• German Posada

Las Pandillas Callejeras y sus influencias en la cotidianidad de Montreal

Updated: 7 days ago



Cecilia Escamilla. Foto Cortesía: CAFLA


Las maniobras del crimen organizado en Montreal tienen como punto de partida en gran medida a los movimientos que se efectúan desde las pandillas callejeras, uno de los problemas que más afecta a esta ciudad.

Frente a esta problemática el gobierno local hace esfuerzos e invierte millones de dólares en proyectos encaminados a la prevención en los jóvenes quienes son los más vulnerables a constituir parte de estos grupos delictivos.

Cecilia Escamilla, Directora de Cafla (Centro de Ayuda a Familias Latinoamericanas), nos describe algunos aspectos muy significativos de esta difícil situación en la que los padres de familia también tienen parte y arte y en la que no pueden ser ajenos frente a esta realidad.

Por: Germán Posada


G.P.:¿Qué es una pandillas callejera? C.E.: Hay que diferenciar. Un grupo de jóvenes que se agrupe para reunirse y realizar ciertas actividades como divertirse, bailar e inclusive tomar licor y fumar marihuana no es una pandilla callejera, es un grupo de muchachos corrientes. Una pandilla callejera es la que comete actos delincuenciales, llámese vender droga, prostituir personas, asaltar, formar parte de una pandilla es demostrar que tu eres capaz de hacer algo por el grupo. Para pertenecer a un grupo como estos tiene que tener un ingreso formal, una especie de membrecía que los identifique tanto a un hombre como a una mujer.


G.P.: ¿Cómo se constituyeron las pandillas callejeras en Montreal? C.E.: En el caso específicamente hablando de las pandillas y de las nuestras las latinas tuvieron un auge muy grande en los setenta y los ochenta en Estados Unidos especialmente con la inmigración mexicana y centroamericana sobre todo salvadoreña y fueron jóvenes que no se integraron bien en este país. Se agrupaban para defenderse de otras pandillas, por ejemplo, habían pugnas entre salvadoreños y mexicanos. En Montreal el auge fue hasta los años noventa y su punto de partida se inició especialmente en las escuelas secundarias. Desde los Estados Unidos algunas familias de inmigrantes solicitaron refugio y al llegar a Montreal sus hijos ya venían con malos hábitos y comienzan a organizarse y a reclutar mas personas, pero su reconocimiento se concretiza en el 2000 cuando la policía empieza a darse cuenta que ya no son solamente reuniones de chicos en un parque divirtiéndose sino que son grupos organizados, que la venta de drogas en las escuelas ha aumentado y la explotación sexual comienza a ser más evidente.



G.P.: ¿Y cómo se entra a formar parte de estas pandillas en particular? C.E.: En el caso de los chicos, un grupo los golpea y de común acuerdo otros se acercan para protegerlo, pero es algo planificado, de esta manera en agradecimiento el joven puede unirse a ellos y así lo reclutan. También mediante la intimidación, robándole sus cosas, amenazándolo en el baño, no dejarlo entrar a las clases, molestando a su novia. En los muchachos no necesariamente tienen que ser súper despiertos a veces si son tímidos son más fáciles de convencer.   Una chica después de ingresar a la pandilla se hace miembro oficial pasando la prueba de la violación colectiva, es como un ritual de pandillas y su novio también lo acepta porque es en su presencia que lo hacen, el concepto de la policía es que no es una violación porque es con el consentimiento de ella. Normalmente reclutan las mujeres entre catorce y quince años. Se fijan que las chicas están bien desarrolladas físicamente. La Pandilla más famosa que es la Mara Salvatrucha, conocida como la MS-13 durante trece minutos te golpea y si resistes puedes ser miembro de ellos.

G.P.: ¿Qué hace que un joven quiera ser miembro de una pandilla callejera? C.E.: Son muchos los factores. Podría mencionarle algunos como situaciones en las que estos muchachos viven problemas en sus casas con padres que son alcohólicos, que tienen problemas conyugales y esto les causa un bajo autoestima. También hay muchos casos en los que hay violaciones y casos de incesto cometidos en gran parte por miembros de la familia como sus padres, tíos y hasta abuelos y muchas veces las mamás sabiendo no lo dicen. En nuestro organismo tratamos casos como estos. Esto y otros factores hacen que los muchachos tanto hombres como mujeres busquen una vía de escape y una de sus alternativas es sentirse apoyados en una de estas pandillas.

G.P.: ¿Cuál es su forma de operar? C.E.: Las pandillas ahora están mezcladas y existen de todas las nacionalidades. Sus acciones se definen principalmente en la venta de drogas y en la trata de personas actividades que se han convertido mucho más lucrativas que el mismo narcotráfico y con mucho auge en Montreal, su mercado en una buena parte la conforman jóvenes de América Latina. Normalmente el punto de venta de la droga es en los parques y en las estaciones de metro. En el negocio de la venta de droga se crean líderes y sublíderes, grupos y subgrupos. Casi siempre los líderes principales son personas ya mayores y muchos de ellos con antecedentes penales. La manera de trabajar es territorial. Cada uno tiene su territorio. Si hay un grupo ya reconocido en un territorio y otro llega a vender droga a ese lugar es irrespeto. Montreal esta sectorizado por grupos y ellos se conocen. En Montreal, algunos de los sectores más vulnerables a esta realidad son: Rivière-des-Prairies, Montreal Norte, Saint-Michel y Centre Ville, esta última es una gran plaza para todos sus movimientos. Todo tiene una jerarquía y la manera para escalar en una pandilla depende del número de delitos que un miembro ha cometido y que tan importantes son dentro de la organización criminal como asesinar a alguien o ser exitoso en la venta de droga. En algunos casos la espiritualidad en ellos es manifestada mediante ritos satánicos en los cementerios. Por ejemplo la práctica del vudú.

G.P.: ¿Cuáles pueden ser los síntomas que hagan pensar en que un joven o una joven frecuenten una pandilla callejera?



C.E.: En un muchacho es evidente verle es su manera de vestir que es exagerada, sus gestos, su manera de comunicarse. La moda y la música son gustos particulares en las pandillas criminales, pero también hay que diferenciar entre los que seguidores y fanáticos de ciertos artistas de géneros musicales como el rap y el hip-hop, que se visten como ellos, siguen su música, hacen grafitis y consumen droga, pero no están ni traficando ni prostituyendo chicas, a estos jóvenes se les identifica como los “wanna be” que es como la abreviatura en inglés de “want to be” y que significa “querer ser”.


G.P.: ¿Qué tan difícil puede ser el hecho de salirse de una pandilla callejera? C.E.: No pueden salirse, pero si hay algo que respetan, si alguien comienza a frecuentar regularmente una entidad u organización religiosa no lo tocan, pero siempre y cuando demuestre que tiene continuidad. A nuestro organismo asiste un ex pandillero que al principio temía por su vida ya que por una mala experiencia decidió salirse y frecuentar una iglesia, comenzaron a seguirlo pero nunca le hicieron nada hasta el punto que él iba a donde estaban reunidos a ofrecerles que cambiaran de vida y fueran a la iglesia.

G.P.: ¿En Montreal qué están haciendo los organismos encargados para prevenir este fenómeno? C.E.: El gobierno local tiene bastantes programas de prevención pero en general cubre los aspectos primarios enfocados a los menores de edad que pueden correr el riesgo de ser reclutados. En nuestra organización, por ejemplo, tratamos los aspectos secundarios, que son cuando el chico esta en problemas. En las evaluaciones e investigaciones préalables que el gobierno realiza a estos proyectos de prevención, en muchos de ellos llegan a la conclusión de que en gran parte estos chicos no presentan ningún peligro y lamentablemente de esta manera el gobierno invierte menos dinero en la erradicación a la criminalidad.

G.P.: ¿Según su experiencia, cuales sugerencias recomienda a los padres de familia para evitar que sus hijos formen parte de una pandilla callejera criminal? C.E.: Los latinos, creo, que somos un poco exagerados y sufrimos de paranoia, o no nos metemos en nada o nos metemos demasiado. Me parece que debemos estar atentos a ciertas señales, guiar pero no controlar, dar libertad pero no libertinaje, implantar reglas pero repetirlas y hacerlas cumplir. Dentro de los programas de prevención no solo es trabajar con los muchachos adolescentes sino con los menores en la casa. Lamentablemente la ausencia de los padres es mucha. Hasta en secundaria hay que hacerles seguimiento a nuestros hijos. Ser autónomo no significa tener libertad exagerada porque la persona no es capaz de tomar decisiones adecuadas en el momento que debe tomarlas y es ahí en donde un padre de familia debe estar para guiar. En la casa y mientras se pueda hay que aprovechar esos espacios de convivencia invitándolos a compartir en familia, a realizar actividades juntos como ver televisión o comer , que no se queden encerrados en su cuarto, en un mundo aparte.

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