Nuevos retos para sobrevivir después de la pandemia



Por Fernando Escobar Giraldo



Fernando Escobar Giraldo. Foto Lucia Sujo.



Tomando como base los análisis de expertos serios, y lo que vemos a diario personalmente, o en televisión, o a través de las redes sociales, estoy sacando estas 10 conclusiones que nos pueden llevar a determinar hacia dónde dirigir los esfuerzos en un futuro inmediato o a mediano plazo. Esto es válido para cualquier tipo de empresa o individuo. No es tan profundo como quisiera, debido a las limitaciones de espacio.

La pandemia no termina, y aun persisten pronósticos alarmantes o poco halagadores en cuanto a la detención definitiva o parcial del virus, que será a mediano o largo plazo. Los casos de mayor afectación son los de personas que, por culpa de este mal, han perdido a seres queridos. Ese es un daño irreparable. Y luego, el enorme impacto económico para todos, de una u otra manera. Estas son algunas de esas conclusiones:

Los chinos están ganando la partida. No me detendré en este análisis que otros han hecho con mucho juicio y demuestran con hechos. Pero, algo que la prensa no ha publicado, es que, desde mediados de marzo, a través de aerolíneas de carga, millones de máscaras o tapabocas llegan diariamente de China al aeropuerto internacional de Miami. Para dar ejemplo, una sola de estas empresas recibe un promedio de 10.000 cajas diarias con más de 500 unidades cada una. Esto lo he comprobado. Es decir, que mientras existe la preocupación por la invasión financiera china, ellos, los chinos, nos siguen haciendo goles y de que manera. Esta es tan solo una pequeñísima muestra.


De hecho, muchas empresas farmacéuticas en el mundo, se están lucrando con millones y millones de dólares que están recibiendo de los gobiernos y fundaciones para adelantar investigaciones sobre una posible vacuna o maneras de combatir el virus. Cuando comience la venta de alguno de estos productos, otros millones de dólares irán a parar a manos de fabricantes y distribuidores. Sin embargo, eso será temporal, por razones obvias.


Como será temporal los ingresos extras para las empresas proveedoras de cuidado de salud que, aun siendo redentoras y sus empleados aclamados como héroes, que lo son, están obteniendo ganancias extras provenientes de aseguradoras, gobierno y empresa privada. No crean que los hospitales o clínicas están trabajando gratis.


Acabo de leer un estudio hecho en Colombia, y publicado en un diario de circulación nacional, en el cual se asegura que el 60% de los restaurantes en ese país, posiblemente tendrán que cerrar sus puertas para siempre. Las conclusiones del estudio son serias, claras, con poco margen de error, pero aterradoras. Y apenas se está hablando de una sola línea empresarial y de un solo país. Las cifras no deben estar lejanas en otras naciones. En México, la Cámara nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), dijo: “Tenemos una reducción de 90% en ventas y 30% de los establecimientos están cerrados. En tres meses estarán quebrados”.


El problema es de mayor envergadura para el negocio del turismo en general, cuya recuperación podría tardar más tiempo. Y eso que no nos detenemos a analizar otras industrias como las de transporte, construcción, seguros, automovilística en fin.


El 14 de Mayo del 2020 se informó que la cifra de desempleo en Estados Unidos, producto de la pandemia, ascendió a 36 millones y medio de personas. El propio gobierno federal asegura que al menos un 42% de dichos empleos jamás serán restaurados. Es decir, que, sumado a los desempleados que ya había, hay alrededor de 15 millones de personas más sin trabajo. Y otros millones están experimentando recortes en horas de trabajo, recortes en jornadas de hasta una semana o más sin trabajo y sin salario por mes, en fin, hay muchas otras circunstancias.


De lo anterior se saca fácilmente como conclusión, que millones de hogares no tienen ni tendrán los recursos para alimentarse, pagar rentas o hipotecas, servicios, suplir otras necesidades básicas y, lo que es peor aún, cuidar de su salud al perder los seguros de salud que los protegían.


Las ayudas del gobierno de envío de cheques a más o menos una tercera parte de la población, el pago de beneficios de desempleo, la distribución de las llamadas estampillas de alimentos, y otras, no contribuyen ni en la más mínima parte a solucionar los problemas de quienes de la noche a la mañana pierden el 100% de sus ingresos. Además, ese enorme hoyo financiero para el estado, tendrá que ser cubierto tarde o temprano por quienes si tienen ingresos, a través de nuevos impuestos que, a la fuerza vendrán.


Sumado al desempleo, está la escasez de alimentos que comienza a reflejarse con el aumento en los precios de productos básicos de la canasta familiar. Estados Unidos, no es, en general, un país agrícola, sin embargo, cientos de miles de hectáreas de productos agrícolas se han perdido en los últimos dos meses. Simplemente porque no hay quien recoja las cosechas, porque las cadenas de distribución o abastecimiento están rotas, o porque el interés y cultura de los consumidores ha cambiado a una velocidad impresionante. Ha sido triste ver informes de televisión de granjeros que han tenido que destruir las cosechas ya recogidas y de otros que, al no poder pagar recolectores o simplemente no tenerlos, han preferido destruir y hasta quemar sus cosechas.


Un informe del New York Times, publicado el primero de Abril, indica que la cifra de ventas de armas de fuego se elevó en dos millones por encima de lo normal en el mes de Marzo en Estados Unidos. La lógica de esto radica en que la Constitución garantiza el porte legal de armas y en que la mentalidad de muchos es que “hay que prepararse para defendernos”, pues con el desempleo, la posible hambruna y la recesión, la delincuencia común ha comenzado a tener aumento y expertos indican que la curva ascendente continuará por meses, o quizás años.


Esto quiere decir que, al igual que la industria farmacéutica, y la de ciertos productos de limpieza como papel higiénico, jabones y demás, también los fabricantes y distribuidores de armas están sacando grandes frutos de esta pandemia. Eso también será durante cierto tiempo.


La tecnología ha jugado un papel extraordinario en esta época de crisis mundial. Las comunicaciones telefónicas y a través de internet , han tenido una multiplicación casi ilimitada. Los empleos y la educación a través de la red cibernética, se han convertido en una novedosa prueba que está acelerando la creación de nuevos programas sistemáticos, equipos, protocolos, en fin.

Lo anterior, y otros puntos que no alcanzo a mencionar, nos llevan a concluir que estos son algunos de los ganadores sobrevivientes de este inesperado desvelo de la humanidad. Tan solo menciono algunos:

La vigilancia, en todos los sentidos, para protegerse, pues es lógico y sensato pensar que más vale prevenir que tener que llegar a extremos de usar las balas para detener a delincuentes. Quienes inventen nuevos equipos, armas efectivas no letales, tecnología de vigilancia residencial, empresarial y comercial, definitivamente lucirán y se lucrarán de esta crisis.


La industria alimenticia ofrece nuevos retos para la creación o desarrollo de alimentos artificiales, cultivos efectivos con menos mano de obra y mayor rapidez en salir hacia los centros de abastecimiento, también importación de ciertos productos alimenticios y materias primas.


Al no existir oportunidades reales de empleo, la creatividad, el reinventarse, serán clave en la creación y desarrollo de nuevas empresas. Quienes se dediquen a generar software, equipos tecnológicos, planes de negocios, obtención de fuentes de financiamiento y demás, por el estilo, tienen a hora una oportunidad excelente ante un mercado gigante de personas buscando nuevas alternativas, creando sus propios negocios, partiendo de la nada, con limitadas inversiones o quizás con la apuesta de grandes capitales.


Las cadenas de distribución efectivas, con mayor dinámica e ingenio, también tienen su apogeo. Ya se ha creado el hábito para millones de personas, que quizás no lo tenían y no regresarán a sistemas habituales, de usar el teléfono o la internet para ordenar todo tipo de productos y servicios sin necesidad de desplazarse desde sus hogares.


Todas las empresas relacionadas con turismo tienen retos especiales para la recuperación y para mantenerse. Poco a poco la gente ha comenzado a dejar el miedo y con las previsiones de rigor, buscan salir de sus casas, así sea a lugares cercanos, donde sepan que se están tomando medidas de seguridad, que hay precios razonables y que permiten ambientes seguros pero con algo de esparcimiento y posibilidades para salir del letargo que genera un encierro de tantos días. No será fácil, pero la creatividad será factor esencial para volver a atraer a los turistas hacia aviones, barcos, trenes, hoteles, restaurantes, parques y demás.


Y, por último en este análisis, La educación a distancia. Ya existe, funciona relativamente bien, pero ahora el reto es mayor para quienes puedan ofrecer educación sin que los alumnos tengan que movilizarse hacia las aulas. Quizás no se vaya a extender mucho hacia la educación primaria o secundaria, pero si, hacia el campo superior universitario y cursos especializados.


Invito a quienes lean este artículo a pensar en estas nuevas alternativas y en otras, y a poner en juego toda su creatividad.


(Esta columna es de estricta responsabilidad del autor y no representa la opinión de este portal)

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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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