• German Posada

Alfonso Montealegre y Jaime Baguena los “Batman y Robin” de Radio Nederland (II)

Updated: Apr 1

Lograr ser reconocido en los medios de comunicación no es tarea fácil y resulta más especial aún cuando el reconocimiento se logra por fuera del país de origen. Estos son los casos de Alfonso Montealegre (colombiano) y Jaime Báguena (español) que han dejado en Holanda una huella imborrable en la historia de la ilustre y memorable Radio Nederland en donde sus oyentes los identificaban como  “Batman y Robin”.

Con la satisfacción que deja el deber cumplido en la vida y después de muchos años de intensas labores a través de las ondas hertzianas, estos dos super-héroes de carne y hueso, nos han querido compartir parte importante de su experiencia de vida personal y profesional.

En esta segunda parte Alfonso y Jaime nos cuentan la forma como se conocieron, sus actividades profesionales en Radio Nederland desde sus comienzos, su éxito con Radio Enlace, de donde salió su apodo de “Batman y Robin” y lo que ha significado en sus vidas Radio Nederland.

Por German Posada



G.P.: ¿Hace cuanto se conocen?

Alfonso: Hace unos 38 años conocí a Jaime. Nos conocimos a través de Radio Nederland. El era oyente de la emisora y de mis programas y además como trabajaba en radio en Barcelona quiso contactarme personalmente. Nos conocimos en mayo de 1979 y vivimos juntos desde septiembre de ese mismo año.

Jaime: Bueno pero para mí fue un poco antes… escuchando la onda corta. Sería el año de 1976 cuando me percaté que RN tenía otra nueva voz. La primera vez que escuché a Alfonso  fue leyendo un boletín de noticias durante la emisión del mediodía. Creo que fue un año más tarde, cuando sintonizando todos los viernes mi programa favorito, Espacio DX-ista, su presentador y productor habitual por aquel entonces Jorge Valdés,  anunciaba que dejaba las riendas del programa a Alfonso Montealegre. No tardé mucho tiempo en habituarme al nuevo giro que Alfonso le dio al Espacio DX-ista: no solamente gran variedad de temas y la introducción de corresponsales, sino por la dinámica de las músicas que adornaban el programa y por la voz. No fue solamente el timbre de voz, el brillo, o la lectura clara que le daba a cada palabra su correspondiente valor lo que me atrapó.  La voz de Alfonso transmite algo muy especial. Muy pronto se convirtió en mi ídolo. Así que conozco a Alfonso desde mucho antes de llegar a Holanda.

G.P.: ¿Hace cuanto se casaron?

Alfonso: Nos casamos el 29 de junio de 2007.

Jaime Báguena y Alfonso Montealegre. Ayuntamiento de Naarden Vesting, 29 junio 2007.


G.P.: ¿Cómo se dieron sus entradas respectivas a Radio Nederland?

Alfonso: Mi llegada a Radio Nederland fue totalmente casual y mi carrera allí meteórica. No recuerdo exactamente la fecha pero debe haber sido en el verano de 1973 o 1974. Yo había solicitado en vano una vez en el verano de 1971, por consejo de mi decano en la Facultad de Letras de la Universidad de Leiden, pero la emisora no mostró entonces ningún interés en lo que yo ofrecía. La segunda vez fue unos 2 años más tarde por sugerencia de Pancho Ibáñez, a quien conocí en un estudio de grabación de la ciudad de Leiden.  Decidí solicitar una vez más y me quedé trabajando allí a partir de ese mismo día, hasta el 1 de septiembre de 2009.

Jaime: Desde comienzos de los 70 tuve un fuerte vínculo con Radio Nederland. A diario reportaba desde Barcelona sus emisiones en varios idiomas a través de informes de recepción por escrito y  grabaciones en cassettes. No tardé en recibir una carta en español firmada por el Jefe de la Oficina de Frecuencias, Ben Loog, invitándome a formar parte del grupo de monitores de la emisora. Acepté y con gran ahínco seguí monitoreando docenas de las frecuencias que la emisora tenía asignadas. De tanto en tanto me solicitaban controlar la recepción de algunas frecuencias en prueba, cosa que hacía con mucho agrado. Un buen día recibí una carta del Sr. Ben informándome que iba a estar en Barcelona y que deseaba conocerme. No cabía de la dicha. Debía tener 16 años cuando lo recibimos una tarde en la casa de mis padres. La sorpresa fue mayúscula para él cuando vio que yo era un adolescente y para mi al notar que Ben hablaba muy poquito español. Lo gracioso del caso es que, eso lo supe más tarde, quien traducía nuestra correspondencia era Alfonso..

Un buen día decidí contactar telefónicamente con mis ídolos de la radiodifusión internacional para que se hicieran eco, en sus programas DX, del espacio radial que junto con Luis Segarra estábamos haciendo en Radio España de Barcelona. Fue así como Alfonso Montealegre y Carlos Arturo del Castillo (de Radio Austria) se convirtieron en mis amigos. Al tener ya antecedentes, como monitor para la Oficina de frecuencias y corresponsal del Espacio DX-ista, así como empleado en Radio España de Barcelona, resultó fácil que me admitieran en 1980 como colaborador en la Sección Española Latinoamericana. Trabajé en servicio fijo hasta la gran reorganización del 2012. Fueron intensos años de estupendo trabajo. Pero lo más curioso y sensacional que cambió mi vida completamente fue conocer personalmente a Alfonso.

G.P.: ¿Antes de trabajar juntos que hacían cada uno en R.N.?

Alfonso: Mi principal tarea era traducir y leer los boletines de noticias en diferentes emisiones. También escribía guiones para los programas de algunos colegas y tenía mis propios programas.

Jaime: Desde el primer día trabajé ayudando en la organización administrativa, contestando la correspondencia, rellenando tarjetas de verificación QSL, redactando folletos para los oyentes… y de vez en cuando supliendo algún servicio nocturno de locución de noticias. Luego de tres años, cuando me sentí más seguro con el idioma holandés, me ofrecí para trabajar en el departamento técnico como ingeniero de sonido. En la historia de RN fui el primer extranjero en trabajar como técnico de sonido. Fue quizás la experiencia más enriquecedora que tuve. Trabajar conjuntamente con los colegas de los diversos departamentos: árabe, indonesio, holandés, francés, sarnami, papiamento, portugués, inglés… tanto en la grabación como en las emisiones en vivo. Fueron ocho fascinantes años plenos de diversión. Entretanto me pidieron trabajar asistiendo a Alfonso en el Espacio DX-ista, pero continué también haciendo otras labores. Luego la dirección de la emisora me propuso hacerme cargo de  la versión en español del programa dominical Happy Station, La Estación de la Alegría que por muchos años dirigió Tom Meyer.  Así que regresé de nuevo a la división de Programas. Happy Station fue el programa de entretenimiento más antiguo de la onda corta originado en los años veinte del siglo pasado. A raíz de una reorganización la dirección de la emisora decidió en 1994 que esos programas debían formar parte de los departamentos en inglés y en español. Así que regresé de nuevo al Departamento Latinoamericano, no solamente presentando el programa del domingo, sino también Radio-Enlace. Pero mi función principal fue la de director artístico: esa labor implicaba desde elegir las músicas de presentación de todos los espacios, la producción de promociones, programar la emisión 24 horas, controlar y evaluar las emisiones, musicalizar radionovelas, etc… hasta  entrenar a nuevos colegas. Una función que a decir verdad, parecía haber sido diseñada especialmente para mí. A fines de 1999 tuvimos que enterrar Happy Station. La dirección de la emisora pensó que teníamos que cerrar ese capítulo antes de iniciar el nuevo milenio. Y así fue. De sus cenizas comencé con otro programa, mucho más interactivo con el oyente conforme iba haciendo su avance internet: “Cartas @ RN”.

G.P.: ¿Sólo hicieron “Radio Enlace” juntos?

Jaime: No, fueron varios los programas. Por ejemplo con el Europarade; los primeros 6 años asistía a Alfonso en la grabación como realizador técnico y en el montaje de jingles. Lo mismo que para otro programa de música pop LFRNfm (La Fonoteca de RN fidelidad musical). También trabajamos juntos en diversos proyectos, como documentales especiales para el Servicio de Transcripciones de la emisora: eran programas musicales donde se daba a conocer a grupos y cantantes holandeses del ámbito de la música moderna. También en una serie educativa para jóvenes llamada “Ponle el final”.

En ocasiones a Alfonso le era asignada una producción especial, como por ejemplo una serie sobre la tercera edad y yo le ayudaba en la producción y grabación. Bueno, de una u otra forma me involucraba… y con mucho gusto le daba una mano.

Alfonso: Lo mismo me sucedía a mí. Por ejemplo cuando Jaime tomó el mando del programa “La Estación de la Alegría”. Era ya habitual que me pidiera que prestara mi voz para la lectura de los  fragmentos de las cartas y correos electrónicos que recibía para el programa. Lo divertido era que si la carta era de un cubano… le tenía que poner acento cubano. Que la misiva era de un español… pues le ponía el mejor acento castizo. Fue un acierto emplear tal técnica y quedaba como un diálogo interactivo cuando Jaime le contestaba al oyente.

Jaime Báguena y Alfonso Montealegre. Europarade 80’s.


G.P.: ¿Cómo les ha resultado manejar su vida de pareja y su vida profesional?

Alfonso: Nuestra vida de pareja estaba y sigue estando muy entrelazada con nuestra vida profesional. Yo soy el experto en escribir y expresar ideas, muchas veces concebidas por Jaime, y Jaime es el genio radiofónico por excelencia. El sabe dar vida radial a cualquier idea. Nuestra presentación conjunta de algunos programas fue siempre muy agradable y aún hoy en día seguimos trabajando juntos en muchos proyectos audiovisuales. También hicimos televisión juntos, grabando corresponsalías que enviábamos al programa de Andrés Salcedo en Señal Colombia. Recuerdo vívidamente nuestros reportajes en los Olímpicos de Atlanta, en el centro emisor de RN en Bonaire, en la Quinta Avenida de Nueva York…. Jaime no sólo es “el mago de las ondas Hertzianas” como solía llamarle nuestro recordado colega Eduardo Olona, sino que se le dan también muy bien las labores de camarógrafo. Hasta título tiene!

Debo añadir que nuestros inconvenientes de pareja han sido tan pocos hasta ahora, que jamás han logrado afectar nuestro trabajo profesional. Siempre nos hemos compenetrado profesionalmente y nos inspiramos mutuamente en nuestra labores de radio, tv y proyectos audiovisuales.

G.P.: ¿Por cuánto tiempo hicieron Radio Enlace?

Alfonso: Ufff recuerdo vívidamente el momento en el que nació la idea del programa. A bordo de mi segundo Alfa Romeo, en una autopista cerca de la ciudad holandesa de Arnhem. Yo iba a gran velocidad y en mi cabeza se cocinaba al mismo tiempo la fórmula que conjuntamente estábamos ideando Jaime y yo en esos momentos. Debe haber sido por allá en 1982, pero indudablemente Jaime sabe la fecha con mayor exactitud…

Jaime: El Espacio DX-ista (1973-1982) fue cambiando de presentadores: Pancho Ibáñez, Jorge Valdés y Alfonso Montealegre a partir de 1976. Tres años más tarde fue, conmigo,  una presentación a dúo. Desde ese momento el programa comenzó a tener un carácter más amplio al incluir temas sociales relacionados con los medios de comunicación. Es decir que no era simplemente un programa para aficionados. Ese fue el motivo por el cual decidimos rebautizar el programa con otro nombre. Recuerdo perfectamente cuando nos pusimos a exprimir nuestros sesos. Alfonso me decía ‘tiene que ser un título con la palabra “radio”. Radio, radio, radio, radio, radiooooooo… Y de repente exclamé “Enlace”. Eso,  dijo Alfonso, “Radio-Enlace”!  No solamente un servicio que interconectaba información sobre el mundo de la radio, sino que también le quisimos dar el sentido de una unión entre radioescuchas y la emisora. Y más personalmente, una unión entre las ideas de Alfonso y las mías.

Radio-Enlace permaneció en la programación de Radio Nederland hasta casi fines del año 2007. Todo un récord. Un viejo programa pero que se renovaba e innovaba continuamente.

G.P.: ¿Cuáles eran las labores específicas de cada uno?

Alfonso: Mi contrato de trabajo con RN duró más de 35 años. Por tanto mis actividades fueron numerosas y diversas y sería imposible recordarlas todas. Puedo resumir diciendo que hice radio y televisión y en cuatro períodos diferentes fui elegido por votación como miembro del Consejo de Empresa de la emisora.

En televisión formé parte durante 5 años del panel de periodistas que presentábamos en holandés el programa de RN vía satélite “Met Andere Ogen” (Con Otros Ojos). Tengo muy lindos recuerdos de esa etapa. Televisión es emocionante pero prefiero la radio.

En radio hice gran variedad de programas informativos, musicales y de entreneminiento, siendo los más famosos en la onda corta: Espacio DX-ista, Radio-Enlace y el Europarade.  Pero también hice incontables serie de radio con temas diversos como la tercera edad, la juventud, la vida en Holanda. También durante muchísimos años hice una Revista de Prensa que me gustaba mucho. Pero no solo eso, para el servicio de exportación de radio hice durante unos 10 años, y hasta el final de mi vinculación con la emisora, 2 series muy populares entre los oyentes de emisoras de toda Latinoamérica y Norteamérica a donde exportábamos nuestras series. Uno fue “Podio Europeo del Jazz” y el otro “Escuchando el Mundo” sobre música del mundo. Ya durante los últimos tres años en Radio Nederland hice otros programas como Estudio Ágora. En fin fueron intensos años en los que me dediqué a escribir guiones de programas y presentarlos luego ante el micrófono. Jaime hacia TODO lo demás. ¿Puedes especificar todo lo que hacías Jaime?

Jaime: En gran parte me dedicaba a editar el programa, buscar músicas para vestirlo mejor y que fuera más atractivo, crear jingles… Pero también en la redacción, elaborando entrevistas, monitoreando la onda corta en busca de novedades. De tanto en tanto realizábamos concursos para establecer más interactividad con nuestros oyentes; así que le dabe rienda suelta a mi imaginación para crear las bases, las reglas y las preguntas. Fue así como tuve la idea para el concurso “Juegue con nosotros”. Fue muy divertido. Pero también una locura, pues recibimos más de 7.000 cartas de las cuales yo personalmente debía controlar todas las respuestas. El concurso consistía en llamar por teléfono a los oyentes y jugar con ellos. Me consta que fuimos la única emisora internacional que presentó tal fórmula de diversión.

También me encargué de elaborar varios programas especiales y series documentales como “La radio en la oscuridad” (la historia de las radios clandestinas, piratas y espías). Otra serie que tuvo mucha aceptación fue la que dedicamos a la historia de Radio Nederland (desde los experimentos que hizo la Philips en los años veinte del siglo pasado hasta la creación de la Fundación RNW). Fue un trabajo fascinante: buscar e indagar en el sótano de la emisora hasta encontrar y rescatar viejas e inéditas grabaciones que no estaban registradas en la fonoteca de la emisora. También encontré cantidad de material gráfico y documentos que quedaron en el olvido. Un auténtico trabajo de investigación. Todo ese material me sirvió para realizar más tarde otra serie de 52 episodios llamada “De los Archivos de Radio Nederland”.

G.P.: ¿Por qué tuvo tanto éxito Radio Enlace?

Alfonso: El programa fue increíblemente exitoso y popular porque lo hacíamos con mucho amor y dedicación. También porque supimos estimular a nuestros colaboradores y corresponsales. Por eso ellos participaban también con todo su empeño y dedicación. Quise mucho todos y cada uno de los programas que se nos encomendaron, pero Radio-Enlace fue para mi junto con el Europarade, los programas que más quise y que más me apasionaron… y tu Jaime?

Jaime: Para mí, pues puedo decir un tanto de lo mismo. Sin exagerar, me atrevo a decir que fueron como nuestra propias criaturas, nuestros hijos, por decirlo así.

G.P.: ¿Fue en este programa qué los llamaron “Batman y Robin”?

Alfonso: No recuerdo exactamente cómo fue… pero muchas personas comenzaron a intuir nuestra estrecha relación y de repente alguien nos llamó Batman y Robin y la fama se regó como la pólvora. Además concuerda muy bien el modelo de pareja, Batman es mucho mayor que Robin… yo le llevo 11 años a Jaime. Nos conocimos cuando él tenía 18 y yo 30.

G.P.: ¿Por qué los llamaron así?

Alfonso: Estoy casi convencido, aunque no totalmente seguro naturalmente, que nos llamaron Batman y Robin porque éramos una pareja dinámica, de hombre mayor con jovencito, empeñados en entretener a una gran audiencia y vivir conjuntamente con esas decenas de miles de oyentes diseminados literalmente por el mundo entero, nuestras semanales aventuras radiales. Nos escribían desde toda España y Latinoamérica, pero también desde el norte del Africa, Norteamérica y hasta desde Japón!

Jaime: La primera vez que lo oí, mejor dicho leí, fue de un simpático oyente venezolano. De Barinas, Venezuela.

G.P.: ¿Se sintieron incómodos o por el contrario les gustó el apodo?

Alfonso: Jamás nos incomodó el apodo. Todo lo contrario! nos inspiró a ponerle más dinamismo y más aventura a nuestra cita semanal con los oyentes.

Jaime: Que lástima no habernos puesto esos vistosos trajes para una foto…

G.P.: ¿Quién de los dos tenía más seguidores?

Alfonso: Teníamos diferentes grupos de seguidores, de diversas edades y de ambos géneros casi en la misma cantidad. Estaba el enorme grupo de aquellos oyentes que nos veían a los dos como una sola entidad. Estaba el grupo (principalmente de jovencitas) verdaderamente interesado en Jaime y un grupo de muchachos muy interesado en mi por diversas razones. Con Jaime viajamos literalmente por el mundo entero, y en esos viajes siempre tuvimos contacto con los oyentes. Era claro que muchos preferían al uno o al otro, pero eso jamás formó problema alguno, ni para nosotros ni para nuestros admiradores o admiradoras. Eso si, las chicas casi siempre se enloquecían por Jaime. El recibió numerosas cartas con propuestas matrimoniales!

G.P.: ¿Recuerdan cómo se sintieron haciendo el último programa de Radio Enlace?

Alfonso: Lo recuerdo segundo a segundo. Fue un momento muy amargo porque la forma como tuvimos que suspender el programa fue muy abrupta. Lo mismo fue con el Europarade. Lo recuerdo como algo muy traumático.

Jaime: Para mí también. Para los oyentes fue un tanto de lo mismo. Eso lo pudimos comprobar cuando nos inundaron con cartas, correos electrónicos y mensajes que dejaban en el libro de visitas de la página web de la emisora. Algunos comentarios estaban cargados de furia. Otros exigían a la dirección que recapacitaran la medida. Fue demasiado tarde, el daño ya estaba hecho.

Al prejubilarse Alfonso en el 2009, continúe presentando el Europarade. Pero no por mucho tiempo, pues se avecinaban los nubarrones negros de una drástica reorganización en Radio Nederland.

En el año 2010, el intenso trabajo de montajes de audio (radionovelas, promos, etc.) me causó el síndrome de SRM, que casi me paraliza del dolor el brazo derecho y luego casi lo mismo con el brazo izquierdo, ya que había seguido utilizando ese brazo. Una situación verdaderamente angustiosa, que me obligó a suspender de inmediato mis labores de director artístico. Mi nuevo trabajo en los departamentos de Distribución de Programas y Media- Partner significó mi ausencia del micrófono. Seguí trabajando para RN hasta fines de octubre del 2012. Hice toda una carrera que acabó para mí justo a tiempo.

“Nuestros inconvenientes de pareja han sido tan pocos hasta ahora, que jamás han logrado afectar nuestro trabajo profesional. Siempre nos hemos compenetrado profesionalmente y nos inspiramos mutuamente en nuestra labores de radio, tv y proyectos audiovisuales.”

Alfonso Montealegre y Jaime Báguena


G.P.: ¿Una anécdota en especial qué los haya marcado durante su permanencia de hacer radio juntos?

Jaime: Tengo numerosas anécdotas, no tanto para contar… pero sí para dejar escuchar. Con el transcurrir de los años fui guardando toda clase de errores y gazapos (míos y de otros colegas). Durante mi época como realizador técnico en RNW siempre me resultó fácil copiar o cortar los trozos de cinta, guardarlos y luego utilizarlos para ser emitidos durante los programas especiales de “bloopers” o gazapos para gran regocijo de los oyentes. Recuerdo muy bien los ataques de risa que nos daba en el estudio cuando nos tocaba leer o narrar algo de forma muy seria o solemne. A diferencia de las emisiones en vivo, durante las grabaciones todo es muy seguro y fácil de remediar; por ejemplo: en ese caso es cuestión de parar la grabación y hacer algo para romper el círculo vicioso. Haces una pausa, o te levantas y vas a buscar un café. En fin algo que te distraiga la mente y listo. Pero si eso te sucede durante una emisión en vivo… el tener que contener la risa y saber que no puedes fingir, es horrible ¡te quieres morir!

Recuerdo mi primera metedura de pata. Tendría 18 años cuando estaba en el control técnico de Radio España. Sucedió al final de una emisión en vivo que se realizaba al mediodía; era el momento de realizar una desconexión en cadena y emitir un programa pregrabado. En la emisora siempre teníamos por costumbre escuchar la emisión tal cual salía de la onda media, es decir que la monitoreábamos constantemente a través de un receptor sintonizado en nuestra frecuencia; eso lo hacíamos porque así teníamos más afinidad en el momento de mezclar música y palabra (la modulación en AM es muy distinta a la FM). En fin, en el momento en que comienzo a reproducir la cinta, me dispongo a llamar a Telefónica para avisarles que la conexión en cadena había terminado (recuerdo que era un viejo teléfono negro, de magneto, con manivela). En ese preciso instante escucho ruido, a través del altavoz del control: no había portadora, no había señal. Lo que percibía a lo lejos era una señal muy débil de una emisora emitiendo música árabe. En ese momento pensé ¡claro, el emisor dejó de funcionar… y ahí estaba otra vez la potente emisora argelina que operaba en la misma frecuencia que nosotros! Así que actuando de forma muy segura, paré la cinta y puse a funcionar el cassette con la señal de intervalo de la emisora (carillón). Recuerdo que en ese instante me quedé solo en el estudio. A los pocos minutos se acercó el jefe de emisiones para decirme “¡ah vaya, se cortó el emisor!” Y se fue. Pasado otro minuto me dispuse a llamar al centro emisor, que estaba ubicado en las afueras de Barcelona. Me responde el ingeniero a quien le pregunto que por cuánto tiempo duraba la avería, a lo que me contesta “nooo, si yo estoy escuchando todo el rato las campanitas…” En ese momento sentí como si hubiera recibido un mazazo en la cabeza, no entendía nada. Hasta que de repente… veo que el dial estaba al otro extremo. Yo, sin querer, había rozado el botón del dial…

Alfonso: La última anécdota, de mediados del 2011. Un sobrino mío me escribió un e-mail que decía… “Hola tío, estoy en el confín del mundo, en Puerto Asís, Putumayo, en el sur de Colombia, asistiendo a un encuentro de cooperación en regiones de frontera. Salí a tomarme una cerveza y encontré un “oasis de diversión en medio de la selva”! Un cinebar, que nada tiene que envidiar a los que hay en las grandes ciudades. Pero la verdadera sorpresa vino cuando me puse a hablar con el dueño. Él es un realizador audiovisual y comenzamos a charlar de su trabajo y sus cosas, y me dijo que uno de los personajes que más lo habían inspirado era un tal Alfonso Montealegre, con su programa Europarade… ¿Le conoces, me preguntó? ¡Qué orgulloso me siento! Nos pusimos a buscar en Google y Youtube ¡y qué cantidad de cosas que hemos encontrado! No sé quién está más exaltado, si yo por ser tu sobrino o él por conocerme. Ahora me quiere presentar a todos sus amigos y compañeros.”

Tanto Jaime como yo podríamos llenar horas de relatos con anécdotas muy lindas las unas, muy jocosas las otras. Todas ellas directamente relacionadas con RNW. La colección de grabaciones anecdóticas de Jaime es una verdadera joya.

G.P.: ¿Qué fue Radio Nederland para cada uno?

Alfonso: Para mí, Radio Nederland fue toda una Universidad. El lugar donde aprendí gran parte de lo que se. Fue además el sitio ideal para dar rienda suelta a mi creatividad e imaginación. Una empresa como pocas. Un lugar de libertad plena, lleno de inspiración. Trabajé paralelamente 18 años en la DW-tv y Transtel en Alemania, donde tuve grandes oportunidades y donde pude demostrar mis talentos ampliamente en el campo de la televisión (presentación y dirección) al igual que en doblaje y sincronización, pero Radio Nederland sigue siendo el lugar ideal. He sido muy afortunado de haber formado parte de la gran familia de Radio Nederland.

Jaime: Para mí fue un tanto de lo mismo. Lo más lindo es comprobar cuando tus sueños se hacen realidad.

La fama es efímera y la modestia jamás sobra. Me siento muy agradecido y satisfecho de haber vivido los Años de Oro en Radio Nederland Wereldomroep y de haber recibido por parte de los oyentes tanta admiración, aprecio y reconocimiento a la labor realizada. Para mí la clave del éxito en la radio, que yo afortunadamente he podido gozar, ha sido no sólo la plena y honrada entrega a esta profesión, sino también seguir siendo uno mismo, a pesar de la fama que como ya dije siempre resulta ser efímera.

Alfonso: Estoy plenamente de acuerdo con Jaime. Quisiera, para terminar, manifestar que lo más lindo que ha dejado para mí RNW, además de innumerables e imborrables recuerdos, es el hecho de que nos ha unido a Jaime y a mí, tanto profesional como personalmente.

Jaime Báguena y Alfonso Montealegre.




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