Los 77 de Fabio Becerra Ruiiiiiz...


Fabio Becerra Ruiz.




Por: Óscar Domínguez Giraldo



El boyaco Fabio Becerra Ruiiiiiz, un abuelo que trabajó como locutor estrella en radio y TV, que estudió derecho por equivocación, y cuya gran frustración fue no haberse dedicado a la música, su verdadera pasión, llega hoy 23 de abril, día del Idioma, a la tierra prometida de sus primeros 77 años. Lo del Ruiiiiiz, con orgía de íes, lo revelo de una vez: Decidió estirar su segundo apellido, cuando su mamacita, doña Mariela, le preguntó el por qué solo utilizaba el Becerra. “ Y es que a sumercé lo parió alguna vecina?”.

Aunque nació el mismo día que Shakespeare -nombre de una venta de longaniza en Duitama, su pueblo natal-, el hombre no ha leído a Hamlet ni en inglés ni en sánscrito.

Y como nació el mismo día que murió Cervantes, por la pica tampoco ha leído el Quijote. Pese a que le regalé un libro sobre cómo leerlo, no pasó de la célebre entrada: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”.

Como se empeña en repetirlo, el hombrecito de bigote libidinoso de cantante de boleros rancheros, se ganó la vida con el sudor de la lengua, vale decir, como locutor.

Fue locutor de los buenos, hay que admitirlo. Brilló en tiempos de Eucario Bermúdez, Piedrahita Pacheco, el Chiquito Aponte Rodríguez, Gustavo Niño Mendoza, Fernando Calderón, Hugo A. Muncker Mondul, Manolo Villarreal


Le mencionan a “Julitonomecuelgue” de la W y a Orlando Cadavid Correa, y levita de la admiración.

Insiste que le importa un carajo su prontuario de tinterillo, locutor de noticias en radio y TV, burócrata, y promotor de artistas, un pretexto para viajar por medio mundo. Lo conocen hasta los elefantes de la India. Trabajó tanto en radio que, retirado, hacía cuñas gratis para las emisoras de Páez Espitia quien le pagaba montándolo en helicóptero por la Sabana de Bogotá, o prometiéndole el cargo de director de algo.


Después de no hacer mucho - casi nada- en la Gobernación de Cundinamarca, finalmente se pensionó. Desde entonces, se despierta en la mañana y se queda sin oficio. Como los gatos. Entonces se siente en su salsa.

Viajero empedernido, con familiares y amigos en todas partes del mundo listos a tenderle alfombra roja, solo la pandemia le impidió seguir llenando pasaportes. La pandemia lo agarró hace un año en Jerusalén pero interpuso influencias ante el rabino de la ciudad y, previa escala técnica en Londres, llegó a su apartamento de la calle cien en Bogotá.

Sobra decir que es antiuribista purasangre. Madruga a hablar mal del equilibrista del Ubérrimo. Eso sí, ama a su General Rojas Pinilla como se ama a la mujer del prójimo.

Becerra Ruiiiiiz es "él y su circunstancia", como dicen aquellos “tres” famosos escritores españoles llamados José, Ortega y Gasset.

También se sabe de memoria toda la música de sus paisanos los Carrangueros de Ráquira, sus amigos, empezando por el mandamás Jorge Veloza, del signo libra. Fabio es tauro, claro.

En plena pandemia, Fabio se dedica a ennietecer por cuenta de Lucas Guevara Becerra, un “bandidito” de 5 años que lo reconcilia con la vida y lo tiene embobado. Asegura que se deberían tener primero los nietos, y después los hijos.

En él se cumple el postulado de un filósofo argentino: para ser feliz hay que tener una buena mujer y una buena exmujer.


De las horizonalizadas con sus dos esposas, nacieron sus cuatro hijas que le cuelan el aire: Carolina y Karen, de la primera epístola, Diana Mariela y Sheila Tatiana, de la segunda tanda. Todas profesionales exitosas con las paredes ametralladas de diplomas.

¡De pronto reúne a sus dos esposas! Es entonces cuando comentan entre ellas: “ Y cómo carajos fuimos tan brutas de casarnos con este cliente? ¡Qué falta de visión y sensatez tuvimos, mija!”.

Hace muchos años, cuando bebía, invitaba a sus amigos a que lo vieran tomar whisky Johnny Walker Sello Negro, mientras a ellos les ofrecía pola, o la famosa chicha de su tierra boyacense.

Good save the Queen (Isabel II) a sus 95 años cumplidos hace poco, pero que la Virgen de Chiquinquirá, su paisana más importante, guarde a Fabito en sus 77 abriles.


En mayo de 2016, cuando empezó a ennietecer, expidió el siguiente comunicado, que reposa en el archivo histórico de Duitama:


Queridos amigos y amigas:

Deseo informarles "con honda emoción patriótica" como decía el ex-presidente Valencia, que ayer he presentado mi renuncia irrevocable y definitiva a la presidencia de la "Asociación Colombiana de abuelos estériles", pues mi hija Carolina me ha graduado como abuelo, con un pequeño y hermoso muchachito que se llamará Lucas Guevara Becerra, y heredará la afición por SantaFé de su suscrito abuelo.


En estas condiciones, les comparto la alegría que siento, y la buena salud del más reciente heredero de la tradición del glorioso cacique Tundama, y de su querida y preciosa madre e hijita mía Carolina Becerra Penagos.


Aprovecho para presentarles a mi querido nieto Lucas, a mis amistades.


Cordialmente,


Fabio Becerra Ruiz, "orejas de burro gris", que como abuelo, ahora está muy feliz...


Lucas Guevara Becerra.

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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280).