“S.O.” Y el sueño canadiense

Updated: Mar 16



Por: Germán Posada



Ejercer una profesión inclusive con varios años de experiencia en ella, resulta ser para los inmigrantes una de las condiciones más complicadas en su proceso de adaptación en un país como Canadá y específicamente en su Provincia francófona llamada Quebec. Entrar a participar dentro de su mercado laboral sumamente competitivo resulta la gran parte del tiempo, frustrante, tedioso y muy angustiante. No resulta sorprendente encontrarse con profesionales en infinidad de áreas y venidos de todos los rincones del mundo que después de un largo tiempo terminan por resignarse aceptando empleos de otro nivel muy distinto porque les resultó imposible ejercer su profesión. A esta situación se añade el factor clima y sobre todo el invierno el cual se necesita tiempo para aprender a sobrellevarlo. Obviamente cada una es una historia distinta y algunos logran realizar “el sueño canadiense”.

“S.O.” es el seudónimo que eligió mi invitada para compartirnos su experiencia migratoria en Canadá (Quebéc).

Nota: Por solicitud expresa de la persona invitada su nombre y fotografía no fueron publicados.

G.P.: ¿De donde es? S.O.: Yo soy originaria de un pequeñito pueblo de Camerún llamado Ngaoundéré. Se encuentra en el norte del país en la meseta Adamawa. Allá vivimos con los fulani (también llamados peul), el pueblo nómada más grande del mundo, cuyo origen es desconocido. Ellos estuvieron entre los primeros grupos africanos que abrazaron el islam.

G.P.: ¿Cuáles son sus estudios? S.O.: En Camerún hice la primaria hasta el principio del colegio. Seguí el resto del colegio en la ciudad de Paris (Francia). Pasé de un mundo protegido, un pequeño pueblo a una gran ciudad fría. Digo fría porque no conocía lo que eran el invierno, los guantes, los pantis, los pantalones de invierno, los grandes edificios, el metro, el frio ambiente reflejándose en el comportamiento de la gente. En cuanto a la carrera universitaria, la complete en el Líbano, país de origen de mis padres. Obtuve una “Maitrise en Environnement et Aménagement du Territoire” (Maestría en Medio Ambiente y Ordenación del Territorio). En ese tiempo, el gobierno nos consideraba como geógrafos.

G.P.: ¿Cuál fue su experiencia profesional en el Libano? S.O.: Por acabar la carrera en el Líbano, me tocó buscar trabajo allá primero. Entré a hacer prácticas y pequeños proyectos pero decidí irme para España. ¿Por qué España? Pues porque sencillamente, no quería hacer como la mayoría de los libaneses esforzándome a presentar mi candidaturas por Francia y acabar sin resultados. Don quijote me abría sus brazos con una gran sonrisa proponiendo becas.

G.P.: ¿Y cómo resultó su estadía en España? S.O.: Fui a encontrarme con Don Quijote para hacer un master en “Gestión de las áreas naturales protegidas” en Madrid. Tardé lo que duró la beca; o sea un año y medio. Decidí volver al Líbano y darme una segunda oportunidad. Como no funcionaron las cosas laborales en el país paterno, volví a España. Esa vez, por el país catalán. Mi carrera siguió el camino del ecoturismo. Llegué al nivel del D.E.A (diploma de estudios avanzados). Preparando mi tesis doctoral sobre el Camerún, me llegó la aceptación de mi dosier de emigración canadiense.

G.P.: ¿Cuántos idiomas habla? S.O.: Mi idioma materno es el francés. El dialecto libanes lo escuchaba en casa y en la pequeña comunidad libanesa. De vez en cuando, un voluntario entre los padres, nos enseñaba los básicos del árabe. El idioma de Shakespeare se me acercó en el programa del colegio francés. También podíamos escoger entre el portugués, español e italiano. Logré alcanzar el nivel B2 en el centro cultural español del Líbano. Lo perfeccioné sumergiéndome en mis estudios madrileños. Hoy en día, después de haber tenido amigos iranís en Montreal, me puse a aprender el farsi. Intenté aprender el chino en Montreal pero me salió difícil la pronunciación.

G.P.: ¿Que la hizo venir a Montreal? S.O.: Un día, mi hermano quien estudiaba en Inglaterra, vino y me propuso: “Que te parece emigrar para Canadá?”. Ni tenía idea de lo que era la vida en Norte América tampoco en Canadá. Escogimos a la provincia de Quebec por ser francófonos. Llegué a Montreal antes de mi hermano y me fui después de él.

G.P.: ¿Por cuánto tiempo vivió en Montreal? S.O.: Viví 6 años en Montreal y 1 año en Chicoutimi (Lac Saint Jean).

G.P.: ¿Cuáles fueron sus actividades en esta ciudad? S.O.: La mayoría de mi estancia se dedicó a buscar un trabajo. Fué una labor realmente hercúlea. Por la situación financiera precaria no podía hacer mucho. Por eso aprovechaba al tope los grandes espacios verdes como el parque de Mont Royal y otros para hacer deporte al aire libre.

G.P.: ¿Logró adaptarse al sistema de vida en Montreal? S.O.: Sigo preguntándome cual es el sistema de vida en Montreal. ¿Quebecquense o canadiense? ¿Capitalista o socialista? ¿Individualista o familiar?

G.P.: ¿Pudo trabajar profesionalmente? S.O.: Llegué a Montreal en el 2008 y trabajé de forma puntual en lo mío después de haber integrado el programa de Katimavik en 2010 y trabajé por espacio de 4 meses.

G.P.: ¿Qué fue lo que más le gustó de esta ciudad? S.O.: Los espacios verdes en pleno de la ciudad, la libertad de caminar sin temor, el carácter cosmopolita de la ciudad aunque le faltaba el toque “quebeco”. Y sobre todo la educación abierta a todo el mundo. Que tengas 60 años o más uno puede empezar de nuevo y escoger lo que quiere estudiar.

G.P.: ¿Y lo qué no le gustó? S.O.: Los inviernos interminables. Hasta la gente nacida allá me contaron que nadie se acostumbra al invierno en plena urbanización. La falta de espontaneidad entre las personas. Todo tenía que ir planificado en una agenda. Y sobre todo el engaño administrativo durante el trámite de emigración hasta al final de mi estancia.

G.P.: ¿Cómo califica a Montreal y Canadá en general en su política del medio ambiente? S.O.: Montreal o Canadá tienen mucho retraso en tema de medio ambiente comparado a Europa. Pero como dijo un profesor mío, una vez que Quebec se entera de un proceso ambientalista, se engancha y corre a la velocidad de un tren.

G.P.: ¿En donde vive actualmente? S.O.: Hoy en día, vivo una temporada de “transición” en Beirut dando “una vuelta forzada”. Por cosas de la vida, hay que aceptar las cosas como vienen y transformarlas en un trampolín para el futuro.

G.P.: ¿Por qué decidió dejar a Montreal? S.O.: Yo no decidí dejar a Montreal. Como me lo dijo un día una agente de búsqueda de trabajo, “Montreal le está dando señal de rechazo, señora. El injerto no es compatible”. Di al máximo lo que podía dar y decidí que no había que forzar más el destino. Iban acabándose mi contrato de alquiler, mis estudios en “D.E.S.S en écoconseil” y en la ciudad de Chicoutimi tampoco no me ayudaron en cuanto a abrir las puertas laborales. Era señal del despegue para otras tierras.

G.P.: ¿Canadá es un capítulo cerrado en su vida o volvería de nuevo? S.O.: No sabré decir lo que me reserva el destino. “Un jour à la fois” (un día a la vez) es mi lema por el día de hoy.

#Todos

Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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