“El Muro de Pata.N es de los periodistas”: Norberto Patarroyo López

Updated: 2 days ago

Como en otras profesiones, en el periodismo, las carreras y el afán son el pan de cada día y esto como es obvio, genera estrés y fatiga. Pero para el mal, la cura. Norberto Patarroyo López, hombre de medios y apasionado por la radio, se inventó algún día ‘El Muro de Pata.N’, una publicación que recopila anécdotas y sucesos graciosos en el medio periodístico de Colombia.

Ya son casi diez años en los que su creador y un montón de colaboradores, escriben y publican, entre otros temas, historias y fotos divertidas que describen el diario acontecer de los periodistas y que de alguna manera hacen que la profesión sea menos tensa y más agradable.

En esta entrevista, Norberto Patarroyo López, nos comparte amablemente lo que él considera es la esencia de ‘El Muro de Pata.N’, su pasión por la radio clásica y su opinión de lo que en parte las nuevas generaciones están aportando a la locución y al periodismo actual.


Norberto Patarroyo López.




Por: Germán Posada


¿Cómo describe esa experiencia de su paso por la Academia Arco y haber sido alumno de prominentes figuras de la locución colombiana como Jimmy García, Gaspar Ospina, Gabriel Muñoz López y René Figueroa?

Esa fue una experiencia muy agradable. Con Gabriel Muñoz López (qepd) mucha disciplina, en su saludarlo cada silaba parecía que la pronunciara separada, me refiero a que tenía una dicción impresionante. A Gabriel Muñoz López no se le iba una mala palabra y trabajaba mucho hasta que murió. Cada que lo escuchábamos en Caracol era una pronunciación excelente.

Con René Figueroa, toda esa experiencia en el escenario internacional nos la compartía. Jimmy García, su esposa Clarita que también hacía bien radio, nos enseñaron mucho a los que estuvimos en esa generación de la radio y digo de la buena radio porque existían ciertos protocolos para hacer radio y ellos nos los marcaron muy bien.

Cuando era un niño escuchaba a Kalimán y yo me hacía una película en mi imaginación y de acuerdo como describían a Kalimán me imaginaba aquel personaje del turbante, fortachón, con poderes y no me imaginé que después iba a conocerlo pero en su voz y así fue que conocí a Gaspar Ospina (qepd).


Pudo haber desarrollado una carrera en periodismo siendo locutor pero también fue a la universidad a estudiar periodismo. ¿Qué lo movió a dar este salto?

Yo empecé inicialmente en el año 85, hice locución para radio y televisión. Hacía programas en Radio Súper, hice espacios radiales en emisoras pequeñas de Todelar en ese momento y por esa fiebre de hacer radio me puse a estudiar periodismo en la Uninpahu. Era complementar el tema de la comunicación y buscar un escenario más amplio. Yo trabajaba en esa época en la Secretaría de Tránsito, manejaba el Área de Comunicaciones, una entidad encargada en Bogotá de manejar el transporte y eso me abría un espectro que sentía el deber de avanzar más en el tema de la comunicación y de allí ese deseo de estudiar periodismo. Siempre me perfilé por el periodismo de radio.

Con Luis Guillermo Troya, que somos primos, molestábamos haciendo radio con aquel famoso equipo de sonido que se llamaba radiola, le colocábamos a la aguja que pisaba el disco una conexión con un micrófono y quedábamos con amplificador y narrábamos hípica y estos ejercicios tiempo después se vieron representados en que Troya estaba haciendo periodismo en Radio Sutatenza y yo fui a hacer mis practicas allí pero siempre con la intención de ser periodista.


Estuvo vinculado al Noticiero Todelar. ¿En su opinión qué ha significado esta empresa en la historia de la radiodifusión en Colombia?

Una marca grande. Un referente. Era como la academia, la escuela. Era el paso obligado, el trampolín. Tiene adjetivos los que quiera para referenciar lo que significaba Todelar en Colombia. Todelar era el paso de las grandes voces de la radio, de los grandes periodistas, porque era en donde se iniciaba el camino. De allí se ‘disparaba’ para las grandes cadenas radiales, para los escenarios internacionales muchas veces.

El lorito Todelar significó un icono, una marca que fue la academia de la buena radio y la puerta abierta de aquellos que venían recién graduados. Su primer paso era entrar a Todelar y allí se iban formando. Era materializar lo que se había aprendido en la academia. ¡Qué lástima que desapareció por malos manejos!

¿Por qué se quiso especializar en el sector de la salud?

Precisamente trabajando en Todelar me tocó cubrir información del Distrito y dentro de esto estaba la información de la salud, así me fui conectando con los hospitales, la secretaría, con el sector privado e hice muchos amigos a nivel de dirección y gerencia.

En esa época la salud la manejaba la Secretaría de Salud pero hoy tenemos nuevos formatos. De aquí surgió de ir a hacer una asesoría de prensa a un hospital grande de Bogotá llamado Simón Bolívar, reconocido por su eficacia en la atención a pacientes con quemaduras. A ese hospital llegaba gente de muchas regiones del país y del exterior, como por ejemplo de Venezuela y Ecuador. Ese fue mi eslabón para vincularme al tema de la salud. Yo seguía trabajando con Todelar pero continuaba asesorándolos a ellos y eso me fue haciendo conocido en otros escenarios. Hoy sigo haciendo asesorías en el tema de salud, mejor dicho me enamoré en el tema de la salud y creo que termino ahí mi carrera.

¿Cuál es el concepto de El Muro de Pata.N?

El Muro de Pata.N ya pasó sus 550 ediciones y en febrero próximo cumplimos los once años de servicio. La palabra ‘patán’ tiene una connotación de grosero pero en realidad es una abreviatura de mi nombre y apellido. PATA de Patarroyo y la N de Norberto.

Básicamente lo que hacemos en El Muro de Pata.N es resaltar, destacar, presentar, mostrar, evidenciar, escuchar lo que se hace en torno al periodismo. O sea es dedicado exclusivamente al periodismo. También nos sirve para llamarnos la atención porque a veces la ‘embarramos’. Una ‘metida de pata’ a cualquiera le pasa.

No es con el objetivo de flagelarnos entre los colegas, el concepto es más un llamado de atención a lo que estamos haciendo como profesionales.

Tiene además un icono que es el perrito, el de las tiras cómicas y que es efectivamente ‘patán’, es el perro que se ríe de todos y que también se conoce como ‘pulgoso’. Cuando uno se pregunta y el perro que hace ahí? El perro se ríe de todas esas anécdotas, de esos gajes del oficio que nos pasan día a día.

¿Cómo contribuye El Muro de PATA.N a defender la libertad de prensa en Colombia?

El CPB a inicios de este año en manos de Gloria Vallejo como su presidenta y la Junta Directiva le entregó un reconocimiento a la revista por sus diez años de labores y que es precisamente el trabajo que hacemos a la libertad de prensa.

El periodista a veces o muchas veces tiene cosas para decir y no las puede decir. Si en su empresa por ejemplo está pasando algo como bajándole el sueldo a los periodistas, recorte de nomina, pero el colega no lo puede decir, puede hacerlo en ‘El Muro de Pata.N, a través de un seudónimo o ‘El Muro’ lo recibe como tal y denunciamos. Lo hemos hecho con grandes Canales de comunicación de nuestro país..

El Muro de Pata.N es un gran espacio en donde el periodista escribe lo que quiere, eso si con respeto. Pero si no quiere porque tiene que protegerse de su misma empresa, el Muro lo asume como tal.


¿Cuál es el sentimiento que le deja ver cada domingo la publicación de un nuevo capítulo de su revista?

Primero la satisfacción de que muchos colegas se retroalimentan. Yo no digo que el MURO es de Norberto Patarroyo López. El Muro es de los periodistas. No le damos espacio a la agresión ni al fanatismo político. No polarizamos. Nos reímos de la vida y de lo curioso que nos pasa como periodistas.

En casi seiscientas ediciones de su revista son incontables las anécdotas para recordar. ¿Recuerda alguna muy especial, muy graciosa?

Son muchas. Es muy normal que en alguna reunión alguien se pase de traguitos y se quedó dormido y no falta el colega que le tome la foto. De estos casos tenemos muchas fotos. Una caída por ejemplo que al ver la foto produce mucha risa. Tenemos mal contadas más de mil fotos curiosas.


Tengo entendido de que hay planes para que la revista tenga su propia página web. ¿Cómo va este proyecto?

Así es. La idea es hacer una recopilación del histórico de ‘El Muro de Pata.N’ pero mirándolo más desde la parte humorística porque son muchas noticias durante estos ya casi diez años.


Para mí el secreto de la radio es escucharla.

Periodistas: Isabela Severiche, Norberto Patarroyo y Luis Guillermo Troya. Estudios Todelar.


Usted menciona que los periodistas de antes cuando no había tanto desarrollo tecnológico estaban llenos de mística y pasión. ¿La nuevas tecnologías jodieron el periodismo o simplemente no existe pasión en las nuevas generaciones por el periodismo?

Me parece que las nuevas herramientas tecnológicas volvieron al periodista perezoso. Antes el periodista utilizaba la máquina de escribir, su agenda y su grabadora. Ahora todo lo tiene a la mano. La mística y la pasión se está acabando sobre todo en las nuevas generaciones. Antes había que recurrir a las bibliotecas para realizar un trabajo profundo de investigación, o se recurría a una hemeroteca, o a los archivos de un periódico a investigar sobre un tema en particular. Ahora usted tiene un amigo y compadre que se llama ‘San Google’ en donde se escribe, por ejemplo, ‘Masacres en Colombia’ y le sale una lista impresionante y usted en la casa relajado.

Yo quiero significar especialmente ese compromiso en el periodista de encontrar la verdad y con esto no quiero decir que la tecnología no esté encontrando la verdad en sí, pero es que hay que ir a buscarla, hay que preguntar, investigar, y eso se está perdiendo.

De manera que a mi parecer está saliendo una generación de periodistas perezosos porque ahora está todo lo tienen a la mano, lo que antes no teníamos.

El periodista Guillermo Romero Salamanca lo describió como un hombre que vive de afanes. ¿Sigue teniendo una vida tan agitada o ya no tanto?

Ya más calmado. Uno cuando llega al ‘sexto piso’ se va calmando. En el fondo, la carrera no era por el afán de la ‘chiva’, era más bien por la pasión que se sentía, es decir, no solamente era buscar la noticia si no ese afán por llegar primero con la información utilizando esos recursos con los cuales contábamos como llamar desde un teléfono público con moneditas porque no teníamos el celular.

Llegar a un negocio público y pagar para que a uno le prestaran el teléfono por el afán de pasar una noticia, todas esas acrobacias hacían que uno se mantuviera con ese acelere. Pero ya el tiempo lo va sosegando a uno.


Usted es un apasionado por la radio y aprendió con Maestros de la locución clásica aquella que sigue siendo tan venerada. Muchos coinciden que la buena locución y la buena radio desaparecieron. ¿Es tan trágico esto? ¿Qué destacaría de lo bueno que se hace en radio actualmente en Colombia?

Me llama la atención el periodismo que en Caracol Radio está haciendo Gustavo Gómez. Me gusta lo que hace porque él no ha quitado ese escenario del locutor, en los avances informativos puede escucharse esa voz particular de esa radio que nosotros añoramos tanto en donde ese locutor leías las noticias redactadas, recortadas de papel periódico. Creo que muchos nos quedamos con ese concepto de que la radio de antes era mejor pero sí creo que habiendo espacios en la actualidad en donde se escucha buena radio, las nuevas generaciones que están haciendo radio en especial programas juveniles, me parece que están confundiendo el tema de la informalidad con un estilo muy agresivo e irrespetuoso hacia el oyente. Esto no se veía antes.

Academias de locución existen muy pocas y se acabó también la licencia de locución. Ese era un requisito muy importante para ejercer la profesión. Mi examen fue realizado y evaluado en el edificio ‘Murillo Toro’, nada más y nada menos que por dos personajes como Juan Harvey Caicedo y Fernando González Pacheco.

Actualmente, brujos, teguas, lo que usted quiera, compran o alquilan un espacio en AM y hablan lo que quieran porque ya no existe una reglamentación que juzgue si está bien o mal hecho. Se perdieron los protocolos para que una persona llegue a una mesa de trabajo y por lo menos tenga bases de cómo hacer una locución.

Volvemos al tema de la radio clásica y la radio actual. ¿Qué opina de la radio que hoy puede verse a través de la imagen?

Creo que no tiene sentido el hecho de que yo estuviera trabajando en un impreso y me grabaran cuando estoy escribiendo, redactando. Me parece que en esto de grabar y mostrar en directo la forma en la que se está haciendo un programa de radio se pierde la esencia de la misma. No estoy de acuerdo, no me gusta.

Para mí el secreto de la radio es escucharla. Tener el ‘lorito’ al lado. La radio tiene su magia y es que el oyente se quedé ahí escuchándola. La radio es para escuchar no para ver.

¿Por qué el Premio Álvaro Gómez Hurtado ha sido el más importante de su carrera?

Fue un reconocimiento que me entregaron en el Concejo de Bogotá. La verdad fue porque yo no me lo esperaba, participé sobre unas crónicas de Bogotá que en ese momento era un caos completo lo del tránsito en la Avenida Caracas.

En realidad estaban participando otros colegas con trabajos mucho más grandes que el mío y yo decidí participar a última hora. Eso fue una gran sorpresa haber sido elegido ganador, yo no me lo esperaba.


Con nombres de medios de reconocimiento en nuestro país como corresponsales de su revista ha sido todo un honor que haya tenido en cuenta alguna de mis entrevistas para publicarla en su revista. Muchas gracias.

Le cuento que han sido varias. Lo tenía en mi radar y de hecho estaba convencido que su trabajo lo hacía desde Medellín.


¿Cómo experimentado hombre de medios cual es su mensaje a las nuevas generaciones de radio, de periodismo?

A quienes están en la academia formándose como comunicadores sociales que le metan pasión y lo complementen con aquello de ser buena persona. Tener un compromiso con la profesión para mostrar siempre la verdad y mostrar la verdad no es fácil y es ahí en donde se debe afinar y pulir esa palabra compromiso.


Muy amable.

A ti muchas gracias.


“El Muro de Pata.N es resaltar, destacar, presentar, mostrar, evidenciar, escuchar lo que se hace en torno al periodismo.


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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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