• German Posada

“No puede haber espacio de diálogo con grupos terroristas”: Carlos Echeverría

Updated: 2 days ago



Luego de la difusión de brutales y sanguinarios videos difundidos por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), (ISIS por sus siglas en inglés) los Estados Unidos decidieron liderar una lucha frontal en su contra apoyados por una coalición internacional que reúne países como Francia, Australia, Italia, Japón, España, Reino Unido, Canadá, Corea del Sur y algunos países árabes entre otros.

El catedrático, Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Educacón a Distancia (UNED), Analista en Terrorismo Yihadista Salafista y responsable de la sección Observatorio del Islam de la revista War Heat International nos comparte sus conocimientos y experiencia sobre un tema arcaico en sus orígenes y complicado y difícil en su análisis, como el mismo lo manifiesta.

“Nos encontramos con una situación incluso para quienes la analizamos desde hace años, extremadamente difícil de explicar a quien no está familiarizado con este tipo de complejidades y de contradicciones”. Carlos Echeverría Jesús.


Profesor Carlos Echeverría Jesús. Foto: Instituto de Seguridad y Cultura.



Por Germán Posada

G.P.: ¿Qué es el Estado Islámico (EI)?

C.E.: Es un grupo terrorista que ha adquirido una dimensión de poder desmesurada, nace en Irak en la década pasada en el contexto de la lucha contra los estadounidenses y contra el régimen de Bagdad su aliado. Es un grupo Yihadista en sus orígenes, en su ideología y en su activismo que ha perdurado en Irak hasta la actualidad valiéndose del campo de batalla que estalló en la República de Siria a raíz de las revueltas de Marzo de 2011 y degeneró una guerra civil atrayendo simpatizantes al régimen de Bashar Al Assad.

Constituido por grupos islamistas más o menos radicalizados, este grupo preexistente en Irak da el salto al campo de batalla sirio sin abandonar el iraquí. Impera la ideología Yihadista que supera y rechaza las fronteras nacionales en un escenario como es el de Irak y Siria poniendo de manifiesto como en ningún otro lugar del mundo su poder.


G.P.: ¿Qué es él Yihadismo?

C.E.: El término “Yihad” en árabe se refiere a algo que tiene dos afecciones. Una que es la pacífica en términos de esfuerzos dentro de la religión para mejorar como persona y como creyente y otra que es la combatiente, la que vulgarmente se traduce en occidente como la “Guerra Santa”. El “Yihad” es por tanto un esfuerzo basado en la interpretación de la religión musulmana y que puede tener una afección de combate y violencia que es la que utilizan los Yihadistas.

G.P.: Dentro de este conflicto se habla de establecer Califatos. ¿Qué es un Califato y cuál es su relación con el líder Abu Bakr al-Baghdadi?

C.E.: Califato proviene del Islam Sunni que es el Islam ortodoxo y es la referencia última al gobierno en la tierra de los creyentes en el Islam. El Califa es el líder supremo de la comunidad de los creyentes. En el Islam hubo varios Califas a partir del nacimiento de la religión musulmana y de su implementación a través del Profeta Mahoma ha habido varios califatos a lo largo de la historia en distintos escenarios del mundo.

En 1924 el último califato existente fue el del Imperio Otomano y fué abolido por Mustafa Kemal Atatürk. No olvidemos que por ejemplo los hermanos musulmanes nacieron como movimiento en Egipto en 1928 cuatro años después de esta abolición. Los islamistas han sentido una orfandad en términos de la ausencia de esa referencia última, de ese gobierno islámico en la tierra.

Por eso cuando ahora un líder terrorista como es Abu Bakr al-Baghdadi ha proclamado el califato, muchos lo analizan dentro del seno del Islam como una actitud arrogante y una barbaridad pero hay otros que lamentablemente lo han visto como un elemento dinamizador o como un banderín de enganche para subirse a él y recuperar ese prestigio y esa ausencia perdida. Algo muy importante es que no se puede perder de vista que aunque es una expresión política, el telón de fondo es religioso ya que el Islam y la política van de la mano.

G.P.: Los Estados Unidos cuentan con la colaboración de las fuerzas armadas más poderosas del mundo. ¿Esto podría garantizarles una victoria?

Bombardeo en territorio ocupado por EI. Foto EFE


C.E.: No es tan fácil porque aquí no estamos hablando de un conflicto en términos clásicos, de una guerra entre estados, ni siquiera de un enemigo bien definido y que por tanto puede combatirse en términos racionales. Estamos hablando de un grupo de unas siglas que se suma a otras que coexisten en distintos escenarios que son nacionales y en donde el esfuerzo bélico es complejo porque una cosa es que se esté bombardeando posiciones del estado islámico en el norte de Irak o incluso en territorio sirio pero otra cosa es que se pueda llevar la guerra hasta las últimas consecuencias.

El tema aquí es la existencia de un actor no estatal pero poderoso como lo es el Estado Islámico (EI) y otros grupos Yihadistas y para añadir, el tablero político diplomático que dificulta mucho las cosas y más en una región como es Oriente Medio.

Para que todo el mundo lo entienda bien, incluso cuando tratamos con un aliado nuestro como es la República de Turquía, siendo un estado miembro de la Alianza Atlántica, a la hora precisamente de dar esa repuesta militar contra el Estado Islámico, vemos cuán complejo es esto en términos político- diplomáticos en sus compromisos adquiridos.


G.P.: ¿En un conflicto de esta naturaleza puede considerarse un espacio para el diálogo?

C.E.: Jamás. No puede haber espacio de dialogo con estos grupos ante todo y sobre todo porque ellos mismos se declaran de partida enemigos del diálogo.

Aquí no estamos hablando de grupos terroristas como puede ser el caso del Movimiento de Resistencia Islámico Palestino (Hamas) que para la comunidad internacional incluida la Unión Europea, aún siendo un actor terrorista, en determinados momentos y circunstancias todos hemos visto cómo cuando menos se habla con él y no a través de terceros, es un grupo que tiene sus límites aun cuando es terrorista.

El Yihadismo Salafista precisamente por su maximalismo y por su arrogancia extrema al considerar que es depositario de la verdad última por esa lectura que hace radicalizada de la religión, no considera necesario, incluso lo considera pecaminoso el tratar siquiera con los apóstatas y con los infieles. Son enemigos del diálogo, de la negociación, solo admiten la victoria o el martirio, y ante un actor así, por mucho que algunos quieran esforzarse y crean en el diálogo y la negociación, se están creando falsas expectativas.



G.P.: La presencia de Irán como aliado de Estados Unidos en el conflicto aún es floja. ¿Podría esto ser una especie de “Talón de Aquiles” para un eventual triunfo contra el EI?

CE.: Aquí nos encontramos de nuevo con todas las contradicciones posibles de Oriente Medio y de la diplomacia y de la historia diplomática. Efectivamente un estado como el de La República Islámica de Irán con el que muchos de los actores ahora implicados en este esfuerzo militar con Estados Unidos a la cabeza contra el Estado Islámico, mantienen una tensión fuerte incluso desde hace décadas.

Irán puede aparecer como aliado pero no es precisamente un aliado sino un compañero por así llamarlo de “viaje circunstancial” en la medida en que ha emergido un enemigo que también lo es tanto de Teherán como de Washington y de otras capitales del mundo.

El telón de fondo también son la confusión y las dificultades añadidas que se han disparado en la región a raíz de las revueltas árabes, pero sobre todo, el punto crucial para analizar es el reforzamiento del Estado Islámico y su proclamación del califato en el complejo campo de batalla Sirio en donde muchas contradicciones han estallado y siguen estallando.

No podemos olvidar que el Estado Islámico es un enemigo más de Bashar Al Assad y quienes ahora se esfuerzan en combatir y en frenar el Estado Islámico, a la vez pretenden seguir apoyando a otros grupos también opositores al régimen de Bashar Al Assad con lo cual nos encontramos con una situación incluso para quienes la analizamos desde hace años, como extremadamente difícil de explicar a quien no está familiarizado con este tipo de complejidades y de contradicciones.

G.P.: Algunos expertos consideran que esta problemática se remonta desde la invasión de los Estados Unidos a Irak en el 2003. ¿Qué opina al respecto?

C.E.: La complejidad va incluso mucho más atrás, sería demasiado fácil situarla tan sólo desde hace diez años. Ideológicamente hemos visto su ubicación con el surgimiento de los hermanos musulmanes en Egipto en 1928, aunque en realidad el Islamismo Radical y el Yihadismo Salafista existen en el Islam desde incluso siglos atrás.

Foto: REUTERS


Para entender lo que es el concierto de las naciones y las relaciones internacionales entre estados nos podemos circunscribir si queremos al siglo XX que nos tocó. En ese sentido aquí lo que se oculta es la emergencia de ese movimiento e ideología que ha tenido una vida ante todo y sobre todo en el seno del mundo árabe musulmán y que ha pasado en buena medida desapercibido para el resto del mundo y que adquiere una visibilidad en términos globales sobre a todo a raíz de la guerra de Afganistán, de aquel esfuerzo de muchos para expulsar a las tropas de la Unión Soviética de Afganistán.

Desde entonces hemos visto como esta ideología suficientemente estimulada y que considera que tiene detrás el pilar último y más fuerte que es el de la religión y el de lo sagrado, ha ido ocupando escenarios cada vez más amplios haciéndolo además con una contundencia y con una violencia cada vez más visible. En definitiva esto nos transporta al Afganistán mismo de los años 80 y a Chechenia a los años 90, incluso a Argelia y a Bosnia, y por su puesto en Irak a partir de la invasión de 2003 en donde adquiere una fuerte presencia.

En muy poco tiempo a raíz del estallido de las revueltas árabes, este islamismo radical no sólo está posicionado en Irak o en Siria, sino en Libia y Yemen, incluso por fuera ha adquirido a gran velocidad un poder impresionante en términos sangrientos y terribles en África Occidental, específicamente hablando de Nigeria.

G.P.: ¿En qué se diferencian el Estado Islámico y Al- Qaeda?

C.E.: Se diferencian única y exclusivamente en sus ambiciones por así decirlo, aunque todo eso hay que matizarlo porque la ideología de fondo es la misma, ambos grupos son Yihadistas Salafistas.

Al-Qaeda existe desde antes y tiene indudablemente un protagonismo mayor y ha tenido una proyección mucho más grande y una consistencia y visibilidad global. Podemos decir que el Estado Islámico ha nacido en buena medida de la dinamización que Al- Qaeda ha inyectado al islamismo radical en todo el mundo.

Son dos grupos que teniendo la misma ideología pueden parecer ahora como si estuvieran en tensión e incluso en enfrentamiento, pero no se puede vaticinar un confrontamiento abierto entre ambos porque los grupos Yihadistas Salafistas, aún cuando tienen tensiones entre sí, a la hora de enfrentar un enemigo común unen sus esfuerzos. De manera que no se puede precipitarse en considerar que hay una divergencia que va a ser definitiva entre ambos grupos.

G.P.: Carne Ross  un ex diplomático británico, criticó el hecho de que históricamente Estados Unidos y Europa se han aliado con los peores tiranos y han ignorado sus grandes abusos si eso resulta favorable a sus intereses. ¿No cree qué es evidente en esta historia una doble moral por parte de los Estados Unidos y sus aliados?

C.E.: Contradicciones hay todas las que podamos imaginar en lo que respecta a la actitud de los países occidentales y otros países en la región en términos de injerencias, la historia del Oriente Medio contemporáneo es una historia convulsa que está cargada de decisiones que han sido erróneas, contraproducentes ó que han contribuido a agudizar en muchas ocasiones conflictos persistentes, esto es importante que no lo perdamos de vista porque efectivamente a la hora de criticar a Occidente hay muchos que dan por hecho que los problemas empiezan cuando los occidentales desembarcan en cualquier lugar, sea Oriente Medio ó sea África.

Eso es un reduccionismo peligroso, irresponsable y hay que criticarlo. Pero también hay que leer, interpretar y aprender de la historia.

Le expongo un ejemplo que responde a su pregunta: Una de las grandes críticas que se vierten desde hace lustros sobre todo a raíz del 11 de septiembre, es que hay muchos que creen que aquel esfuerzo para desalojar y derrotar a los soviéticos en Afganistán fué una enorme irresponsabilidad. En aquel momento todo era legítimo y válido en un contexto de guerra fría para derrotarlos y cualquiera que arrimara al hombro con los países occidentales era bienvenido, pero muchos países árabes musulmanes alimentaron aquel esfuerzo bélico no precisamente con la intención de vencer a los soviéticos sino con otro tipo de objetivos. Hay que vislumbrar que Pakistán aunque fuera un país aliado de occidente tenía su propia dinámica y sus propios intereses y todo eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de analizar problemas muy complejos que requieren de explicaciones muy complejas.

El gran riesgo que nos afecta y especialmente a los occidentales, es primero, el querer simplificar las cosas, y segundo, el procurar echarnos la culpa de todos los males que vienen ocurriendo y las responsabilidades últimas.


G.P.: ¿Atacar zonas petroleras controladas por el EI en Irak y Siria tiene sentido cuando estas juegan un papel tan importante a nivel monetario?

Foto: REUTERS


C.E.: Yo creo que aquí también hay efectivamente un análisis precipitado que considera que si realmente se ha intervenido contando además con todas las limitaciones imaginables se haga por el petróleo. Creo que esto obedece también a ese automatismo a la hora de interpretar todo en función de intereses espurios generalmente económicos y energéticos.

Es muy importante resaltar que se ha llegado a una situación de no retorno marcada por ese reforzamiento brutal de un actor como es el Estado Islámico. Se explica entonces la confrontación en zonas petroleras con la intervención que actualmente se realiza desde el aire y con un apoyo además confuso que puede ser de doble filo a actores que hay en el terreno como son en concreto los distintos grupos kurdos. Es de vital importancia no perder de vista en este conflicto, el telón de fondo en general que es la religión.

Pensemos en concreto que para los Estados Unidos esa región del mundo es cada vez menos importante en términos geoestratégicos y geoeconómicos. Es decir, el petróleo de Oriente Medio, de la Península Arábiga, no es tan importante para ellos como lo era hace treinta o cuarenta años atrás. Estados Unidos se está convirtiendo en un país prácticamente autosuficiente con el fracking y el resto de tecnologías

El mundo cambió mucho desde el fatídico 11 de septiembre por lo que hizo Al-Qaeda y ahora el EI lo está haciendo en una zona extremadamente sensible y que invita a todo tipo de interpretaciones. El Estado Islámico se ha convertido en un verdadero enemigo y en una verdadera amenaza tanto para Occidente como para el mundo árabe musulmán. Tengamos en cuenta en que están asesinando a miles de personas que no son occidentales y que pretenden seguir haciéndolo.


G.P.: Canadá es un país que ante la Comunidad Internacional goza de reputación como país defensor de los DD.HH. y por su papel neutral en esta clase de conflictos. Ahora es un aliado más de los Estados Unidos. ¿Cree qué Canadá ha dado un paso atrás con esta decisión?

C.E.: En absoluto. Las decisiones que Canadá viene tomando últimamente nada eclipsa ese perfil que es cierto y que usted destaca. En determinadas circunstancias que obligan al compromiso en la dimensión militar y de la defensa, es un país que participa y se compromete. Canadá lleva prácticamente tres lustros implicado en el esfuerzo bélico en Afganistán, cuando hay desafíos como los que estamos observando no se les puede dar única y exclusivamente respuestas políticas o económicas como a muchos les gustaría si no que la herramienta militar tiene que ser también un factor a tener en cuenta.



Considero que cada país tiene la responsabilidad de explicar esto a sus ciudadanos y en este sentido yo creo que es importante que se haga mucha pedagogía de la opinión pública propia y ante la opinión internacional para explicar que es un momento crítico y que ha obligado a muchos actores a comprometerse.

G.P.: ¿En este conflicto qué papel podrían jugar los países de América Latina en donde aún persisten grupos terroristas?

C.E.: Moviéndonos en un mundo global en donde tienen incidencia en América Latina grupos terroristas originarios de Oriente Medio, lo importante es que a través de entidades como la ONU y otras organizaciones internacionales de carácter regional o subregional, se contribuya al esfuerzo en las dimensiones en que cada estado por su puesto quiera.

La lucha contra el terrorismo general y en especial contra el terrorismo Yihadista Salafista, no sólo requiere en momentos críticos como el actual de la herramienta militar sino que es muy importante el conocimiento que se adquiera en la manera cómo esos grupos se financian, refuerzan y perduran mediante el aprovechamiento de la contradicciones que son propias a la comunidad internacional de la globalización.

Hay un gran trabajo por hacer en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que se creó a raíz del 11 de septiembre y ahí cualquier país del mundo sea de la latitud que sea pueda contribuir con su esfuerzo.

Se necesita un gran esfuerzo en términos de comunicación  y de contra propaganda que se oponga a este grupo que abusa de las redes sociales y de la comunicación global para transmitir el terror.

Todo esto hay que tratar de contrarrestarlo y los estados y los ciudadanos tenemos un papel muy importante que jugar en la actualidad y hay que hacerlo ya.

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