• German Posada

Una mirada hacia México

Updated: Mar 22

EDGARDO BUSCAGLIA FOTO CORTESIA: CAMBIO DIGITAL


Por German Posada



Recientemente fue capturado en la ciudad de Mazatlán, en el Estado de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, considerado hasta ese momento como el narcotraficante más buscado del mundo.


Hace algún tiempo y a través de una llamada telefónica desde la ciudad de Kabul en Afganistán, Edgardo Buscaglia, un catedrático, economista y experto en temas de crimen organizado, me concedió una entrevista sobre el tema en mención y en la cual mencionó al desaparecido narcotraficante Pablo Escobar con el cual algunos medios comparan al “El Chapo” Guzmán.

Dadas las circunstancias actúales que se viven en México bajo el mandato presidencial de Enrique Peña Nieto, les comparto parte de esta entrevista que aún guarda vigencia y que describe aspectos claves en el desarrollo del crimen organizado y sus vinculos estrechos con politica y corrupción en este país, sirviendo además como punto de reflexión para preguntarse sin con la captura de Guzmán, jefe del poderoso cartel de Sinaloa, esta organización criminal pudiera desaparecer o todo lo contrario, continuar su existencia y poderío bajo el mandato de un nuevo sucesor.

La entrevista completa se transmitió  para Radio Latina en la ciudad de Montreal.



Por Germán Posada



G.P.: ¿Cómo logró tener tanto poder el narcotráfico en México?

E.B.: En México como desde hace muchas décadas la delincuencia organizada ha venido creciendo pero entre las décadas del 60,70 y 80, el estado Mexicano era controlado por un partido único que manejaba la delincuencia la cual organizaba y gestionaba, obviamente cobraba a esta delincuencia por el derecho a traficar personas, droga, contrabando, etc y el estado controlaba estos grupos y les asignaba territorios. Cuando México comenzó a caminar hacia un sistema político más abierto, comenzaron a existir elecciones y competencia entre partidos políticos. Los mexicanos desde el punto de vista político caminaron en el buen sentido pero sin instituciones adecuadas. Entonces los políticos comenzaron a competir entre ellos a través de dinero que a veces les entraba desde fuentes limpias y a veces desde fuentes sucias y no había ninguna institución que controlase las fuentes licitas o ilícitas de las campañas electorales. La delincuencia organizada ya de vieja data paso de ser gestionada por el Estado, con un partido único que los saca de los tres decenios antes mencionados a hacer lo que es ahora que es la delincuencia organizada, la que captura a los diferentes pedacitos del Estado Mexicano que están fragmentados como un rompecabezas. Imagínense el Estado Mexicano como un rompecabezas de cien o ciento cincuenta pedazos y cada pedacito perteneciendo a un grupo criminal diferente. El Estado Mexicano está paralizado. Un grupo criminal captura políticos de un Estado, otro grupo criminal captura políticos de otro y de esta manera se transforma en un rompecabezas criminal donde el Estado se paraliza. El Presidente con la mejor de las intenciones puede llegar a generar órdenes o instrucciones desde Los Pinos, pero no se las obedece nadie porque el Estado está dividido, fragmentado. Cada policía le pertenece a un grupo criminal diferente. Cada fiscalía de los Estados le pertenece a un grupo criminal diferente y entre esos grupos criminales asesinan a los políticos contrarios, asesinan a los fiscales que trabajan para el otro bando y en este campo de batalla caen políticos, fiscales, policías, porque todos ellos trabajan para diferentes grupos criminales.


G.P.: ¿En términos generales, legalizar las drogas reduciría en gran parte el negocio del narcotráfico?

E.B.: El tema es el siguiente. La delincuencia organizada mexicana esta diversificada en 22 tipos de delitos o sea que el 60% de los ingresos anuales de los grupos criminales mexicanos en promedio le vienen de delitos no ligados a drogas como tráfico de seres humanos, tráfico de migrantes, extorsión, contrabando, piratería, fraude electrónico y todos esos delitos que no tienen nada que ver con drogas, continúan avanzando. Yo siempre les digo a los mexicanos que por más que un consumidor de la noche a la mañana no consumiese drogas en Estados Unidos y en Europa, y el consumo se desmoronase a cero de todas las drogas, imagínate un mundo en fantasía, aun así, los mexicanos tendrían a las empresas criminales de ellos desafiando al Estado, matando a gente y continuando su avance porque se dedican a 22 tipos de delitos muy redituales además de drogas. Entonces, el tráfico de drogas está disminuyendo en términos de importancia relativa en comparación a los demás delitos. Los grupos de narcotraficantes mexicanos están presentes en 49 países del mundo en donde se les ha identificado a través de agencias de inteligencia financiera o casos pendientes en el sistema judicial. Por más que a estos grupos criminales se les legalicen las drogas en California, por más que el precio les baje a cero van a continuar cometiendo delitos, si se suman los ingresos que les vienen a estos grupos anualmente por contrabando y piratería eso es mayor a lo que ellos sacan en droga. Esta realidad hay que explicárselo a la gente. Se pueden legalizar todas las drogas, cosa que nunca sucederá porque ningún país del mundo lo ha hecho ni lo hará y la delincuencia organizada continuará diversificada en muchos tipos de delitos. La delincuencia organizada hay que combatirla de raíz. Todo tipo de acto ilícito ligado a una organización de tres o más personas tiene que combatirse a nivel patrimonial. Lo primero que hace la delincuencia organizada en Canadá es infiltrar las campañas políticas a nivel local, lo primero que hace la delincuencia organizada en Rusia, es lo mismo. Se ha estudiado en 107 países el comportamiento de los grupos criminales y el de los mexicanos no es diferente al de cualquier otro grupo criminal ruso, ucraniano, nigeriano o canadiense. A estos grupos hay que combatirlos patrimonialmente, hay que darles oportunidades a estos chicos que vienen de zonas marginales, de zonas urbanas de alto riesgo. Que tengan oportunidades de vida para que no caigan en las garras de miles de grupos criminales, hay que combatir la corrupción política como lo hace Canadá, Estados Unidos y de alguna manera eso le disminuye la base operativa a los grupos criminales y se van hacia otros lados.


G.P.: ¿El Senado de los Estados Unidos ha buscado medidas efectivas que regulen la venta de armas ilegales al crimen organizado en México?

E.B.: En EE.UU hay una complicación muy importante ya que hay un articulado constitucional que permite la tenencia de armas y por lo tanto la Suprema Corte tiene que darle una interpretación más restringida a ese artículo para que se pueda controlar la venta y compra de armas. Tiene que haber un proceso político y legal que todavía no ha culminado en los Estados Unidos. La mayoría de las armas que entra a México de Estados Unidos entra a través del mercado informal, de segunda mano. No es verdad que los grupos criminales mexicanos compran sus armas largas, lanza granadas, morteros y misiles, en armerías de Texas, eso un disparate. Estas fuerzas de seguridad y los grupos criminales mexicanos como los de “Sinaloa”, “Los Zetas2, “M-18” están comprando las armas largas y las más poderosas del Ejército Guatemalteco que está íntimamente infiltrado por “Los Zetas” y son ellos que a través de las armerías oficiales de Guatemala les venden las armas más poderosas a estos criminales. Esta clase de armamento no se consigue en una armería formal y los grupos criminales mexicanos están enfrentando al ejército mexicano de igual, con misiles, lanza granadas, morteros y estas armas no se consiguen en las armerías de los Estados Unidos. Ahora, las armas livianas como pistolas, que si se compran en los Estados Unidos, la mayoría se adquieren en los mercados informales de segunda mano, no en las armerías formales. No es verdad que el 90% de las armas que utiliza la delincuencia criminal organizada mexicana entra de EE.UU, mucha entra de Asia y de China que penetra a través de la delincuencia organizada de estos países con la delincuencia mexicana. Por ejemplo, en los puertos mexicanos. Como en el “Lázaro Cárdenas” en Colima, en donde han sido las autoridades compradas y penetradas a través del Ejercito Guatemalteco que le vende a través de armerías estas armas a los carteles de la mafia mexicana. Hay que tener un poco de cuidado, los norteamericanos tienen mucho que hacer todavía para restringir la compra venta de armas y regularla mucho mejor de lo que han hecho hasta ahora, y para eso se necesita una decisión de la Suprema Corte Norteamericana, que sea mucho más restrictiva en cuanto a la capacidad adquisitiva de sus ciudadanos, para comprar y vender armas.


G.P.: ¿Cómo sanear el 62% de la policía en México que está controlada por el narcotráfico? Según estadísticas del periódico “La Jornada”.

E.B.: “La Jornada” tiene razón. Estas son estadísticas muy ciertas. Lo que hay que establecer es un sistema de limpieza de la policía en donde Colombia por ejemplo lo ha hecho en la década del 80-90 con el General Serrano. Un sistema que vaya de arriba hacia abajo. La policía mexicana no está en una burbuja aislada de la sociedad y del sistema político. Esta policía es corrupta porque los políticos que son sus jefes son corruptos. Entonces lo primero que tiene que hacer el Presidente Calderón es establecer una oficina anti-corrupción del más alto nivel y autónoma, pero no bajo el mando del poder ejecutivo, sino sujeta al poder legislativo a través de una comisión de todos los partidos, y para eso se necesita un pacto político entre los partidos, a partir de ahí se comienza a establecer unidades de investigación patrimonial con una policía nuevamente entrenada, con elementos nuevos. Existe en México gente en el sector público y privado que puede elaborar esta misión al estilo de una policía de finanzas Italiana pero que tiene que obedecerle a esta oficina anticorrupción, que se ha establecido en Colombia, que se está estableciendo en Afganistán, tiene que ser a-política, no puede estar bajo el dedo pulgar del presidente como está ahora, en donde realmente es un chiste. Es una ‘vacilada’ ver como la Secretaria de la Función Pública Mexicana no trabaja, no hace nada. A través de las unidades de investigación patrimonial, de la Guardia de Seguridad de la Oficina Anticorrupción, se comienza a trabajar con los fiscales electorales por ejemplo. De esta manera se llega a las campañas electorales de todos los partidos en donde van a encontrarse “peces grandes” y “peces pequeños”. Primero se va subiendo de los “peces pequeños” a los “peces gordos” y a estos últimos a veces se los agarran infraganti y se hace un ejemplo de ello. Con la Policía de finanzas, la Fiscalía Electoral Mexicana y una oficina anticorrupción trabajando bien, se genera un efecto de arriba hacia abajo muy importante para que los policías sepan que la fiesta se termino. También hay que establecer sistemas de control en la policía; un sistema de reclutamiento centralizado está muy bien, para que no tengamos policías ganando 50 dólares y a otros 10.000. En México hay policías que no saben ni leer ni escribir, y algo importante es que no estén establecidos bajo un mando único como la Policía Federal Mexicana que está tratando de establecerse bajo una ley enormemente dañina. Se centraliza la corrupción en manos de dos o tres personas que rodean actualmente al Secretario de Seguridad Publica Federal. Al centralizarse la corrupción lo único que se hace es generar no solamente corrupción sino que se le da poder político, se transforma en un monopolio del poder corrupto y eso hay que evitarlo.


G.P.: Los decomisos en México parece ser que no son efectivos. ¿Qué pasa con esto?

E.B.: Es un problema grave por la siguiente razón: los mexicanos tienen mucho dinero para poder implementar reformas muy sofisticadas y tienen muy buena gente entrenada en todos los países del mundo. No es un problema de dinero y de falta de recursos humanos, es un problema de que existe un pacto de impunidad político en el sistema. Por ejemplo, algunas de las empresas que en Tijuana están catalogadas por la oficina de control de activos extranjeros del Departamento del Tesoro Norteamericano, están catalogadas en una lista “negra” de empresas legales que tienen sospechas de estar vinculadas a diferentes carteles. Estas empresas les proveen a los diferentes partidos políticos campañas y pre-campañas políticas y al mismo tiempo les proveen sistemas de distribución, de transporte y de producción a los grupos criminales para almacenar seres humanos en un galpón, para distribuir armas, personas con camiones, etc. Con la infraestructura de empresas legales estas empresas se protegen para que los políticos y los fiscales no los agarren a través de financiar campañas y precampañas políticas. El Presidente sabe muy bien que si comienza a confiscarles los activos a las empresas que están financiándole los sistemas de producción al “Cartel de Sinaloa” se va a encontrar con campañas políticas de sus aliados o de sus adversarios y eso no lo puede hacer el presidente porque es muy débil. Un Presidente con estas características no puede generar un pacto político fuerte, por lo tanto no se están decomisando, no se están confiscando activos de una manera seria como ha ocurrido en Italia, en Colombia y en otros países. No quiere decir que la corrupción desaparece, quiere decir que se controla lo más obsceno y lo más obsceno hoy en México no se controla y por lo tanto para la delincuencia organizada es un paraíso patrimonial.


G.P.: ¿Qué papel ha desempeñado la clase alta de México frente a esta problemática?

E.B.: Lamentablemente en México como no han existido instituciones para regular al sector privado hay muchas empresas muy poderosas que son una extensión de la delincuencia organizada. Básicamente esta delincuencia lava dinero en estas empresas y lo utiliza para sus fines. Estas empresas están generando miembros del delito, gente muy elegante que aparece en las revistas, sonrientes, con automóviles carísimos, con departamentos muy lujosos en Miami, en Paris, etc. Esta gente lamentablemente ha sido en parte cómplice activa y pasiva del crecimiento de esta delincuencia organizada. Las élites empresariales tarde o temprano comienzan a ser devoradas por este monstruo que es generado cuando un grupo criminal contrario al grupo criminal que los apoya comienza a secuestrarlos y asesinarlos. Esto sucedió en Colombia, la elite del más “rancio” poder invitaba a Pablo Escobar a sus clubes más exclusivos, sonreían, se sacaban fotos para las revistas y lo apoyaban. Después, cuando ese mismo cáncer comenzó a devorárselos a ellos, estos pasaron de ser parte del problema a ser parte de la solución también. La élite mexicana todavía no ha llegado a ese umbral del dolor, pero ese umbral llegará con sangre y dolor, y cuando esto suceda van a comenzar a empujar para que se tomen las medidas más duras que yo he venido proponiendo desde hace años en México y en el exterior.


G.P.: En Colombia se combatió en su momento a Pablo Escobar, pero en México se combaten siete familias al mismo tiempo.¿ Qué hacer entonces?

E.B.: Es muy difícil. La delincuencia criminal organizada en México tiene raíces muy diferentes a la colombiana pero las manifestaciones de violencia son muy similares. La delincuencia organizada en México tiene un aspecto que la hace peor a la colombiana. Esta mucho más diversificada en muchos tipos de delitos. La colombiana se focalizaba más que nada en drogas, hacia un poco un tráfico de armas y de seres humanos, pero especialmente eran drogas. La delincuencia en México esta diversificada geográficamente en 49 países del mundo por eso es más difícil combatirla. Se necesita una estrategia mucho más sofisticada que la colombiana para combatirla. Se necesita una cooperación internacional. Lamentablemente México cuenta con la colaboración de los Estados Unidos que es más impuesta que otra cosa. No hay una clara colaboración con países de la región ni de Europa. La colaboración internacional no se basa en abrazos de parte del Presidente Mexicano a diferentes presidentes, no se basa en discursos que se den en palacios muy bonitos, se basa en la colaboración de campo mucho más intensa de la que México ha venido mostrando hasta ahora. En la actualidad es común encontrar grupos criminales mexicanos en el Oeste de África llevando drogas hacia el norte de Europa a través de alianzas estratégicas con grupos criminales locales. Si los grupos criminales mexicanos están cometiendo actos de terrorismo como tirando granadas a la población civil, poniendo coches-bombas en las calles, yo diría a gobiernos como el de Canadá, que esos grupos criminales sean incluidos en las listas de grupos terroristas de las Naciones Unidas, del Departamento del Estado Americano y de La Unión Europea. Una vez incluidos en esta lista la cooperación internacional será más fluida y potente, ya que no se trata solamente de criminales sofisticados sino de terroristas. Así Al-Qaeda estaría en la misma lista con el Cartel de Sinaloa y Los Zetas.


G.P.: ¿Desde su experiencia qué medidas sugiere para que esta situación en México mejore?

E.B.: México ha ratificado a través de su Senado junto con más de 120 países, la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada que se llama La Convención de Palermo. Esta es una buena noticia desde el punto de vista legal y plantea cuatro medidas. La primera, es una reforma judicial en serio en un Estado de Derecho de acuerdo a las normas fundamentales de respeto a los DD.HH Internacionales. Jueces y Tribunales de jueces que están emitiendo su sentencia abiertamente y de cara al pueblo en juicios orales y audiencias públicas. Fiscalías que sean autónomas, que no estén bajo el dedo pulgar del Presidente para que no se conviertan en fiscalías políticas. La segunda, es una verdadera lucha contra la corrupción política al más alto nivel. No los intendentes municipales, sino senadores, congresistas, funcionarios de la Casa presidencial. La tercera, es realmente desmantelar los activos de la delincuencia organizada en las empresas legales en el 78% de la economía formal mexicana y la cuarta, es un programa social, de prevención que abarque a los Ministerios de Salud, del Trabajo, de Desarrollo Social, de Educación, trabajando conjuntamente para atacar los factores de riesgo que hacen que jovencitos y jovencitas de ocho a doce años se deslicen como hormigas a grupos criminales. Son factores de riesgo social que tienen que ser abordados como riesgo social de delincuencia juvenil. No hay que esperar una generación ni ocho años como dice el Pentágono norteamericano para ver cambios, si se aplican las cuatro medidas responsablemente. En un periodo entre nueve y dieciocho meses comienza a disminuir la delincuencia organizada sistemáticamente. Se requiere que los políticos colectivamente decidan no ser corruptos.

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