Gonzalo Ayala Naranjo: “Antes la radio se hacía con amor”

Updated: Apr 15, 2020

Hablar de un segmento en particular en la historia que compone el desarrollo de un país resulta tarea sumamente meticulosa. En este cometido aparecen nombres o hechos que se destacan de manera tan particular que es imposible pasarlos de largo. Radio Tequendama es un digno ejemplo de aquellos acontecimientos que marcaron de manera categórica la evolución y trascendencia que tuvo la Radio Colombiana. Y cuando se habla de Radio Tequendama, es obligación citar el nombre del muy distinguido, Gonzalo Ayala Naranjo, alma, corazón y vida de esta inolvidable institución.

Reconocido DJ, lanza discos y creativo de la radio, Gonzalo Ayala Naranjo, goza también de grata recordación por sus actuaciones en diversas telenovelas en las que su personalidad y voz, dejaron huella considerable.

Alejado de los micrófonos este artista de la radio se ha sumergido en el mundo de los pinceles, las mezclas y los colores, para darle otro sentido a su vida a través de la pintura, afición que desde niño siempre quiso realizar.


Gonzalo Ayala Naranjo. Foto: Rafael “El Puma” Jiménez.


Por Germán Posada



G.P.: ¿Qué lo impulsó a dejar su Vélez en Santander para irse a la capital?

G.A.: Buscando el desarrollo de la vida, de experimentarme en otros campos. Ir hacia el futuro. Al llegar a Bogotá encontré el camino de la pasión por la radiodifusión.


G.P.: ¿Qué le decía que la locución debía ser parte de su vida?

G.A.: Yo desde tiempo atrás me gustaba escuchar buenas voces. Buenos locutores de los cuales trataba de imitar algunos. Valoraba esa condición de hablar por el micrófono, improvisar y presentar programas. Cualquier día se me presentó la oportunidad de matricularme en una entidad que formaba locutores, actores y libretistas. Allí fui documentándome de una manera más profesional.

G.P.: ¿A usted le gustaba imitar a algunos locutores, a quién en especial?

G.A.: El locutor que más me gustaba escuchar era un señor mexicano que se llamaba Carlos Montalban. El tenía una serie de programas que distribuía aquí la embajada de los Estados Unidos. Eran programas de género político. Anticomunistas, en fin. El tenía un programa que se llamaba OJO DE AGUILA, o sea que todo lo veía. Traspasaba montañas, ríos, y lograba captar la imagen que el quería. El otro era CAPITAN SILVER basado también en materia de política anticomunista. Le estoy hablando del año 53. Quizás un poco antes.

G.P.: ¿MIL XX podría ser la emisora más representativa dentro de su carrera profesional?

G.A.: Fue el comienzo profesional. Yo me inicié en una emisora de unos curas llamada LA VOZ MARIANA. Ahí hice mis primeras prácticas con Jaime Padrón Fernández, un locutor de noticias que era en ese momento su Director Artístico. Era costeño, excelente profesional que tenía un espacio noticioso que copaba la audiencia. Era muy escuchado. El tenía una manera muy particular de decir las noticias. El me vinculó a LA VOZ MARIANA. Me dio las primeras pautas para hablar frente a un micrófono y operar los tornamesas. De ahí salí para MIL XX. El Director Artístico de MIL XX fue a visitar a Padrón y al escucharme le gustó mi voz y me invitó a participar en un concurso para locutores y yo pasé. Así me vinculé con esta emisora la cual se convirtió en la primera emisora lanza discos de Bogotá y prácticamente del país.

Yo escuchaba mucho a Jaime Martínez un locutor que aún era joven pero muy experimentado. Tenía un programa que se llamaba DISCOS DISCOS DISCOS en el presentaba los últimos sucesos musicales. Al lado de él me fui encariñando con la música, fui obteniendo la facultad de apreciar lo que podía ser éxito y posteriormente hice mi programa que se llamaba AL ROJO VIVO. Yo escogía la música, la estrenaba y hablaba de los discos y sobre los cantantes.


G.P.: Usted admiraba a otros locutores de su época. Entre ellos a Edwin Paz García y Sofía Morales. ¿Qué puede decirnos de ellos?

G.A.: Eran excelentes locutores. Edwin Paz García trabajó conmigo en Radio 1020. Tenía una voz muy agradable. Sofía Morales gran profesional del medio como locutora, actriz, animadora, presentadora.

G.P.: ¿Por qué se fijo en usted Bernardo Tobón Jr. para dirigir Radio Tequendama?

G.A.: Yo comencé a trabajar en esa Organización porque me había retirado de 1020 en el año 65. Por insinuación de un amigo que era “radio man” también, nos fuimos hacia Caldas Manizales. Teníamos expectativas de posibilidades de aventurar y probar en otros sitios. En Manizales estuve dirigiendo dos emisoras. RADIO LUX y RADIO SINTONIA. La idea era tomar una emisora en arrendamiento. En Manizales no fue posible pero la conseguimos en Anserma, Caldas. Allí tuve la oportunidad de conocer al programador Augusto Chica. Un señor de la música antigua. Tenía mucho conocimiento y discos. En las emisoras de Bogotá, por ejemplo RADIO SANTAFE le pedían música a este señor. La amistad con Augusto Chica fue muy interesante, aprendí y me deleité escuchando con él de los grandes boleristas de los 40s.

Después regresé a Bogotá y me llamaron a trabajar a UNION RADIO. Estando allí me vincularon a LA VOZ AMIGA que nació en Pereira, pero los propietarios de UNION RADIO que eran de Cali quisieron tener su emisora en la capital. Entré a trabajar como locutor convencional. Luego establecieron la idea de cambiar esa emisora por una que se llamara diferente y así surgió el nombre de RADIO TEQUENDAMA. Se lanzaron las promociones hasta que se oficializó la emisora. Su Director era Enrique Pérez Nieto, locutor de gran trayectoria y además muy “gocetas”. Realmente no le ponía el cuidado necesario a la emisora. Yo al contrario si comencé a tomarle cariño y hacía promociones y se las ponía en consideración a su Gerente, en ese momento Bernardo Tobón Jr. a quién le gustaban y me daba la orden de grabarlas. Fueron tantas las grabaciones que algún día me dijo que yo iba a ser el Director de Radio Tequendama, Radio Monserrate y de La Voz de Bogotá. Así fui Director de las tres emisoras pero finalmente como RADIO TEQUENDAMA tomó una fuerza impresionante me concentré más en ella y dejé las otras dos. Su programación en un comienzo era de todo. Rancheras, Boleros, Tangos, sonaban, pero no tenía esa característica de la música moderna que se sentía venir y que iba a gustar mucho. Comencé a reducir de la programación esta clase de música y empecé a incursionar baladas. Con la gerencia consideramos que había necesidad de establecer un correo con otros países como Argentina y México y apareció España con un potencial disquero impresionante con todos sus artistas y canciones. Fue un gran acontecimiento para RADIO TEQUENDAMA y no solamente se aprovecho de esta música si no que le dio popularidad a todos estos artistas de gran proyección.


G.P.: ¿Quiénes se constituyeron en figuras en Radio Tequendama?

G.A.: En la mañana estaba Enrique Gaviria. Le decíamos “Manzanita”. Enrique Ortiz. Edgar Troncoso, alguien que llegó a pedir empleo como locutor y yo acepté. Resultó ser un locutor extraordinario. Pero la voz estrella de Radio Tequendama fue Juan Caballero. Un costeño dueño de una voz maravillosa, tuvo propuestas para ir a trabajar a La Voz de los Estados Unidos pero lamentablemente era un tomador empedernido y dejó pasar una gran oportunidad. Gran locutor de comerciales y cumplió una gran misión con la emisora.

Yo hacía un programa al medio día. En la noche estaba Alberto Torres de 7 a 12. Yo renuncié en el 76 después de 10 años de estar en Radio Tequendama y dejarla muy en alto. Me convencieron de ir a Caracol a dirigir RADIO VISION pero no tuvo la misma suerte porque estaba en un extremo del dial. No tenía la potencia de Tequendama de 30 kilovatios en AM. Era una emisora casi nacional. Radio Visión alcanzaba sin mucho a 10 kilovatios y perdía muy seguido su frecuencia del aire. Todo esto no le daba la continuidad del oyente. Dure un año y medio como gerente. Alcancé a darle un buen perfil, le creé un personaje que la identificaba que era un pajarito que cantaba. Realicé algunos conciertos con agrupaciones pero luego regresé a Radio Tequendama hasta que fue vendida la emisora por los propios dueños fundadores de la Cadena, Pacho Barberi y Hernando Caicedo, ambos políticos. Recuerdo que Todelar no la pudo comprar en ese momento porque era una operación que valía muchos millones. Ardila Lule la compró y pasó a RCN.

G.P.: Una de sus especialidades dentro de la locución fue haber sido reconocido cómo DJ. ¿Qué caracterizaba al DJ de su época?

G.A.: Presentar la música recién salida de las disqueras pero sobretodo ubicar los artistas de más éxito. Se recibía el correo y uno escuchaba esos adelantos musicales. La facultad que podía existir era dar con el éxito seguro. Decir “esto va a ser éxito” y efectivamente convertirse en éxito. Claro que eran discos que llegaban precedidos de una aceptación de parte del público de donde venía. Le hablo por ejemplo de artistas mexicanos como Cesar Costa, Enrique Guzmán, Angélica María. También había correo con Argentina, Palito Ortega, Leo Dan, Violeta Rivas, igualmente que habían tenido aceptación de su público. Estas eran las dos fuentes que más surtían la programación de la emisora. Un poco de Brasil.

Aparte de todo yo hice en RADIO TEQUENDAMA una emisora crossover. No solamente presentaba las baladas en castellano si no también con figuras en inglés, portugués, francés, Brasil. Los oyentes escuchaban a Elvis Presley, Diana Ross, Frank Sinatra, Minnie Riperton, Matt Monroe quién también sacó canciones en castellano. También a Tom Jones, Engelbert Humperdinck, Joe Cocker, quién tenía una canción que se llamaba La Carta, a la gente le gustó y lo pedían en la programación. Logré programar algunas orquestas como las de Franck Pourcel, Ray Conniff y Ben Kenfer.

La gente aceptaba todo. Era la fuerza de la balada y de la música en castellano lo que hacía que la audiencia fuera cautiva y a su vez pudiera disfrutar de esos otros ritmos y voces extraordinarias.

G.P.: ¿A quienes nombraría como DJs destacados de aquella época de radio?

G.A.: Jaime Martínez sin lugar a dudas. Podría citar a Jimmy Raisbeck. Indudablemente a Alfonso Lizarazo quién constituyó la emisora RADIO 15, que fue vocera de las revelaciones de Colombia.


G.P.: ¿Quién era POMPIN a quien usted describe como su hijo radial?

G.A.: POMPIN fue un muñequito que yo creé para RADIO TEQUENDAMA. Eso me surgió de una vez que estaba escuchando una entrevista que había hecho a un cantante y el sonido que hizo al retroceder la cinta que escuchaba produjo un sonido como el de un muñequito. Ahí me surgió la idea y cree la voz de POMPIN y lo ubiqué en un programa llamado VITRINA DE EXITOS.

POMPIN presentaba los éxitos importantes del momento cada media hora. Tomó una fuerza tremenda. Se hizo un concurso grande COMO SE IMAGINA USTED A POMPIN DIBUJELO COMO LE GUSTARIA QUE FUERA POMPIN se recibieron montañas de cartas con los dibujos de POMPIN participaron muchos creativos de publicidad. De ahí salió la figura con un estilo de gamín, con barriguita y simpático.


“Al llegar a Bogotá encontré el camino de la pasión por la radiodifusión.”

Gonzalo Ayala Naranjo y su creación POMPIN.

G.P.: ¿Usted fue quién entrevistó al cantante Nino Bravo por última vez en Colombia?

G.A.: Si. Por primera y última vez. Llegó directamente a la emisora. En aquella época podíamos abordar relativamente fácil a los cantantes. La emisoras eran medios muy importantes para difundir su música. El fue acompañado de su esposa que estaba embarazada y allí estuvimos hablando por espacio de una hora y media. El fue muy amable, cálido y sencillo. Era una de las grandes voces de España en el género de la balada y comenzaba a tener reconocimiento en América Latina. Creo que será muy difícil que se vuelva a repetir una voz como la de él. Nunca más regresó a Colombia.

Hubo un hecho desafortunado. Antes no se utilizaba grabar todas las entrevistas y con esta yo tuve el descuido de no hacerlo. Después de mi entrevista en directo me llamaron muchas personas de los medios para reproducirla y lamentablemente no se pudo. No quedó registro alguno.

G.P.: ¿De sus actuaciones en televisión cuál de ellas le dejó un recuerdo imborrable?

G.A.: Uno de los que más recuerdo con afecto fue en la telenovela MANUELITA SAENZ en donde actué al lado de María Eugenia Dávila. Hice un papel de un inglés James Thorne que fue novio de Manuelita. El desarrollo de ese papel, el carisma de ese personaje, su amabilidad, gentileza, tono amoroso hacia Manuelita, fueron facetas encantadoras del papel.

Cuando se estaba desarrollando la televisión en Colombia en el aspecto escénico hice la primera novela que fue LA PERLA. Ahí compartí con mucha gente que después fueron figuras de la televisión. Fue una escuela para muchos actores que buscaban figurar. Incluso dio para crear ciertos personajes que popularizaron algunos actores entre ellos uno del Gordo Benjumea. Se extendió a 90 capítulos que era bastante en era época. No se hablaba de exteriores. Todo se hacía en el estudio.