Juancho López: “Los Yetis éramos muy populares y famosos”


Juancho López.



Colombia no fue ajena a aquel importante movimiento musical que en los años sesenta despertó en una parte de su población el rock. Artistas, estilos y tendencias venidos especialmente desde los Estados Unidos, marcaron a una generación que a través de esta música planteaban una manera de pensar y de vivir muy distintas al común de la época.


En Medellín, unos, quizás más inquietos que otros, aprovecharon sus ideas y su talento para exteriorizarlo frente a los demás y surgieron artistas como los hermanos Juan e Iván Darío López Musikka, que acompañados del cantante Juan Nicolas Estela, marcaron la diferencia al crear la agrupación Los Yetis, que, junto a otras agrupaciones de la época, dejarían un legado perenne en la historia musical del movimiento del género rock en Colombia.


Juan ‘Juancho’ López, como se le conoce artísticamente dentro de este género musical, nos hace un compendio de aquellos años juveniles en los que, divirtiéndose con la música, lograron reconocimiento y status a nivel nacional durante una breve carrera que pereció prematuramente al sufrir los embates de la ignorancia y la falta de escrúpulos, que emergieron dentro de aquella todavía incipiente industria discográfica en el país.


‘Juancho’ López, vivió a plenitud aquella época, emuló a Elvis Presley a través de “Elvio Pérez, se inventó el nombre artístico de Los Yetis, hizo radio, se recorrió gran parte del país alegrando a sus seguidores con su música, fue contestatario defendiendo el look de las melenas largas y logró la fama suficiente para que hoy después de tantos años, siga siendo el referente más importante que le sigue dando trascendencia a Los Yetis.



Por: Germán Posada



¿Qué lo llevó a amar tanto la música?

Nosotros hacemos muchos chistes en la casa por lo del apellido Musikka que proviene de mi mama y que era originaria de Finlandia, y parece ser que el apellido si tiene que ver con la música de alguna manera.

En mi casa mi papá, de apellido López, era muy entonado para la música y tenía unos tíos que fueron músicos y tocaban el violín y la flauta, de manera que tenía una herencia musical. Mi mamá era casi que virtuosa para la música y siendo una niña recibió clases de violín. Ella me enseñó a tocar la armónica. Cuando ella cogía un instrumento lo hacía sonar. Yo la vi tocando bandola y piano. De manera que ambos eran bien entonados y tenían buen oído.

Muy chiquitos teníamos diferentes juegos y entre ellos estaba la música. Teníamos un par de acordeones, uno de botones tipo vallenato y otro de teclas pequeñito que parecía un juguete y nos divertíamos haciéndolos sonar.



¿Desde cuándo recuerda comenzó su admiración por Elvis Presley?

Todo trae una historia. Recuerdo que primero escuche a Bill Haley y The Platters, pero medio me entusiasmaron, la verdad esto no me hicieron ni cosquillas. En el 57 a mi hermana le regalaron un disco de Elvis y eso me marcó. Esa música me entusiasmó demasiado y a partir de ahí yo no quería oír otra cosa. Me vi su primera película y seguí consiguiendo sus discos y de esta manera comencé a interesarme y a conocer la otra música americana.


Cuando tenía unos 17 años, los socios del Club Campestre en Medellín tenían un espectáculo que se llamaba El Circo Tangarife que empezó como un show de variedades, pero fue tomando tinte como de circo y consiguieron una carpa y lo armaron como tal. Yo le pedí a la directora que si podía salir en el circo y me dijo que sí. Entonces me fui a ensayar a mi casa, me vestí de Elvis y salí con una guitarra haciendo mímica con el nombre artístico de “Elvio Pérez”. A la gente le gustó hasta el punto que me preguntaban si yo había vivido en los Estados Unidos. El show fue tan bueno que al año siguiente lo repetí incluyendo el Teatro Junín. Yo pensaba que esa era una buena forma artística de actuar e intenté llevar mi show a otras partes, pero sin buenos resultados.


En el año 62 el director de la agrupación Los Falcons me había visto haciendo el Show de Elvio Pérez y me preguntó si quería cantar con ellos y me llevó a un ensayo, pero no lo pasé porque en realidad no estaba bien preparado, pero el confiaba en mí y los acompañé participando en algunos de sus coros y esto me dio la oportunidad de conocer la compañía disquera Codiscos.


¿Qué originó su amistad con el popular cantante Juan Nicolas Estela?

Yo estaba muy contento porque con las grabaciones en las que participaba en Codiscos me gané una platica por primera vez y me fui entusiasmando. Inclusive un día el reconocido cantante de música popular Gustavo Quintero, me invitó a formar parte de sus coros para una grabación y así me fui haciendo más conocido.


Un día me fui a Codiscos con segunda intención a ver si había algún coro para grabar y ganarme unos pesitos, ese día me presentaron a Juan Nicolás Estela, un solista de Codiscos que cantaba baladas y Twist y que ya había grabado su primer LP. Cuando nos conocimos nos caímos muy bien. Tuvimos una gran empatía. Yo lo llevé a mi casa a oír mi música y el me invito a su casa a escuchar la de él y de ahí en adelante empezamos a visitar emisoras y frecuentar más seguido a Codiscos en donde nos regalaban música.

Los dos resultamos haciendo un programa de radio todos los días de dos horas en Radio Nutibara que se llamaba Música para la Juventud en donde anunciábamos canciones de todo lo que era Nueva Ola de aquel tiempo. Esto lo hicimos por varios meses porque el dueño de la emisora quiso comercializar el programa y nosotros nos entusiasmamos mucho por el dinero, pero lamentablemente no lo logró y desanimados dejamos de hacerlo a sabiendas que teníamos bastante sintonía.



¿Y cómo se dio la idea de crear la agrupación Los Yetis?

Antes del programa que le mencioné, alguna vez nos juntamos mi hermano Iván Darío, Juan Nicolas y yo, y nos pusimos a cantar, y cada uno ensayó una voz y formamos unas armonías y nos dimos cuenta de que podíamos cantar una canción al unísono y en ciertas partes abrir las voces y todo esto sonaba muy chévere. Juan Nicolas propuso formar un conjunto y yo pensé en los Hermanos Arriagada que eran tres cantantes que no tocaban instrumentos y cantaban igual que nosotros. En aquella época Los Beatles también hacían lo mismo.


Convencidos de formar el grupo, lo que nos faltaba era un nombre y a mí siempre me parecía muy simpático y me llamaba la atención lo que era un Yeti, el hombre de las nieves. Yo propuse Los Yetis e inmediatamente a ellos les gusto.


¿Quiénes conformaron Los Yetis?

En el año 65 comenzamos como trio Juan Nicolas Estela, mi hermano Iván Darío y yo. Después de las primeras grabaciones salimos a gira, ellos tocaban la guitarra, pero a la ciudad a donde llegábamos teníamos que contratar a un baterista. En vista de tal necesidad, algún día contratamos a Hernán Pabón, ya fallecido, un excelente baterista, pero más del género salsa que de rock y más adelante apareció Norman Smith, un gringo paisa, vecino nuestro y hermano del barrio.


A finales del 67 se retiró Juan Nicolas Estela y entró José Ignacio Duran, hoy en día conocido como Joe Duran y quien vive en Estados Unidos.

A los nueve meses de haber formado Los Yetis llegaron las grabaciones de 14 Impactos Juveniles y eso implicó como promoción unas giras nacionales de cuenta de Discos Fuentes. Llegamos a tener como colaboradores a músicos de Los Ampex que era otra agrupación prácticamente rival de nosotros.


Llegaron a ganar Disco de Oro por la interpretación de La Bamba, canción que Discos Fuentes no quería que grabaran. ¿Finalmente cómo lo lograron?

Discos Fuentes tenían razón. La Bamba es una canción demasiado conocida, tanto que nosotros en las primeras giras por la falta de repertorio incluimos esa y otras canciones. Discos Fuentes siempre se mostró renuente a que la grabáramos, pero nosotros insistimos hasta que la pudimos grabar.

Para grabarla, Discos Fuentes reunió a un grupo de artistas juveniles de Bogotá, Barranquilla y Medellín. De Bogotá trajeron a Harold, un excelente musico y arreglista que posteriormente tuvo mucha incidencia en la carrera de Oscar Golden, la máxima figura juvenil en nuestra época en la era de la Nueva Ola.



¿Cuántos álbumes grabaron y con cual tuvieron más éxito?

Grabamos 4 álbumes en los años 66 y 67 cuyos títulos fueron 14 Impactos Juveniles, Álbum Los Yetis, Colombia a go go y Olvídate. Para la época nosotros incursionamos un poco con el tema de la paz, con los hippies y Woodstock, pero no fuimos nunca activistas ni políticos, nosotros éramos pura moda.


Entre los sencillos tuvimos varios éxitos como Mi primer Juguete, Cumbia a go go, Llegaron los peluqueros, de Gonzalo Arango, Me siento loco de José Ignacio y otros temas como Siluetas y Pedimos la paz.


¿Qué vinculación tuvieron Los Yetis con el movimiento del Nadaísmo?

En Medellín por aquella época los que andábamos por Junín éramos todos amigos y entre ellos estaban los nadaistas. Gonzalo Arango, fundador del nadaísmo, era compañero sentimental de Rosa Girasol, una reconocida artista, poeta, escritora y mamá de los hermanos Smith y en casa de ellos era en donde nosotros ensayábamos. Gonzalo Arango nos escuchaba y le gustó la manera de ser de nosotros y nos invitó a grabar su canción Llegaron los Peluqueros.


Nosotros practicamos resultamos siendo impulsores del nadaísmo porque grabamos dos canciones compuestas por ellos y esto nos dio notoriedad, pero como grupo musical no teníamos nada que ver con su filosofía.


¿Cómo era percibida la música rock en los sesentas por los colombianos?

A mí me parece que paso lo siguiente. Nosotros también somos latinos románticos y muchos de los que también intentaron ser Elvis Presley, o sea rockanroleros, se cambiaron al twist que era mejor percibido a nuestra idiosincrasia. Y empezaron también a sonar las baladas románticas que en un principio era rock lento, pero luego se definió en lo que se conoció como música para planchar que acompañada de orquesta dio origen a la Nueva Ola, un movimiento muy alegre y juvenil que los más viejos y necios criticaban y no estaba de acuerdo.

En Manizales, por ejemplo, estábamos de gira con el álbum 14 Impactos y le hicieron el reclamo a Harold porque querían escuchar a una orquesta local de baile llamada La Sonora Universitaria.

La verdad, nuestras melenas molestaban mucho a la gente.



Para la época tener pelo largo era mal visto por muchos en Colombia. Leí que usted dijo que un locutor en Todelar grabo una cuña que decía: Contribuya con el aseo de Medellín motile a un peludo. ¿Sabe quién fue ese locutor?

Así es. Era el locutor Iván Zapata Isaza que era una estrella de la locución de noticias. Él y yo alegábamos a través de la radio. El desde Todelar y yo desde Caracol. Yo sabía todo lo que nosotros podíamos hacer y la influencia que teníamos en mucha gente. El patrocinador de esa cuña en Todelar era el propietario de un almacén de vidrios en Medellín llamado Antioqueña de Vidrios y yo indirectamente propuse a la gente que como represalia no se fueran a ir romper los vidrios de ese almacén. Obviamente esto yo lo decía con doble intención (jajaja) y efectivamente eso fue lo que hicieron.


Esto ocasionó de que el dueño del almacén retirara su patrocinio de Todelar y como respuesta Iván Zapata, públicamente anuncio al aire que no iban a hacer caso a lo que dijera Juancho risitos de oro López y que seguirían con la campaña de forma institucional desde la cadena de radio.

Por esta situación, alguna vez el Maestro Gonzalo Arango que también tenía el cabello largo se vino de Bogotá a Medellín al sector de Junín a una protesta y los policías no lo detuvieron porque lo reconocieron. De toda esta historia fue que surgió la canción compuesta por él, titulada Llegaron los Peluqueros, porquele estaban cortando el pelo a los muchachos y nosotros protestábamos por esto y cada que teníamos oportunidad en Radio 15 en donde a mí me entrevistaban mucho yo hablaba al respecto.


Los Yetis sembramos alegría en la juventud de todo ese tiempo.

Juan Nicolás Estela, Juancho López e Iván Darío López.



¿Cuáles otros grupos o cantantes iban a la par con la fama de Los Yetis?

En Medellín salieron agrupaciones como Los Lasers, LCD y otros que surgieron muy buenos, pero les faltó más promoción. En Medellín era en donde estaban las disqueras que vendían los discos, pero Bogotá la capital era mucho más culturizada y por allí andaban Los Speakers que eran muy elegantes y eran prácticamente Los Beatles de Colombia. También estaban Los Ampex, Los Flippers, un conjunto que se llamó The Young Beats que eran una fusión con Los Ampex y que luego se disolvieron para formar Time Machine. También apareció Genesis.


¿Cómo fue su participación en el famoso programa El Club del Clan?

¡Qué bueno explicar esto! Alfonso Lizarazo creó un grupo de artistas que se llamó Juventud Moderna que pertenecían al Show de Los Frenéticos y cuyo inicio fue en Caracol Radio. Lo conformaban Harold, que era uno de los jueces y también estaban Oscar Golden, Lida Zamora y otros artistas que no fueron tan famosos pero que estaba allí, como Keny Pacheco y se presentaban todos los sábados. Posteriormente Caracol lo paso a televisión en Inravisión.

Por otro lado, RCN tenía un programa que lo empezó un señor muy inquieto de Medellín llamado Guillermo Hinestroza, acompañado de Luis Betancur, otro hombre de radio. Ambos formaron un concurso y le copiaron el nombre a los argentinos que se conocía como El Club del Clan y que tenía el fin de lanzar estrellas jóvenes de la canción. Era un programa que se hacía todos los días. De ahí surgieron artistas como Vicky, Claudia de Colombia, Billy Pontoni y otros artistas que terminaron haciendo otras cosas en el medio como productores o locutores.


Mucha gente todavía confunde El Club del Clan de RCN con Juventud Moderna de Caracol. Nosotros no fuimos Club del Clan, nuestra participación fue con Caracol en Juventud Moderna con Alfonso Lizarazo.

Además de esto había una revista que se llamaba El Club del Clan que hablaba de todos los artistas y a nosotros nos entrevistaron de allí y todo esto confunde al público.



¿Participaron en el Festival de Ankon?

No porque ya no existíamos como grupo musical. A mí si me invitaron a cantar, pero la verdad no acepté ya que no era solista y me sentía incapaz de hacerlo, pero al final me gocé el festival tres días.



Les paso como otras historias que en su momento de fama llegaron a su fin. ¿Cómo vivió esto, siente que pudieron haber llegado más alto con su música?

Pasaron dos cosas. La primera era que había que renovar el contrato de grabación de dos años que estaba a punto de terminar y el ultimo LP que habíamos grabado de nombre Olvídate tenía canciones muy buenas.


Alfonso Ramírez, gerente de ventas de Discos Fuentes y Álvaro Zapata, el encargado de grabaciones y promociones, se juntaron para hacer una gira por el Valle con nosotros y resulta que en esa gira a pesar de que nosotros veíamos llenos los escenarios en donde nos presentábamos, ellos alegaban que habían perdido plata con nosotros, razón por la cual no nos pagaron. Lo extraño era que en ese momento Los Yetis éramos muy populares y famosos, lo que nos hacía dudar de lo que ellos argumentaban. El caso es que esto terminó en diferencias fuertes con ellos, al punto hasta de insultarlos.


Lo que le voy a contar lo vine a saber solo hasta hace unos diez años, y era que el álbum Olvídate que era solicitado por los almacenes nunca les llegaba y lo que ocurrió fue que el responsable de las ventas, Alfonso Ramírez, conocido popularmente en el mundo del disco como Mula Rusia, en retaliación por nuestras diferencias con ellos, frenó la venta del disco y esto obviamente ocasionó que Discos Fuentes no nos firmaran un nuevo contrato ya que el álbum no había generado ventas.

Para la época, sin darnos cuenta de lo que Alfonso Ramírez había hecho, yo me fui a tratar de conseguir un contrato con Hernán Restrepo Duque, representante de RCA Víctor en Colombia, cuando recibí una carta de mi hermano Iván Darío en donde con palabras muy bonitas se despedía de Los Yetis porque había tomado la decisión de irse a estudiar a Bogotá la carrera de Publicidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Y para rematar, Norman Smith, también renunció. Solo quedábamos José Ignacio Durán, el baterista y yo, razón por la cual decidimos disolver el grupo en su mejor momento en el que yo estaba haciendo contratos por mucho dinero. Se acabo en el 69.


¿Qué fueron Los Yetis en la vida tantos colombianos?

Los Yetis eran alegría. Sembramos alegría en la juventud de todo ese tiempo. Lo sé por los que todavía están vivos y que nos lo comunican. Todavía hoy en día en las presentaciones que hacemos los jóvenes de hoy tienen esa alegría o quizás mayor que la de aquella época. Eso es increíble.


¿Volvieron a unirse en 2003 como fue ese reencuentro?

Iván Darío mi hermano murió en 2003 y quisimos hacerle un homenaje y nos juntamos Juan Nicolas Estela, Luis Fernando Garces y otros muchachos y armamos unos Yetis y en un día de la pereza en Itagüí hicimos la reaparición. Se suponía que era por ese homenaje a mi hermano, pero resulta que nos fue tan bien que resolvimos seguir y hemos continuado haciendo presentaciones con muy buena aceptación del público.


Pero ya son muy distintas las cosas, todo ha cambiado mucho y se necesita prácticamente una empresa para manejar esto. Nosotros lo seguimos haciendo muy al estilo de cuando comenzamos, pero nos divertimos mucho.


Actualmente Los Yetis lo conforman Luis Fernando Garces, Víctor Acevedo en la guitarra, Alexander Cardona un bajista muy bueno que pertenece a la agrupación Frankie Ha Muerto, Dave Cisneros, un baterista que es un loco melenudo, Juan Nicolas Estela y yo. Antes estuvieron en la batería Oscar Morales y en el bajo Jairo Díez.

Juan Nicolas Estela no puede estar en todas las presentaciones porque vive en Cali, pero sigue siendo parte integral de Los Yetis. Las presentaciones en su gran mayoría las hacemos en la ciudad de Medellín.

¿Mientras fueron tan populares recibieron alguna invitación para presentaciones en el exterior?

No. La empresa Fuentes era muy tímida en la promoción. Ellos no creyeron en nosotros y esa es la verdad. De hecho, si Fuentes hubiera tenido más visión de negocio con nosotros no nos hubieran dejado grabar tantas canciones viejas que ya en el exterior era reconocidas. En el 65 nosotros grabábamos canciones que habían sido éxitos en el 60 y 62. Fuentes solo dirigió Los Yetis al mercado nacional.


Si ellos como empresa no tuvieron en cuenta esto, nosotros como músicos sí que menos.



Sé que desde niño le gustan mucho los carros y en algún momento se dedicó a ser instructor de conducción. ¿Sigue activo en este oficio?

En el 2019 por diversas afecciones de salud estuve obligado a tomar una pausa en mi trabajo y cuando regresé en 2020 decidimos entre ambas partes de que era mejor tomar la jubilación y con toda la tristeza del alma ya no trabajo más en esto.


Durante mis años de trabajo siempre sonaba en mi carro música rock, country, artistas como Los Beatles, Rolling Stones, Los Yetis, etc. Además, mi estilo de rockero poco ha cambiado y a la gente le llamaba la atención y curiosos me preguntaban sobre todo esto. En algunos casos la gente me descubría por algún motivo y comenzábamos a remover el pasado de Los Yetis.

Las entrevistas para hablar de Los Yetis se volvieron muy comunes y mientras estaba enseñando me toco atender varias de ellas.


¿Usted en particular como fundador de este grupo pionero en la música rock en Medellín que siente ser parte de este valioso legado en este género musical en la historia de Colombia?

Fue algo que yo no me propuse. Nosotros lo que queríamos era pasar bueno. Si teníamos ese sueño de ser alguien, de ser famosos y reconocidos, y lo logramos. A mí me da mucha alegría de haber pertenecido a un movimiento tan feliz y tan reconocido.


¿Le da nostalgia el hecho de saber que pudieron llegar más lejos pero que por falta de apoyo no fue posible?

Hubiera sido muy bueno, pero no me mortifica, ninguno de nosotros teníamos esas ambiciones tan grandes, había mucho talento y aunque nos gustaba ser reconocidos, no nos descrestaba mucho la fama.

Claro que si le da a uno mucha envidia ver hoy en día a un Bad Bunny llenando un estadio en esa forma y saber que otros cantantes de este género son archimillonarios haciendo lo que nosotros en su momento también hicimos. La gran diferencia es que estos muchachos están muy bien asesorados, con empresas detrás de ellos que administran muy bien sus carreras y que aprovechan muy bien los medios de hoy como las redes sociales. Nosotros no tuvimos nada de esto.


Ustedes tuvieron un sueño con Los Yetis y lo lograron. ¿Cuál es su mensaje a las nuevas generaciones que sueñan con hacer música?

Hay que hacerlo. No puedo decirles que sean originales porque yo no sé qué es ser original. Todo tiene una base y todos partimos de esa base y le vamos dando forma. El escultor coge una piedra y le va dando forma, algunos lo hacen muy bien, otros no tanto. Lo mismo pasa en radio, en cualquier momento surge una estrella porque sí, porque dijo algo que le gustó a la gente, por una frase se inmortalizan muchos y lo digo porque yo he sido muy aficionado a la radio y también he estado metido en ella, obviamente sin tanto interés y éxito como en la música.



Muchas gracias por esta charla.

Muchas gracias a ti. Le agradezco mucho la gente que se acuerda de mí y que cuentan conmigo para que les hable de las historias de Los Yetis. Para mí es delicioso hacer esto y me pasa mucho. En este momento estoy participando de un documental en especial sobre mí pero que incluye Los Yetis.

Hace poco hicimos uno para Radio Nacional que todavía no lo han editado y así me llaman seguido de otras ciudades de Colombia y de otros países, algunos de ellos Argentina, Estados Unidos y ahora desde Canadá.


Nunca fuimos activistas políticos, nosotros éramos pura moda.

De izq a der: Iván Darío López, Jaun Nicolás Estela, Norman Smith, Hernán Pabón, Juancho López.






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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280).