Con el “Padrino” Alberto Piedrahita Pacheco, mis anécdotas y recuerdos.
- German Posada
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Por: Fabio Becerra Ruiz.
Hace algunos meses establecimos casual contacto vía Facebook, con Yidney, la hija mayor de ésa gloria del micrófono que fue, y sigue siendo mi buen amigo Alberto Piedrahita Pacheco, con quien alterné en RCN en los años sesenta, y luego en Caracol en los años 90, y ella como digna heredera de la hidalguía del recordado “Padrino” de la radio, tuvo la amabilidad de hacerme llegar doce años después de publicado, un ejemplar del interesante libro “El PADRINO de la radio en Colombia, Alberto Piedrahita Pacheco”, una bella edición con los recuerdos y vivencias profesionales en radio y TV, libro que salió a la luz pública el viernes anterior a la muerte de ese apreciado e importante personaje, ocurrida en octubre de 2014, con las anécdotas de quien fue un inigualable presentador de TV, periodista deportivo, locutor de mucha versatilidad, productor de radio y TV, ejecutivo radial y empresario de TV, que sigue viviendo en la memoria de los colombianos, y quien contó de viva voz a su nieta y también periodista Laura Piedrahita, sus vivencias, historias, y aventuras en la radio y la TV, las cuales se había negado insistentemente a narrar a una editorial interesada en publicarlas, pero que con su amor de abuelo, aceptó contarlas a su nieta Laura, quien las presentó como su tesis de grado en la Universidad Javeriana, resultando una recopilación tan amena e interesante, que fue distinguida como “tesis laureada” en la culminación de los estudios profesionales de la autora.
Sorpresivamente encontré en dicho libro, una amable alusión a mi nombre, con una fotografían mía extractada de internet, y la amable inclusión de mi nombre que hizo Piedrahita Pacheco entre “sus amigos”, y ante esa gentil deferencia de Alberto, la amabilidad de su hija Yidney, y la generosidad de su nieta Laura, me tomo yo el abuso de contar como complemento a ese estupendo libro publicado por Laura Piedrahíta, dos anécdotas, una casi trágica, y la otra graciosa y curiosa, ya que tienen que ver, la primera, con la generosidad y deferencia conque siempre me distinguió ésa gran figura de la radio colombiana, ya que siendo Alberto Piedrahíta Pacheco la primera voz deportiva del país, y conocedor de mi afición al ciclismo, le pedí me ayudara a ver por primera vez en mi vida, en directo una prueba de ése deporte, y de inmediato me ubicó a su lado en el transmovil No.1 que él comandaba, para yo ver como "pato", o invitado suyo, la entonces incipiente prueba del "Clásico RCN", que incluía etapas que terminaban en Ibagué, Pereira, y Medellín.
Luego de la primera etapa, me sugirió en Ibagué, que me pasara al transmovil No.2, ya que en el alto de La Tribuna, el transmovil No.1 debía adelantarse a los ciclistas, para esperarlos cerca de la meta, con lo cual yo me perdería la emoción de ver la prueba viviendo los detalles en vivo y en directo, y en efecto, Alberto dispuso lo pertinente para que me pasara a dicho transmovil No.2, pero la fatalidad hizo que poco tiempo después, bajando el Alto de La Tribuna, dicho transmovil No. 1 que comandaba Piedrahíta Pacheco, se volcó aparatosamente, y terminaron Piedrahíta Pacheco y el conductor Álvaro "Peligro" Muñoz, apodado así por su pericia y seguridad frente al timón, heridos y atendidos de emergencia en el hospital más cercano, por lo cual no pudieron continuar en dicha prueba ciclística.
La segunda amable anécdota de compañerismo y amistad de mi buen amigo Piedrahíta Pacheco, a quien yo visitaba en su oficina hasta años después de haberme retirado de Caracol donde volví a alternar con él, tuvo que ver con mi manera de ser algo olvidadiza, que era graciosamente comentada entre mis compañeros, y ocurrió cuando llegó a Colombia la película "el Profesor distraído", interpretada por el entonces muy famoso humorista americano Jerry Lewis, la que después de verla, Piedrahíta riendo comentó por radio en su muy sintonizado programa "Momento Deportivo, que ése cómico americano famoso en Hollywood y el mundo, era muy parecido, igual de despistado, y tenia las mismas gafas de Fabio Becerra Ruiz, por lo cual comenzó a recordarme frecuentemente en sus transmisiones deportivas con "saludes al Profesor Becerra", apelativo conque me quedé, y aún así todos los compañeros y amigos de ésa época me llaman, al punto que jamás he oído que personas como mi "padrinito" David Cañón, el recordado comentarista deportivo "el flaco" Mario Leyva Mejía, el exmagistrado del Tribunal Superior de Santa Marta Carlos Ruiz Pacheco, o el empresario, exdirigente de ciclismo, y excelente amigo Antonio Ibla, entre muchos otros, me hayan llamado por mi nombre, sino por el apelativo de "Profesor Becerra', conque amable y graciosamente me "bautizó" ésa leyenda de la radio y la televisión, que fue el "Padrino" Alberto Piedrahíta Pacheco, quien me honró con su amistad y su deferencia, y que el país aún lo recuerda, como una gran figura, sobre todo, un verdadero Maestro del micrófono, por su brillantísima trayectoria, versatilidad, y profesionalismo en la radio, la publicidad y la televisión de Colombia.
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