo que necesitamos por ejemplo son espacios verdes. Cuando hay un espacio que está todo construido no puedes echar así nada más abajo las construcciones para hacer espacios verdes. Hay que esperar ocasiones para poder hacerlo y ya se han hecho.

Le doy un ejemplo. Si en nuestra municipalidad hay un edificio que está en venta la administración lo puede comprar para hacer un espacio verde en beneficio de la población. Todo esto son planos urbanísticos que toman tiempo. Nosotros tenemos nuestro plan pero sabemos que para hacerlo toma tiempo. Hay que comprar terreno, demoler, asegurar que esos ciudadanos que viven ahí van a tener un lugar donde vivir. Desgraciadamente tenemos muchas edificaciones, mucho terreno ocupado y ahora hay que destruir para poder tener espacios verdes y dar más respiración al sector. Pero es evidente de que esto toma tiempo.

G.P.: ¿Cómo se está preparando Montreal Norte para la reactivación de las clases a partir de la segunda semana de Mayo?

B.R.: Las actividades estudiantiles comienzan el 19 pero Salud Pública dijo claramente que se hará a condición de que las cosas vayan mejorando. Por eso encuentro que el periodo es muy corto porque el 11 de mayo comienza en las otras regiones.

En lo personal me hubiera gustado que por lo menos pasaran dos semanas antes de pensar en abrir Montreal. Los científicos nos dicen que toda contaminación toma 14 días y si vamos con lógica las entidades de salud publica van a saber si en este lapso de tiempo hay más gente que se ha contaminado en las escuelas. Pero si dejamos solamente una semana no podemos tener ningún resultado porque la incubación puede estar ahí y no nos vamos a dar cuenta y cuando nos demos cuenta vamos a tener todas las escuelas abiertas.

Tomamos las decisiones lentas en un principio para protegernos y ahora si es cierto que tenemos que ser lentos y no apresurarnos porque estamos hablando de vidas humanas.

G.P.: ¿No cree que es muy apresurado decretar parar la cuarentena y que los niños regresen a las escuelas cuando las infecciones no merman?

B.R.: Yo no quisiera estar realmente en la decisión gubernamental porque es una medida my difícil. Por ejemplo, si tomo solamente Montreal Norte, el 19 de mayo podemos mandar los niños a la escuela. Sabemos que hay ciertos problemas que las familias necesitan solucionar, que los niños necesitan volver a una vida casi normal, tomando las medidas necesarias porque si no, nos vamos a encontrar con más problemas.

Creo que el riesgo hay que tomarlo. La pregunta es si estamos preparados en caso de que tengamos que volver a tomar medidas si esto no resulta.



¿Cuántas vidas podríamos perder con estas decisiones? Por otro lado la gente necesita hacer una vida por lo menos parecida a la normal. Hay niños que no pueden tomar sus clases a distancia. Es prioridad tomar el tiempo para poder asegurarse para cuando un niño llegue a una escuela que tenga las condiciones necesarias para recibirlo y que tanto las medidas sanitarias que hay que respetar lo hagan las escuelas y los papás.

Esto no se soluciona a través de un comunicado. Esto toma su tiempo. Si realmente estamos bien preparados hay que comenzar paulatinamente a salir a la calle. No olvidemos que se aproxima el buen tiempo y la gente va a salir.


El miedo que me da es que se haga por todos los lugares lo mismo y que no tomemos en cuenta la diferencia que hay entre un lugar y otro por todo Montreal. Por ejemplo el sector de Outremont no es lo mismo que Montreal Norte. Mi pregunta es si se va a hacer un trabajo exhaustivo frente a esto y la verdad, no tengo la respuesta.

Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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