La jale, la negra con la cosa blanca y empolvada


Gloria Iris. Foto cortesía: Ciudad Sur.



Gloria Iris nació en Condoto Chocó pero se crió en la ciudad de Medellín. A le edad de unos 10 años su familia se vino desplazada del Chocó. En Medellín alcanzó a estudiar la primaria y aprendió a sobrevivir con la venta callejera. La jale, como popularmente la llaman, vive en el barrio El Limonar, situado en el Corregimiento de San Antonio de Prado.


Su sonrisa brilla y su carisma la sobrepasa. A Gloria Iris, la conocí cuando pasaba por las calles del barrio en donde vivía y mis hijos, aún muy pequeños, se asomaban asombrados con su fenomenal figura y se divertían con sus populares y sonoras frases, vendiendo sus gelatinas.


¡No invento, créanme! A veces la traemos en nuestras conversaciones cuando recordamos vivencias en Colombia y la verdad, nunca me imaginé, que hablaría con ella y menos a través de una entrevista. Pero así es la vida y volví a saber de ella a través del popular blog Tulio Recomienda.


Tulio Zuloaga, fue muy bondadoso al querer hacer más vistosa a esta graciosa y encantadora mujer, que recorre la parte suroccidental de la ciudad de Medellín, haciendo gala de su personalidad, sacando ánimos para vender sus famosas gelatinas que son su sustento de vida y por las cuales se ha constituido en uno de aquellos personajes populares que llenan la vida de aquellos vecinos de barrio, que son como su propia familia.




Por: Germán Posada


¿Cómo se ha ganado la vida Gloria Iris en la ciudad de Medellín?

He realizado muchas ventas ambulantes, entre ellas, vendía en el estadio chuzos, fritanga, bebidas, comidas, de todo un poquito. Pero las ventas se pusieron muy malas porque empezó la violencia entre las barras y no volví.

También vendía en los semáforos limonadas y cigarrillos. Cuando conocí la señora que hacía las gelatinas yo comencé a venderlas al porcentaje y luego la patrona dejó el negocio, fue así como decidí trabajar de mi cuenta y ya llevo 34 años trabajando con las gelatinas, pero por mi cuenta ya sumo unos 20 años.

¿Usted es quién se encarga de todo?

Somos tres trabajadores, el señor que hace el proceso de la cocinada, uno de mis hijos que se encarga de la estirada y yo me levanto a las 2 de la mañana para picarla, armarla y luego me encargo de venderla.


¿Y sólo vende la popular gelatina blanca?

No. También vendo la jalea negra, la blanca, el colágeno y el aceite de pata. Pero la más apetecida es la jalea blanca.


¿Todas esas frases que dice en la calle las escribe y memoriza para después decirlas?

Le diría mentiras si yo escribo algo que voy a decir en la calle. Son cosas que me invento de lo que está pasando todos los días, lo que esté de moda. Yo le sacó anécdota a todo e improviso a todo lo que esté pasando en temas de fútbol y de política, y otras cosas, pero todo basado con las gelatinas. Por ejemplo, cuando renunció el Papa Benedicto XVI, yo me inventé: De la una hasta las seis, cómase una gelatina si quiere saber porque renunció el Papa Benedicto XVI (Jajaja).

También está la de Baloto, baloto me compran jalea o me empeloto. Cuando vino la cantante Madona a Medellín y mucha gente iba para el estadio a su presentación yo estaba en la calle y con el charol de gelatinas lleno sin poder vender, se me ocurrió gritar que tiene Madona que no tenga yo y entonces algunos me contestaban que ella se empelota y usted no, (jajaja), esa es la dinámica que utilizo para vender mis gelatinas.



¿Algunas frases son más populares qué otras?

Claro, la más popular es frase la negra de la cosa blanca. Cuando yo salía a trabajar le decía a la gente si me podían colaborar y muchas veces la gente me respondía con un No gracias. Entonces me dije que lo que iba a hacer era gritar como un berraco y la gente empezó a preguntarme que eran esas cosas blancas y fue de ahí de donde nació la popular frase Llegó la negra con la cosa blanca y empolvada.



¿Y cuénteme, con tanta inseguridad, le ha pasado que le roben el dinero que hace con sus ventas?

No, gracias a Dios, no me ha sucedido. En ese sentido no he llegado a tener problema. Si me han metido billetes falsos. Eso me da mucha tristeza y me decepciono. Mi trabajo es muy duro, todo el día gritando para que otro me robe la plata es injusto. Le cuento que a veces me he negado para entrevistas porque hay gente que me llama para burlarse de mí. Pero en su gran mayoría la gente conmigo en la calle es muy especial, me quiere mucho, me cuidan, todos tiene que ver con la jale. Es bonito que toda la gente tenga que ver uno.


¿Entonces se puede decir que la gente en la calle es como una gran familia para usted?

Así es, la gente de la calle es como mi familia. Yo sufro de ataques epilépticos y a veces caigo en la calle, cuando despierto, ya la gente me ha levantado, me han cuidado mis cositas y a veces se ponen de acuerdo y me compran todas las gelatinas para que me vaya a descansar por si me vuelve a repetir un ataque o una convulsión.

Cada quién aporta su granito de arena y me colaboran. A los muchachos los vi nacer y crecer, incluso muchos de ellos están en distintas partes del mundo y me mandan saludos. Todos tienen que ver con la jale. Yo era como el ropavejero de los niños, cuando no se querían tomar la sopa, las mamás les hacían dar temor de que yo me los llevaba y ellos cuando yo pasaba me decían: Jale, jale, ya me estoy tomando la sopita. (jajaja).

Creo que con todas las anécdotas que yo he vivido en la calle podría escribir un libro.


“La gente de la calle es como mi familia.”

Gloria Iris. Foto cortesía: Ciudad Sur.



¿Parece ser que usted no es solamente es la vendedora de gelatinas?

Me siento muy contenta cuando estoy en la calle porque me comunico con la gente, a veces las personas están aburridas y me cuentan que su aburrimiento se les desaparece cuando hablan conmigo y que sus vidas cambian.

A veces me gritan que deje la bulla y yo les respondo que me mantengan (jajaja). Las personas son muy especiales conmigo y me dan los recortes del periódico cuando me hacen entrevistas.



Seguramente muchas veces la gente en la calle no sabe de sus tristezas o preocupaciones o hasta dolencias físicas.

Claro. Todos tenemos problemas. Pero yo no puedo venderle mi producto y mi genio al mismo tiempo a la gente. En el trabajo debe uno mostrar la mejor cara.



¿El tema de su pensión le preocupa?

Nunca he cotizado. Sigo trabajando para terminar mi casa y lograr tener un arriendo y que esa sea mi pensión.



Con su trabajo ha logrado que sus hijos vayan al colegio y al parecer les gusta el estudio. ¿Es así?

Así es. En realidad, los dos quieren estudiar, a uno le gusta la bolsa de valores y al otro la culinaria. La mujer se me murió hace tres años de un infarto. Tenía 34 años.



¿Trabaja todos los días?

Los lunes los descanso, pero a veces trabajo los festivos.



¿Es verdad que la gente le reclama cuando no pasa por su sector?

Me reclaman el por qué no voy, que les hace falta la gelatina y que por qué los abandoné. A veces me duelen mucho mis rodillas. El medico me recomendó el caldo que cocino para las gelatinas y me he mejorado mucho de la artrosis. En verdad me gusta cuando llego a un barrio y me reciben con alegría, y veo la armonía que a la gente le da cuando me ven. Me reciben como si yo fuera familia. La gente me extraña.

En alguna ocasión corrió el murmullo de que a mí me habían matado y eso fue impresionante. Cuando llegaba a los barrios la gente se me tiraba encima y se les salían las lágrimas y se alegraban de saber que no me había pasado nada. Sacaban banderas y pañuelos y coreaban diciendo TE QUEREMOS y esto es una cosa que le irradia a uno mucha alegría.



¿Qué es lo que más anhela en su vida?

Tener un local en donde yo pueda tener mi empresa y darles trabajo a otros para salir adelante. He tratado de alquilar un local en donde quedaba la casa cural del barrio, pero ha sido imposible.



¿Pensaría que alguno de sus hijos siga con la venta de las gelatinas?

No. Yo me llego a morir y hasta ahí llega mi negocio.



¿Y cómo le pareció que Tulio Zuloaga la haya ido a buscar?

Tulio recomienda fue excelente para la venta de mis gelatinas, la acogida ha sido fenomenal al punto que ya les dicen las gelatinas de Tulio.

Él ha sido como un padre para mí. Me dijo que cuando tenga la oportunidad de tener mi propio local, él me ayuda con la promoción. A él le impresionó mucho mi lucha para seguir adelante a pesar de tanta dificultad.



¿Cree que las cosas podrán ir mejor, ahora con el nuevo gobierno que pregona más equidad social?

Yo no sé de política. Lo único que digo es que esperemos a que empiece a ver qué hace, por ahora es muy anticipado hacer ideas. A propósito de su pregunta, también le saqué frases a la última campaña política entre Petro y Rodolfo: llegaron las gelatinas de Petrolfo o es Petro o es Rodolfo. (jajaja).



¿Reza después de terminar su jornada laboral?

Yo siempre le doy gracias a Dios para que me lleve con bien. Le doy gracias al señor por el día que comienza y por el día que termina. Yo soy católica, apostólica y romana y vivo pegada de Dios.



¿Qué le dice a esa familia de la calle que la quiere tanto?

Yo le doy gracias a Dios y a los antioqueños porque ellos se han portado muy bien conmigo y mi familia, cuando llegamos a esta ciudad sin saber que íbamos a hacer, nos tendieron la mano, nos enseñaron a trabajar y vivo muy agradecida con Antioquia. Que mi Dios les de mucha salud, que es lo que más necesitamos en este momento. Muchas gracias por todo y por esa acogida que me dan en todas partes. Los quiero mucho.



Muchas gracias Gloria.

Muchas gracias, que esté muy bien y que Dios me lo bendiga. Con la ayuda de Dios todavía hay jale para mucho rato.


“Yo siempre le doy gracias a Dios para que me lleve con bien.”

Gloria Iris. Foto cortesía: Ciudad Sur.





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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280).