• German Posada

Dr. Sergio Gallegos: “Todos podemos ser héroes”

Updated: Mar 16

Muy seguramente una gran mayoría desde nuestra infancia hemos disfrutado de aquellos superhéroes con poderes supernaturales que tienen como tarea defender a la humanidad de los malos y de los villanos. Son muchos los superhéroes y todos con poderes diferentes. Pero en la existencia son personajes ficticios creados para entretener y que no tienen nada que ver con la objetividad.

Afortunadamente en la realidad, más que superhéroes -existen héroes de carne y hueso que sin poderes supernaturales e impresionantes físicos atléticos- se dedican con sus conocimientos a servir a la humanidad.

Este es el caso del médico mexicano, Sergio Gallegos, que después de sobrevivir a un cáncer viene realizando una excepcional labor humanitaria al atender niños enfermos de leucemia adoptando  un método sorprendente que consiste en disfrazarse de aquellos superhéroes para darles un estímulo de fuerza y esperanza a sus vidas.

Muy lejos de la fantasía, el Dr. Gallegos es un ejemplo real que está haciendo con su misión, un mundo mejor.


Por Germán Posada



“El disfraz aporta un momento mágico, un momento de alegría, un momento de confianza, pero sobre todo aporta mucha cercanía en donde ya el trato de los niños no siempre es a través de sus papás si no con ellos mismos.”

Dr. Sergio Gallegos. Foto corstesía: Dr. Sergio Gallegos.


G.P.: ¿De qué parte México es?

S.G.: Soy de Guadalajara Jalisco en el occidente de México  la capital del Mariachi.

G.P.: ¿Cuáles son las estadísticas en casos de Leucemia infantil en México?

S.G.: La tasa es más o menos de cuatro por cada cien mil menores de 15 años. Afortunadamente ya  hay centros en cada estado de la republica, nosotros recibimos alrededor de ochenta pacientes nuevos al año de diferentes tipos de leucemia. En el Nuevo Hospital Civil de Guadalajara “Dr.  Juan I. Menchaca”.

G.P.: ¿Nos recuerda cómo su experiencia cuando fue diagnosticado de cáncer?

S.G.: No me había dado cuenta exactamente de qué se trataba, me habían quitado un tumor y la primera versión era que con quitarlo quedaba bien. En mi segunda opinión médica que es cuando mis padres me llevan a Houston y el médico me dijo: “Tienes un problema grave que te puede quitar la vida pero si nos das seis meses de tu vida, con tratamientos tienes ochenta y cinco por ciento de oportunidad de curarte”. Me di cuenta que realmente era algo grave. Que no podía continuar con mis planes como lo había pensado y que tenía que dedicar todas mis energías para salvar mi vida. Esto te mueve muchas emociones. Afortunadamente tuve el apoyo de toda mi familia. Tuve una red familiar muy amorosa y bastante fuerte que me permitió sobrellevar esto. Cuando me enfrenté a esta experiencia, totalmente desconocida, a tratamientos con medicamentos muy agresivos como la quimioterapia y sus consecuencias pude darme cuenta que esto comprendía un costo muy alto para luchar por mi vida. Siempre mantuve la fe y todo salió bien.

G.P.: ¿Tomó la decisión de ser médico una vez fue curado de su enfermedad?

S.G.: No, cuando supe de mi enfermedad yo ya estaba cursando en la preparatoria el área de la Biomédica con todos los planes de querer ser médico. Quizá había un poco de llamado hacia ser misionero laico o hacia el sacerdocio pero justo cuando me vino el problema  y que me tocó vivir el tratamiento en el hospital fue que se reafirmó mi vocación como médico.

G.P.: ¿Cómo comenzó en usted la idea de disfrazarse?

S.G.: Estando enfermo iban a visitarme muchos voluntarios entre ellos con trajes de payasos y cuando los veía,  si me sentía mejor y se me olvidaban las molestias que tenía en ese momento. Cuando terminé mi tratamiento y regresé a mi país decidí dos cosas. Cursar la carrera de medicina, ser un médico de excelencia y con una capacidad tal que las familias que necesitaran servicios médicos no tuvieran que estar pasando a otro país.  Segundo disfrutar la vida y hacerla disfrutar a los demás. En mi primer semestre de medicina empiezo a disfrazarme de payaso los sábados para entretener a los niños del Hospital Civil de Guadalajara que es en donde están los niños más desfavorecidos económicamente.  Esto lo hice entre 1989 y 1992. Luego el disfraz de payaso queda guardado en el morral y después de muchos años mientras cumplía con mis responsabilidades de mi formación médica tuve algunos interrogantes que me hacían tomar distancia al considerar que no era tan bueno involucrarme emocionalmente. Pero todo cambió hasta un día del niño que trabajando en el hospital infantil de México como medico adscrito al área de la oncología nos invitan a disfrazarnos para un desfile, yo en lugar de irme al desfile me fui a donde estaban los niños en tratamiento y retomé mi disfraz de payaso, recuerdo que a los niños les llamó más la atención el disfraz que ver al médico porque ya me conocían. Empecé a repetir esto cada día del niño y en 2007 cuando me vine a trabajar a Guadalajara en una navidad impartí la consulta disfrazado de Santa Claus y empecé a ver esa reacción mágica de los niños y así me disfrazaba primero para fechas especiales hasta hoy en la actualidad en donde el noventa y cinco por ciento de mis consultas las hago disfrazado.

G.P.: ¿Hace cuanto que se disfraza?

S.G.: Podría contar los tres años durante mi carrera de medicina y oficialmente desde el 2007.

G.P.: ¿Cuáles son los disfraces que utiliza?

S.G.: Empecé con Batman, luego con Spirdeman, con el Capitán América  por petición de una familia en donde su hijo estaba enfermo, luego con Iroman, el Chapulín Colorado y por último a Superman.  Thor está guardado en el closet que es una petición de un niño para cuando él termine su tratamiento de tres años a inicios de septiembre y solicitó que ese día vaya Thor a darle de alta.  Y en un futuro espero tener un superhéroe propio.

G.P.: ¿Cuáles son los disfraces de preferencia en los niños?

S.G.: Los más pequeñines entre 3 y 6 años les encanta Capitán América. Incluso los niños han llegado disfrazados de Capitán América. El Hombre Araña es un segmento muy amplio de edades no sé si les gusta más el traje por superhéroe o porque él los llama desde el marco de la puerta colgado, brinca cuando ellos se acercan. Nos subimos a un medio muro y desde allí posamos para la foto, les asusta en un principio pero luego se sienten cómodos al verse sentados allá arriba con Spiderman y sienten que pueden hacer muchísimo y además les encanta la foto. Iroman les gusta mucho pero a las chicas grandes, pero lo comencé a usar por petición de un pequeño de tres años y el Chapulín Colorado les encanta a todas las familias por la popularidad de Chespirito en México. Batman es muy popular porque salgo en una silla rodante a recibir a los niños como si fuera mi batimoto. Hasta  se me ocurre la idea de hacer una votación a ver quién gana.

G.P.: ¿Y usted en particular con cual se siente mejor?

S.G.: Estos disfraces son como mis hijos. El Capitán América por la frase que le trasmite a  la gente “No pidas retos a la altura de tus fuerzas, pide fuerzas a la altura de tus retos”. Y ese escudo que tiene con el que se protege y protege a los otros es algo que me gusta mucho porque dentro de mis trabajos científicos hay algunas publicaciones sobre el uso de citoprotectores o medicamentos que protegen contra los efectos adversos de la quimioterapia. Quizás de momento es el que más me gusta por el impacto que ejerce en los niños.   El hombre araña es un superhéroe que demanda mucho esfuerzo físico.  Superman solo lo he usado sólo un día y en esa ocasión la mamá me tomó una foto con su hijo con una frase que decía si mal no recuerdo, así:   “Toda la fuerza que tú tienes no es para ti sino para los demás”. Eso me encantó, entonces los afectos van variando hacia cada personaje.

Dr. Sergio Gallegos. Foto cortesía: Dr. Sergio Gallegos.


G.P.: ¿Qué anécdota en particular lo ha conmovido bastante?

S.G.: Curiosamente pasó con el payaso el primero de mis disfraces el más antiguo y al que más quiero. Hace unos tres años un día del niño voy yo de payaso y llamo a un paciente de unos 13 años. El no quería levantarse y su papá le decía que lo hiciera. Era la primera vez que me consultaban. Venían de Michoacán. En la consulta mientras analizaba el caso  y comenzaba a indicar el proceso a seguir,  el papa se puso a llorar. Yo  pensaba que era normal porque un viaje largo para algo tan importante y encontrarse de médico a un payaso era como desconsolador. Le pregunté al señor y él me respondió: “Doctor me dijeron que este era un muy buen hospital para atender a mi hijo pero después de esto que acaba de pasar estoy seguro que es el mejor lugar del mundo para tener a mi hijo”. En estos momentos este joven está a cuatro meses de terminar su tratamiento y va muy bien. Esto me hace sentir que las cosas se están haciendo bien.

G.P.: ¿Cómo planea la manera de disfrazarse?

S.G.: Antes era de lo que yo tenía ganas de vestirme. En septiembre por ejemplo, va un “charro mexicano” a dar consultas, en diciembre va Santa Claus, a principio de enero los Reyes Magos. Cuando comencé a hacer temáticos por ejemplo fue con el mundial de Brasil y quince días seguidos me fui disfrazado con los tres uniformes de la selección mexicana que utilizó en el mundial. Así nació la idea de escoger un personaje que transmitiera un mensaje. Una niña quería vestirse de princesa y que yo la visitara vestido de príncipe. Yo lancé una petición en las redes sociales y reunimos casi dos mil disfraces que utilizamos para todas las pacientes. Así tuvimos un mes de las princesas. En abril mes del niño, me disfracé de un superhéroe distinto cada día. En junio usé un disfraz de un antiguo héroe de la lucha libre mexicana el luchador “El Santo” el enmascarado de plata. En agosto el lema es “Pintemos un mundo mejor” y voy disfrazado de pintor y regalo colores y libros para iluminar. A veces es cómo voy viendo ciertas necesidades en especial en los niños y niñas y por colaboración en ideas del personal del hospital.

G.P.: ¿Qué resultados ha dado su método?

S.G.: Cuando yo tomé la clínica de leucemia se curaba el 34 por ciento ahora se cura el 83 por ciento. Obviamente no es por el hecho de disfrazarme sino por todo. La actitud de trabajo que tengo y que busco que el equipo tenga para atender estos niños. Adoptamos protocolos científicos de excelencia aprobados y que aplicamos a las necesidades en los tratamientos en nuestro país. Conocemos a fondo cada caso. Si un niño necesita atención aunque no tenga consulta, nuestras puertas siempre están abiertas para ayudarle. El disfraz aporta un momento mágico, un momento de alegría, un momento de confianza, pero sobre todo aporta mucha cercanía en donde ya el trato de los niños no siempre es a través de sus papás si no con ellos mismos. A veces me escriben por Facebook y me consultan. Esta cercanía nos ha ido dando disminución de la tasa de abandonos, una intervención más temprana de las urgencias y de las complicaciones, de esta manera hemos logrado obtener mejores resultados.

G.P.: ¿En México cómo han reaccionado frente a su método en particular?

S.G.: Actualmente muchos medios se interesan en nuestra labor, entre ellos las redes sociales. La reacción es favorable porque ven una manera personalizada, muy íntima y cariñosa de proporcionar atención médica. En los últimos dos meses creo que he batido el record asistiendo a invitaciones para dar pláticas a entidades y gentes en el área de la salud más que en los últimos 4 años. Este año he recibido tres reconocimientos por parte de sociedades médicas y voy a recibir más. Seguramente hay opositores pero es mas lo positivo. Lo ideal es que no haya más médicos que se disfracen sino más médicos que se involucren profundamente con sus pacientes y hagan todo por salvar sus vidas.

Dr. Sergio Gallegos. Foto cortesía: Dr. Sergio Gallegos.


G.P.: ¿Cuál ha sido la reacción desde el exterior?

S.G.: Varios de los reportajes han rebasado las fronteras. Tengo una gran cantidad de seguidores de varias nacionalidades, entre ellos, italianos, muchos de ellos son voluntarios o gentes dedicadas al área de la salud y quieren invitarme a darles platicas motivacionales. En San Salvador es probable que viaje en noviembre para charlar con sus médicos y pacientes. Me escriben de Rumania, de Suiza, de Brasil, España, Suiza, Argentina, Perú, Ecuador, Venezuela, algunos buscando ayudas, otros consuelo, que alguien los escuche, otros alentando nuestra labor y justo en este momento que me estas entrevistando desde Montreal, de manera que todo lo percibo como bastante favorable.

G.P.: ¿Ha inspirado a otros a hacer lo mismo?

S.G.: El único que me ha dicho que lo hace por inspiración mía porque yo le di el empujón a hacerlo es un estudiante de medicina peruano que ya visita los hospitales.  Hay un médico argentino que ya lo hacía, es un cirujano.  Su esposa me contactó para decirme que gracias a los reportajes que han llegado allá él se siente más respaldado, más animado a enfrentar todas las críticas que recibe de sus compañeros por hacerlo. No sé de ningún otro caso, muchos estudiantes de medicina me dicen que desean hacerlo pero ya veremos qué pasa con los años.

G.P.: ¿Sabe de algún mal comentario a su trabajo?

S.G.: Si. Cuando tengo tiempo de leer los comentarios porque a veces no puedo, en realidad son muchos. Alguien escribió: “Este es un payaso”. Mucha gente le recriminó su mensaje e incluso alguien fue más allá porque se preocupó ya que podía haber afectado mi trabajo. Yo afortunadamente este mensaje lo leí y le respondí a la persona explicándole que era mi método para tratar con los pacientes, le informé de nuestros excelentes resultados, le hablé de mis publicaciones científicas y que no era una distracción si no un agregado y el muy amablemente me respondió y me agradeció. De mis compañeros del día a día nadie me ha dicho nada. Probablemente haya gente a la que no le guste lo que hago pero los resultados se ven en mis pacientes, en su alegría después de terminar una consulta.

G.P.: ¿Cuál es su balance de todo este tiempo de compromiso social?

S.G.: Una gran satisfacción. Yo siento que me he convertido en una mejor persona, en la medida en la que me he entregado con más pasión. Yo siempre he buscado entregarme en mi carrera médica y tengo anécdotas maravillosas incluso antes de disfrazarme. Ahora que hago esto como un extra donde me estoy brindando de forma quizás más completa, más palpable para los niños, yo recibo mas satisfacción, mas bendiciones, mas abrazos, mas besos, el hecho de que abres tu puerta y venga un niño corriendo a abrazarte y resulta que no es el que tu llamaste y ya se muere por ganas de pasar es muy reconfortante. Que los niños te escriban: “Doctor ya faltan dos días ya tengo muchas ganas de ir”. Eso es muy satisfactorio y a mí esto me ha abierto mucho el entendimiento, el corazón, para ir viviendo mas experiencias de acompañamiento con los niños con sus familias y porque no decirlo gracias a esta popularidad  que estamos viviendo tenemos más oportunidades de ayudarlos no solo en el ámbito medico sino familiarmente porque tienen demasiadas necesidades.

G.P.: ¿Quisiera agregar algo más?

S.G.: Estoy escribiendo un libro el cual daré a conocer en su momento. Quiero decirles que “Todos podemos ser héroes, yo estoy cambiando el mundo que tengo en frente y ese es el mundo que cada quien tiene responsabilidad de hacer mejor y de cambiar”. Algo por pequeño que yo haga pero que cree en otra persona su mundo mejor estaré cambiando el mundo de una manera positiva, si todos hacemos esto nuestro mundo va a ser mucho mejor.

Dr. Sergio Gallegos con una de sus pacientes (izq) desde hace 12 años, ahora curada y con su propia familia.


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