“La radio es el dron más antiguo”: Orlando Buitrago Cruz


Orlando Buitrago Cruz. Foto cortesía.



En ciertas ocasiones y por diversas razones incurrimos en prorrogar algunas tareas, por ejemplo, el hecho de entrevistar algunas personas, pero algo que si es muy claro, es que tenemos la certitud de que en algún momento ese propósito lo vamos a llevar a cabalidad.

En mi caso en particular, esto me ha sucedido con el periodista Orlando Buitrago Cruz, a quien desde hace un buen tiempo tenía en mi lista de mis invitados.

Describir a Orlando Buitrago Cruz me resulta algo bastante especial. No sé si llamarlo periodista, hombre de radio, escritor, maestro, columnista, guionista, analista, melómano ó poeta. Pero en lo que si no puedo dudar es que su estilo goza de un vigoroso desparpajo para analizar o tratar temas en general.

Ahora que sé que en algún momento ejerció como analista deportivo, en lo personal jamás me hubiera imaginado que se hubiera dedicado a estas labores, pues su estilo y manera de percibir el fútbol, asignatura deportiva que a ambos nos apasiona, es tan irónicamente sensata, que muy convencido estoy de que por negocio, a ninguna firma le interesaría contratarlo. Su franqueza, va más allá de la conveniencia.


Su vida la disfruta haciendo radio y sus cientos de invitados se entretienen en su compañía como en los mejores Viejos Tiempos. Escribir y enseñar le apasiona. Orlando Buitrago Cruz es una estrella que brilla con luz propia y es de aquellas que colman el universo de las comunicaciones.




Por: Germán Posada



Hace poco despedimos el 2021. ¿Cuál es su balance en materia periodística, en su profesión?

En lo personal fue excelente, a Dios gracias. Pudimos hacer periodismo con vocación pedagógica, tal como nos lo habíamos propuesto, superando algunas limitaciones propias de estos tiempos.

En cuanto al periodismo en general, creo que no es justo cortarlo todo con la misma tijera, mucha gente trabajó bien, hizo buenas cosas, con altura y honestidad. Me gustaron muchos proyectos alternativos, como por ejemplo, el de Luis Guillermo Troya y su equipo, es un esfuerzo digno de aplaudir, hubo mucho producto periodístico bueno, pero no deja de entristecer que en el imaginario colectivo, el periodismo no pasó el año, por culpa de un cosas muy mal hechas, pobremente elaboradas, facilistas, sin investigación, sin abordaje adecuado de fuentes. Y de otra parte, no fue muy afortunado el rol de muchos medios en el escenario político. La pérdida de credibilidad y solemnidad de los grandes medios es notoria.



Su especialidad es la Comunicación Educativa y precisamente ya son décadas ejerciendo en la docencia. ¿Cómo le resulta esta labor de la enseñanza de educar nuevos periodistas?

Ser docente es de las mejores cosas que me ha podido pasar en la vida, es una actividad que se vuelve apasionante y adictiva cuando le agregas los componentes investigación y producción colectiva, la docencia clásica, transmisión de información a receptor pasivo, sí puede ser bastante tediosa, además de muy nociva para el resultado final del proceso de aprendizaje.

Yo diría que mi enfoque no ha sido tanto el formar periodistas, sino proporcionar bases de relato y narración a profesionales de diversas áreas. No todos somos escritores, pero todos sí somos narradores, y esa es una habilidad muy necesaria en estos tiempos, sobre todo el de ser narrador TRANSMEDIA y multiplataforma.



Dentro de sus actividades profesionales está la producción de escrituras creativas y contenidos para radio. ¿Qué tanto difiere la radio que se hace hoy con aquella de antaño en donde el guion era prácticamente imprescindible?

Me incomoda entrar en los conflictos generacionales, y me aburre caer en aquello de que los de antes éramos muy buenos y los de ahora son muy malos. Pienso que si uno escarba puede encontrar hoy ejemplos de buena radio, pero lamentablemente, también uno se estrella una densa cortina de radio descuidada, absolutamente irrespetuosa con el relato sonoro tanto en dimensiones conceptuales como técnicas.

Muchos se escudan en aquello de que la radio es improvisación e informalidad para llegar a una cabina con las manos entre el bolsillo y sin nada en la cabeza. Es falso que la radio sea improvisación, no sé de dónde sacan eso, una cosa es que la radio requiera de una capacidad creativa en la que resuelves y propones de manera espontanea frente a una situación, y otra que la radio pueda ser una vil improvisación. Y la informalidad también requiere preparación, investigación, tiene grados de planeación, la informalidad es muy exigente.

Considero que hasta para lograr un producto muy malo, deliberadamente muy malo, hay que prepararlo bien, hay que hacerlo bien, pregúntenle a Hollywood.



Algunos siguen considerando que la abolición de la licencia para ejercer la locución ha dejado un hueco enorme en la calidad con la cual se ejerce esta profesión ¿Cuál es su opinión sobre el tema?

Los hechos señalan que la licencia no garantizaba siempre calidad, así como había locutores sin licencia o periodistas sin tarjeta, había también licencias sin locutor y tarjetas profesionales sin periodistas, pero también es cierto que las licencias y las tarjetas fueron un filtro muy importante, y cumplieron una gran misión: hasta que se volvieron negocio. Yo Leí una propuesta de proyecto para revivir la tarjeta profesional, pero su texto me pareció más encaminado a revivirle un negocio a las facultades de comunicación, y en ese orden de ideas es mejor dejar el mal mundo como está.

Ahora bien, lo ideal, si sería que existieran filtros que garantizaran idoneidad, pero en este mar opciones tecnológicas para expresarse sería muy complejo delinear una licencia que limite la acción en escenarios de comunicación.

Lo que si se debería endurecer son los requisitos para abrir escuelas de formación o facultades de comunicación, y, sobre todo, requisitos en cuanto a idoneidad de la planta docente, yo he visto a gente en universidades enseñando hacer lo que nunca han hecho, o profesores que para rellenar las horas del contrato los ponen a orientar temas en los que no son expertos -les toca ir urgente a la librería Panamericana a buscar un libro- y poder ver bien de que se trata lo que van a enseñar. NO exagero, es así.



¿Hace cuánto que produce su programa “Viejos Tiempos” y para los que por alguna razón no lo conocen de qué se trata?

Hace diez años, en lenguaje actual tendría que decir que llevo 10 temporadas. El nombre del programa es engañoso, pues pareciera que es un programa exclusivamente de nostalgias, y aunque de hecho las hay, la idea central es otra, el objetivo es buscar puntos de encuentro entre pasado y presente, entre la causa y la consecuencia, y brindar un insumo de reflexión acerca del estado del arte de las cosas, a partir de su pasado y evolución. Tampoco es un recorrido histórico estricto, solo son reflexiones en algunas banquitas del camino.

Básicamente el programa se hace a través de uno de dos caminos: Primero: la emisión es temática y para el caso invitamos a un experto del tema. Segundo: la emisión es basada en la vida y obra de un personaje que casi siempre termina en contundentes reflexiones y aquí debo agradecer la generosidad y entrega de más cuatrocientas personas que han pasado por nuestro espacio y nos han deparado experiencias maravillosas.



¿Nos define en su estilo qué es radio?

Me gusta mucho apelar a la definición geométrica del término: Línea recta que une el centro de un círculo con cualquier punto del borde de la circunferencia”, eso ha hecho la radio a través de la historia: en cualquier momento, desde cualquier lugar, permea con inmediatez los corazones que están tanto en el círculo como en el borde de esa circunferencia llamada colectivo social, y sin necesidad de raptarlo de su actividad cotidiana, tiene ese encanto de permitir la multitarea. La radio es el dron más antiguo. Ahora bien, está claro que la radio está obligada a transformarse, pero no está condenada a desaparecer, como dicen algunos cuando se quieren lucir con alguna frase genialmente fantoche.



En época de escenarios digitales y redes sociales el periodismo se debate en lo trivial y en lo profundo. ¿En qué nos están ayudando las redes sociales y en qué nos están perjudicando?

Estarnos debatiendo entre los trivial y lo profundo, es algo que ha sucedido siempre, pero ahora se nota más y se magnifica por obvias razones, dada la avalancha de opciones tecnológicas para comunicar. Se cae de su peso el potencial de las redes sociales, y si bien hay ámbitos muy específicos en los que se ha sacado provecho del mismo, también es cierto que, en el escenario general han sido más antisociales que sociales, se han convertido es escenarios de destrucción, han desnudado falencias de la condición humana, y tendrán que venir unos procesos de educación y formación que no se limiten a capacitar en la destreza tecnológica, sino que aborden el desempeño al interior de las mismas.

En el periodismo hay un detallito bastante delicado: las redes sociales han alejado a los periodistas de las verdaderas fuentes y de los escenarios de las noticias, asombra la gran cantidad de contenidos periodísticos basados EXCLUSIVAMENTE en el Twitter de los personajes, sin ningún tipo de investigación, contraste o profundización, y lo que es peor, muchas veces el periodista, basado en esos 140 caracteres se adentra en el terreno de la pontificación y el “opinadero”.



“La radio está obligada a transformarse, pero no está condenada a desaparecer, como dicen algunos cuando se quieren lucir con alguna frase genialmente fantoche.”

Foto Cortesía: De izquierda a derecha: Octavio Mora Gómez, Darío Ángel Rodríguez, Orlando Buitrago Cruz, "El Campeón Edgar Pérea" y Campo Elías Tavera Ortíz.



Aprovecho esta entrevista para expresarle que me gustan mucho sus opiniones en materia de fútbol y he leído que en algún momento ejerció el periodismo deportivo y comentó futbol. ¿En dónde realizó estas labores y por qué no siguió?

Ese fue un sueño cumplido, tuve el honor de trabajar al lado de grandes profesionales del periodismo deportivo, y de narradores excelsos. En Neiva estuve diez años en filiales de Antena 2, al lado de Nelson Puentes Lozano un extraordinario narrador, maestro, y amigo que después estuvo en Bogotá, en la cadena Súper al lado de Iván Mejía.

En Bogotá estuve en canales de TV de cable, pasé por varios grupos deportivos en los que puede alternar con extraordinarios profesionales y no hago lista para no pecar de ingrato. Sólo voy a hacer referencia al último con el que estuve en la cadena COLMUNDO, porque fue una experiencia inolvidable y un cierre de lujo para mi trasegar en el fútbol: el grupo era dirigido por Darío Ángel Rodríguez, el narrador era el “El Campeón” Edgar Perea, estaban además el siempre brillante Octavio Mora Gómez y Daniel Quevedo, la voz comercial era Campo Elías Tavera Ortiz y nos acompañaba un grupo de chicos entrañables, hoy todos brillantes en sus campos: Wendy Rodríguez, Andrés Hurtatiz, Laura Marcela Ruíz, Vivian Ocando, Álvaro Pérez Leones, Valeria Garay, Daniel Quevedo y un incansable luchador de la radio llamado Mauricio Amaya. Cuando Murió “El campeón”, lo sustituyó con lujo de detalles John Carlos Rincón. El Coordinador comercial era Leonardo Prieto.


La razón para no seguir fue muy sencilla: llegó un momento en el que si no vendías publicidad no hablabas, y yo no vendo un tamal en un trancón, pero como si fuera poco, para cobrar soy malísimo, entonces, sabedor de mis limitaciones, dejé de hablar de fútbol y me volví espectador, cosa que sé hacer muy bien. Tengo un inmenso respeto y admiración por los que hacen empresa para transmitir fútbol, son unos titanes, y algunos incluso lo hacen en Facebook cosa más difícil aún: me les quito el sombrero. Los admiro y los quiero.



Esta frase tan directa se la he leído en varias ocasiones: El fútbol es un negocio privado (con tintes mafiosongos) por ende la Selección Colombia, lo es. En resumen ¿Aunque nos apasione el fútbol es completamente ingenuo pensar que en esta industria no pasa absolutamente nada?

Por supuesto, sería ingenuo pensar, que en la industria del fútbol todo es pureza y candor. De hecho, basta con dar una miradita a algunas cárceles en Estados Unidos y ver quienes están allí. Historias para contar sobran. En este momento en Colombia hay escándalo por lo ocurrido en el torneo de ascenso, pero todo indica que desde el punto de vista legal difícilmente va a pasar algo, y desde el moral poco y nada va a suceder, salvo las rasgadas iniciales de vestiduras. La cosa va a ser muy legal, y muy poco moral, pues las sanciones morales son selectivas y con una pasión como lo es el fútbol, nadie se mete.



Su trayectoria incluye investigaciones y libros. ¿Cuántos libros en total ha escrito y cual diría le gusta mucho?

He publicado cinco libros. Dos de computación, esos fueron por allá en los 80 cuando todavía ejercía mi pregrado en ingeniería de Sistemas, campo del que me retiré porque se acabo el amor.


Luego vino otro que se tituló ¿Qué hacemos con Ferrero?, en donde no aparezco como autor sino como adaptador literario, los autores son unos contadores, pero esa fue una experiencia maravillosa, porque escribí un relato a partir del cual los contadores pudieron explicar la lógica de la contabilidad, fue un experimento pedagógico inolvidable.

El cuarto libro fue “El Secreto de lo invisible” un relato protagonizado por extraterrestres, a través del cual se reflexiona en torno a una ética de a pie.

Y el más reciente ha sido el que se tituló “El poder didáctico de las historias – TRANSMEDIA”, es un libro que quiero mucho porque fue producto de dos décadas de estudio e investigación, literalmente, me quemé las pestañas. Agradezco mucho a mi editorial ALFAOMEGA COLOMBIA, hoy ALPHA editorial, que me ha honrado con la publicación de los tres últimos y si Dios lo permite, vendrán más.



Dos años de pandemia y comenzamos un año más con ella. ¿Cuál ha sido su aprendizaje en estos años tan distintos?

Reafirmé cosas que ya sabía pero que no siempre practicaba a rajatabla: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, a lo mejor no hay mañana. Y disfruta al máximo a los que quieres y a los que te quieren. Además creo que hay que empezar a descartar cualquier opción de enfado inútil. A a veces el enfado sirve, pero por lo general es inútil.



Hablar de política y de milagros pareciera como mezclar agua y aceite. Pese a esto ¿Confía en que se dé el milagrito de tener un nuevo presidente del cual la gran mayoría nos enorgullezcamos?

Más que un presidente, espero el milagrito de unas estructuras sociales de las cuales nos podamos enorgullecer. Esto no lo cambia solamente un presidente. Qué sacamos si hay un buen presidente, pero con congreso corrupto, que sacaríamos con un gran presidente si la estructura y la cultura social es corrupta. Mesías sólo ha habido uno, los cambios sociales no pueden depender de mesías elaborados por el marketing político.



¿En lo personal cuáles son sus expectativas para este nuevo año que comienza?

Disfrutar mucho de las distintas fuentes de cariño, familia, amigos… Seguir creciendo en los que llamamos condición humana y habilidades blandas en general. Hacer comunicación educativa con vocación de servicio, sin ánimo de lucro excesivo, eso quiere decir, sin ánimo de pérdida, que sean cosas auto sostenibles. Tengo una agenda de producción de relatos TRANSMEDIA en donde el sonido forma parte de las estrategias de expresión. Además seguir haciendo radio, potenciar el programa.



Muchas gracias Maestro.

Germán que honor, muchísimas gracias por abrirme su espacio de expresión. Eso queda por siempre en mi corazón como un regalo de vida.




La pérdida de credibilidad y solemnidad de los grandes medios es notoria.

Orlndo Buitrago Cruz. Foto Cortesía.









236 views
DSC_0086.JPG

Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280).